El movimiento slow: vivir sin prisas

24 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
En ocasiones nos sentimos abrumados por el estilo de vida agitado que llevamos. Por eso, en esta oportunidad queremos contarte lo que significa la filosofía de vida llamada slow. ¡Descúbrelo!
 

Slow, vivir sin prisas, más que un movimiento, podría definirse como una actitud ante la vida. Continúa leyendo para que descubras el momento de vivir cada segundo con la calma que se requiere.

Hoy en día, nos vemos inmersos en millones de tareas y obligaciones que solo nos obligan a vivir más deprisa, sin poder realmente disfrutar los momentos. El día parece no tener suficientes horas para la cantidad de responsabilidades que debemos cubrir.

Sin embargo, ¿esto es realmente beneficioso para nuestra salud? Un autor, llamado Carl Honoré, ha escrito un libro que se ha convertido en uno de los más vendidos, y que nos muestra una idea contraria a esto. Su obra, en efecto, se llama “Elogio de la lentitud”. 

Tal vez te preguntes: “¿para qué necesito vivir con lentitud si justo lo que necesito es lo contrario para poder cumplir con todo? Lo cierto es que llevar un ritmo acelerado de vida todo el tiempo solo trae consigo consecuencias negativas para la salud, tal y como lo demuestran muchas investigaciones.

Slow: vivir sin prisas

El autor mencionado nos advierte que este tipo de dinámica en la vida termina por destruirnos. Además, añade:

“La velocidad es divertida, una descarga de adrenalina… somos adictos a ella”.

Probablemente, esto podría explicar por qué nos resistirnos a vivir con calma. No obstante, el no hacerlo también nos impide vivir momentos con calidad y disfrutar el presente.

Honoré se dio cuenta de ello una noche que leía cuentos a su pequeño hijo. Ese día, él notó que en su lectura de Blanca Nieves faltaban incluso enanos. Todos los había saltado, y así hacía con el resto de su vida.

 

Allí fue cuando se dijo a sí mismo:

“¿Qué ha ocurrido? Pues, lo mismo que con otros aspectos de mi vida. Me di cuenta que debía desacelerar el paso, pero no era fácil en un mundo llena de ocupaciones e impaciencia”.

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¿En qué consiste la filosofía Slow?

Mujer meditando delante de un ordenador
El slow es un movimiento que nos enseña la importancia de vivir sin prisas para tener momentos de calidad.

Este movimiento o tendencia, que en realidad encierra una filosofía y una forma de comprender la realidad y vivirla, no se trata de vivir con máxima lentitud. En lo que verdaderamente consiste slow es en vivir cada momento en al tiempo correcto o justo.

Frenarnos un poco nos permite vivir cada instante del presente con consciencia, además de lograr un verdadero disfrute de los minutos, en lugar de una cuenta acelerada del tiempo. Es decir, que slow se traduce en calidad de vida.

Aun en situaciones donde se nos exige demasiado, sentir calma puede ser la respuesta que se requiere o que nos aproxime al éxito. Por ello, no debemos dejarnos contagiar por la velocidad que impera en el ambiente.

¿Qué ganamos con el slow?

Con la aparición de las redes y la posibilidad de tener noticias al instante, las notificaciones del correo en el teléfono, entre otros, muchos han empezado a sumarse a esta filosofía de vida con el fin de ralentizar su estilo. Pero, ¿qué obtenemos a cambio?

 

A continuación, te mencionaremos una serie de beneficios que conseguimos con esta filosofía.

  • Darles más valor a nuestras relaciones interpersonales.
  • Conceder espacio a nuestra creatividad para que se incremente.
  • Descubrir más aspectos de nosotros mismos.
  • Romper la rutina.
  • Ver la realidad con otra mirada.
  • Vivir con intensidad cada momento.
  • Observar elementos que pasábamos desapercibidos.
  • Conocernos mejor.
  • Sentir mayor grado de satisfacción.
  • Sentirnos relajados.
  • Sentir más plenitud, armonía y bienestar.
  • Vivir con menos agobio.
  • Tener más productividad.

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¿Qué necesitamos para vivir sin prisas?

Para vivir sin prisas o en slow necesitamos trabajar en estos puntos:

  • Resetear la manera en la que pensamos. Aprender a calmar nuestros pensamientos y dejar de obligarnos a responder ante todos los estímulos que provienen del exterior.
  • Meditar para conseguir la quietud de nuestros pensamientos.
  • Hacer un poco de yoga para que nuestra energía fluya y nuestro sistema nervioso trabaje de manera más controlada.
  • Trabajar con menos exceso, porque al final, en exceso hay menos rendimiento y más posibilidades de enfermar. A veces, trabajar menos, significa trabajar más.
Mujer haciendo estiramientos en la oficina
Reducir la carga de trabajo y dedicar unos minutos a una técnica de relajación son medidas simples para vivir sin prisas.
 
  • Dedicar el tiempo necesario. Algunas veces hacemos todo deprisa, pero eso no quiere decir que lo estamos haciendo mejor. Toma el tiempo que requieres para resolver cada uno de tus asuntos.
  • Entra a la cocina. Porque Honoré descubrió que en la cocina todo requiere su tiempo y velocidad exacta, así que cocinar es un modo de sentirte relajada y dejar que todo culmine en el momento preciso.
  • Evade la rapidez. Toma un momento para ti, comienza a pintar o hacer alguna manualidad o pasatiempo que te guste mucho y que puedas disfrutar.
  • Disfruta el ocio. Este es bueno, nos ayuda a despejar la mente. Disfruta esos breves momentos en los que no tienes nada que hacer y practica la detención del pensamiento o la relajación.
  • Camina despacio. No te preocupes por apresurarte, el mundo no dejará de girar si caminas con un poco más de lentitud. Puedes tomar incluso unos quince minutos en las mañanas o las tardes exclusivamente para caminar y disfrutar el paisaje.
  • Lentitud también en el sexo¸ y más dedicación para hacer el amor, mirarse a los ojos profundamente, despertar cada sentido y sentir el contacto verdadero de la piel.

Siguiendo estas sencillas pautas, no solo lograrás sumarte al movimiento slow, sino que también estarás adoptando otra filosofía de vida y un estilo que te permitirá vivir con más armonía.

 
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