7 modos de empezar bien el día para combatir el estrés y la ansiedad

Valeria Sabater 23 marzo, 2017
¿Por qué no intentas levantarte un poco antes para afrontar la jornada con mayor positividad y controlar el estrés? Así tendrás tiempo para hacer tus tareas con más calma

El estrés forma parte de nuestra vida. Esta emoción natural actúa como mecanismo de supervivencia en el ser humano: nos activa para poder adaptarnos mucho mejor a esos retos cotidianos que tenemos por delante.

Hemos de ser capaces de ver que el estrés, bien gestionado y controlado, es positivo: actúa como esa energía capaz de darnos fuerza y aliento para resolver problemas, para responder mejor a las pequeñas adversidades del día a día.

Sin embargo, el problema llega cuando dejamos de gestionar, cuando la tensión se acumula, cuando el cerebro solo ve peligros y no los racionaliza.

Día a día, ese estrés se vuelve crónico hasta caer en un estado de indefensión absoluta donde no tarda en aparecer la ansiedad, el dolor muscular, las cefaleas, la hipertensión

Para evitar o minimizar estas realidades te proponemos poner en práctica estos 7 consejos.

Son 7 ideas que podemos seguir por las mañanas. Elige las que más se ajusten a tus necesidades y empieza a afrontar el día de forma más saludable.

1. Levántate un poco antes

Sabemos que no es fácil, que quitar a nuestro descanso una hora de sueño no es algo que podamos hacer todos los días.

Sin embargo, inténtalo con, al menos, media hora. Las razones por la que deberíamos levantarnos un poco antes son múltiples y muy interesantes:

  • Te permitirá bajar el ritmo e ir con más calma (salir de casa con prisas incrementa el estrés).
  • Levantarnos antes y de forma más relajada ayuda a estar más presentes, a ser conscientes del aquí y ahora.
  • Podremos dedicar más tiempo a algunos sencillos ejercicios con los que gestionar el estrés y la ansiedad.

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2. Bebe un vaso de agua en pequeño sorbos

beneficios del agua para el cerebro

La clave principal para gestionar el estrés diario es bajar el ritmo y desarrollar una conciencia más plena, más serena e intuitiva ante las propias necesidades.

  • Nos pasamos el día pendientes de esos focos exteriores: de lo que otros esperan de nosotros, de lo que nos falta por hacer, de lo que debemos cumplir.
  • Hay que cambiar el chip y dirigir nuestra mirada hacia el interior, hacia ese cuerpo y esa mente que necesita purificarse y oxigenarse.
  • Un modo de lograrlo es tomando en ayunas un vaso de agua. Bébelo despacio, sin prisas.

3. Medita durante 5 minutos

meditar

La meditación mejora nuestra calidad de vida y tiene un impacto muy beneficioso sobre nuestro cerebro. Nos relaja, nos permite relativizar tensiones, atender nuestro ser interno y canalizar la ansiedad.

Ahora bien, algo de lo que debemos ser conscientes es de que la meditación se entrena día a día.

Los beneficios no se ven en la primera semana, sino al cabo de un tiempo, cuando nuestra mente ha aprendido a desconectar del exterior para conectar con el interior.

4. Realiza algún ejercicio durante 10 minutos

Solo necesitas 10 minutos de tu tiempo. Una vez te levantes, bebas ese vaso de agua y medites, nada mejor que hacer algunas flexiones, caminar, saltar a la comba…

Elige lo que más se ajuste a tus posibilidades y que no sea de una intensidad demasiado elevada.

La circulación sanguínea será más óptima, nuestro corazón se fortalecerá día a día y afrontaremos los efectos secundarios del estrés de forma más efectiva.

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5. Un desayuno antiestrés

Receta de semillas de chía y avena para el estrés

Para empezar el día del mejor modo es necesario cuidar también nuestra nutrición.

Existen alimentos que, gracias a su alto contenido de antioxidantes, vitaminas y proteínas, nos permiten elevar nuestras defensas para que la capacidad de respuesta hacia el estrés sea la apropiada.

Toma nota de cuáles pueden ayudarnos y empieza a incluirlos en tus desayunos:

  • Avena
  • Naranjas
  • Huevos
  • Chocolate negro
  • Aguacates
  • Arándanos
  • Nueces
  • Una infusión de manzanilla

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6. Visualiza tu día

Una estrategia fabulosa de afrontamiento del estrés cotidiano es visualizar nuestro día. Plantéate cómo quieres que sea:

  • Hoy mi día va a ser tranquilo.
  • Nada ni nadie va a alterar mi paz interior.
  • Voy a poder con mi día y nada va a tener el poder de hacerme daño.
  • Sé cuáles son mis fortalezas, sé lo que valgo y nada ni nadie va a hacer que me sienta débil.
  • Hoy mi día va a tener unas horas en que cumpliré mis responsabilidades, pero me permito también disponer de un tiempo para mí, para ser yo, para relajarme y practicar mis aficiones.

7. Sal de casa “nutrido” de emociones positivas

respira

No es ninguna tontería. Pensemos en ello, ¿cuántas veces hemos salido de casa con mal humor?

Una discusión con nuestra pareja, las prisas con nuestros hijos o incluso nuestros propios pensamientos de que nuestro día va a ser horrible incrementan, sin duda, la sensación de estrés.

  • Intenta salir de casa con un buen cargamento de emociones positivas en tu mochila personal.
  • Despídete de tu familia con un “te quiero”, con esas palabras que se quedan en el corazón y que nos dan aliento para todo el día.
  • Convéncete a ti mismo de que todo va a ir bien, y de que te mereces ser feliz. Una mente tranquila atrae el equilibrio a su vida.

No dudes en poner en práctica estos consejos.

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