Monitorización no invasiva del gasto cardíaco

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 11 diciembre, 2018
Técnicamente, el gasto cardíaco es la cantidad de sangre que bombea el corazón por minuto. Se calcula como el producto de la frecuencia cardíaca por el volumen sistólico.

El gasto cardíaco es un concepto utilizado en medicina que hace referencia a la cantidad de sangre expulsada por el corazón en un minuto. Técnicamente, se calcula como el producto de la frecuencia cardíaca por el volumen sistólico.

El incremento de la frecuencia cardíaca es un mecanismo compensatorio para aumentar el aporte de oxígeno a los tejidos.

Las variables que afectan al volumen sistólico¸es decir, el volumen de sangre que el corazón expulsa hacia la aorta durante el periodo de contracción, son la precarga, la poscarga y la función contráctil.

A día de hoy, existen una serie de técnicas que nos permiten obtener medidas del gasto cardíaco de forma muy efectiva y no invasiva. La técnica de Fick, que solía ser utilizada anteriormente, ha sido sustituida por métodos más modernos.

El análisis de la onda de pulso ha dado como resultado la obtención de una medida continua y mínimamente invasiva del gasto cardíaco. Además, otros métodos, como pueden ser la biorrectancia, el Doppler o la ecocardiografía, nos permiten, en la actualidad, obtener medidas del gasto cardíaco de forma no invasiva, rápida y fiable.

Buscar venas para extraer sangre. gasto cardíaco

Concepto de gasto cardíaco

El gasto cardíaco consiste en la cantidad de sangre que bombea el corazón por minuto (hacia la aorta). Supone la suma de los flujos sanguíneos. Por tanto, su valor es igual al volumen latido (ml/latido) por la frecuencia cardíaca (latidos/min).

Los profesionales sitúan los valores de normalidad del gasto cardíaco en un adulto sano en 4-6,5 l/min en estado de reposo. Durante el ejercicio intenso puede bombear de cuatro a siete veces esa cantidad.

Es importante tener en cuenta que el gasto cardíaco, al ser el principal determinante del transporte de oxígeno al organismo, ha de adaptarse a las necesidades del mismo organismo. Es un valor que depende de la actividad y el momento en el que se encuentre la persona. Esto significa que un valor dentro del intervalo de la «normalidad» no sirve, como único dato, para indicarnos que la función cardíaca es óptima.

El enfermo crítico presenta generalmente unas demandas de oxígeno anormales debido al propio proceso desencadenante de la enfermedad. Es por esto que el valor de gasto cardíaco por sí solo, en este caso, no es suficiente para valorar el estado de la función cardíaca y situación hemodinámica del paciente.

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Monitorización no invasiva del gasto cardíaco

Médicos transportando a un paciente debido a una urgencia hospitalaria.

La monitorización hemodinámica es una herramienta muy utilizada actualmente. Especialmente, resulta de gran utilidad en los pacientes críticos, ya que permite obtener información acerca de la fisiopatología cardiocirculatoria.

Este método puede resultar de apoyo para realizar el diagnóstico y guiar la terapéutica en situaciones de inestabilidad hemodinámica. Cabe mencionar que, en sus inicios, quedaba circunscrito a las unidades de cuidados críticos.

El uso de este tipo de monitorización se ha ido extendiendo cada vez más a los servicios de urgencias. Esto es así gracias al desarrollo tecnológico y especialmente a su cada vez menor complejidad.

Actualmente, se dispone de monitores capaces de medir de forma continua el gasto cardíaco del paciente de forma no invasiva. Es decir, se puede medir por ejemplo mediante electrodos cutáneos, manguitos hinchables digitales o sensores de fotoespectrometría.

O, a través de forma mínimamente invasiva, opción que es también posible. Esto se puede llevar a cabo mediante la canalización de una arteria periférica.

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Diferentes técnicas de monitorización del gasto cardíaco

Los factores que se deben tener en cuenta a la hora de elegir el tipo de monitorización hemodinámica en urgencias son los siguientes:

  • La complejidad del cuadro.
  • El tiempo de evolución de la hipoperfusión.
  • La disponibilidad de equipos en nuestro ámbito de trabajo.

Una técnica menos invasiva puede ser preferible si puede obtenerse más rápida y fácilmente, incluso si es ligeramente menos exacta. Especialmente en situaciones en las que se requiere una valoración rápida de la condición del paciente.

La monitorización poco o no invasiva es más eficaz cuanto antes se aplique y cuanto mejor se reconozca el monitor. Por eso es una herramienta que se utiliza cada vez más en los servicios de urgencias y emergencias. Para garantizar el adecuado aporte de oxígeno a los tejidos en el paciente crítico.

Ayuda a establecer el diagnóstico diferencial de las posibles causas de shock. También a optimizar el tratamiento, cuantificar sus efectos y evitar las posibles complicaciones derivadas del mismo.

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