¿Por qué muchas veces nos sentimos como unos farsantes?

El problema cuando nos sentimos como unos farsantes es que tenemos miedo de que se descubra que somos un fraude. Aunque no lo seamos, en nuestra cabeza tenemos esta concepción

Aunque no se trata de una enfermedad reconocida, lo cierto es que cuatro de cada diez personas pueden sufrir el síndrome del impostor.

La frase que se utiliza en este síndrome es de la conocida actriz británica Kate Winslet, quien recibiera el Oscar en el año 2009.

 A veces me despierto en la mañana antes de ir a filmar y pienso: ‘No puedo hacer eso, soy un fraude’ 

Síndrome de sentirse farsantes. Un fenómeno sociológico extendido

Síndrome de sentirse farsantes

Esta sensación puede llegar a impedir a algunas personas aceptar y valorar sus logros conseguidos. Entre otras cosas porque tienen el convencimiento de que no tenían la capacidad para merecer los halagos recibidos.

Los expertos aseguran que las personas con este síndrome se niegan a reconocer sus propios éxitos.

Cuando estos reconocimientos llegan, tienden a achacarlos al azar, o bien a que los demás sobrevaloran sus acciones.

Te recomendamos leer: 7 razones del éxito de la gente perezosa

Los datos sobre el fenómeno de creerse farsantes

Los datos sobre el fenómeno de creerse farsantes

Estadísticamente, cuatro de cada diez personas presentan estos síntomas al menos una vez en la vida.

En un análisis sociológico, las mujeres suelen ser más afectadas que los hombres.

También los estudiantes pueden llegar a sentir que un día se descubrirá su fraude, es decir, que en realidad no merecían las notas o calificaciones obtenidas, aunque eso no sea cierto.

Una explicación al fenómeno podría ser que, según vamos evolucionando en nuestra labor personal o profesional, somos más conscientes de nuestras limitaciones.

Deficiencias de autoestima

Este síndrome de sentirse “como un farsante” puede estar relacionado con problemas de baja autoestima, de inseguridad en lo personal y también de poca valoración en otras épocas de nuestra vida.

Suele suceder que las personas que padecen este fenómeno tuviesen críticas durante una etapa en su vida. Sobre todo por parte de sus familiares cercanos, como es el caso de sus padres, hermanos mayores, o también de profesores.

También puede deberse a una inexacta interpretación de la realidad. Los posibles éxitos obtenidos se atribuyen a causas externas.

La consecuencia: inseguridad

inseguridad-corporal-mejor-con-salud

El problema del síndrome de creerse farsantes es que esa sensación siempre genera inseguridad con respecto a lo que puede ocurrir. Los afectados nunca se muestran confiados y hasta pueden llegar a perder el control sobre sus vidas.

La persona que no confía en sus propias capacidades puede caer en un círculo vicioso de inseguridad y bloqueo del que no podrá liberarse fácilmente.

Otra consecuencia es que las personas que padecen este fenómeno pueden llegar a rendirse y ocupar un lugar secundario en su entorno. A pesar de tener buenas capacidades.

También puede suceder que la consecuencia sea una elevada exigencia personal. Estas personas serán excesivamente rígidas y perfeccionistas.

¿Cómo identificar el síndrome?

Cómo identificar el síndrome

Entre los síntomas que puede manifestar el síndrome está la desconfianza en las propias capacidades y en las competencias para el desarrollo de tareas.

Otro síntoma es el temor a quedar en evidencia como un farsante en algún momento. Además, la persona transmite inseguridad en diferentes ámbitos (personales, laborales, sociales, etc.).

Tratamientos y soluciones

Los especialistas coinciden en que hay diferentes grados se severidad de este fenómeno y no puede hablarse de tratamientos similares.

No obstante, hay algunas pautas para encarar los síntomas.

  • El primer paso es consultar con un profesional y estar seguros de que se padece el síndrome, descartando otro tipo de patologías que pudieran manifestarse de una forma parecida.
  • Cuando el diagnóstico asegura que el síndrome de creerse farsantes se padece hay que informarse bien. Solo el conocimiento sobre el tema ya disminuya la ansiedad y la angustia.
  • Entablar diálogo con personas de confianza, hablando sobre el tema, es una forma de exteriorizar el temor. Los amigos de la juventud, la pareja y la familia pueden ser el soporte más adecuado.

Ver también: No todo el que siembra confianza cosecha respeto

  • En el aspecto personal, no hay que rechazar cumplidos y elogios. Hay que creer que tienen una base fundada, y no procede desestimarlos.

Es preciso pensar que no fue sencillo de conseguir aquello por lo que recibimos elogios, y basar dichos halagos en el gran esfuerzo que invertimos para conseguirlos, o para ser merecedores de nuevas propuestas.

El error forma parte de nuestras vidas y hay que tener consciencia de ello. Por ello, hay que revisar nuestra lista de cualidades, competencias, habilidades y carencias.

Podemos elaborarla con la ayuda de personas conocidas y que tengan total objetividad.