Soy una mujer con carácter, libre, feliz e insoportable para algunos

¿Por qué, a día de hoy, cuando la equidad debería ser una realidad, sigue habiendo desconfianza hacia esas mujeres con carácter, capaces de luchar por sus sueños?

La mujer con carácter sigue siendo, a día de hoy, todo un desafío en muchos entornos. A pesar de todos los avances conseguidos en materia de equidad, siguen existiendo muchas grietas que aún nos retrotraen a las sociedades patriarcales.

De hecho, en nuestra cotidianidad, seguimos viendo ciertos comportamientos y reacciones que nos llaman la atención. La mujer con firmes convicciones, que se alza con voz propia frente a los demás, es vista aún con desconfianza.

Se etiqueta como egoísta a quien mira por sí misma y por su equilibrio emocional. Se dice de aquella que valora su libertad, su capacidad de decisión, de reacción y de lucha por un objetivo.

Son muchas las raíces que nutren aún estas dinámicas de desigualdad encubierta. Ahí donde, en ocasiones, incluso el propio género femenino alimenta algunas de estas situaciones.

Porque, lo creamos o no, aún existen mujeres que siguen viendo con malos ojos a su homóloga independiente, a esa que elige su propio camino desoyendo a los demás y que es capaz de romper esquemas y estereotipos.

Todos deberíamos ser libres de tomar nuestras propias decisiones y caminos sin ser juzgados. Tanto hombre como mujeres tenemos derecho a desafiar, a tener un carácter fuerte y a luchar por los propios sueños.

Porque la clave de una buena convivencia es siempre el respeto. Ese que no entiende de géneros, de posición social o ideología.

Te proponemos reflexionar sobre ello.

Características de la mujer con carácter

La mujer con carácter no se hace de un día para otro. Es la vida y la reacción de sus propias raíces las que consiguen que, poco a poco, se vaya moldeando a sí misma.

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  • La célebre antropóloga Helen Fisher nos explica en su libro “El primer sexo” que la mujer no es solo el resultado del contexto social y personal que le toca vivir. Es algo mucho más profundo, más delicado.
  • La mujer es, según Fisher, no el segundo sexo, como diría Simone de Beauvoir, ni aún menos “esa costilla” extraída de Adán.
  • Biológicamente, la mujer es el sexo primario, porque hay que “añadir” sustancias químicas a ese embrión para que se forme un hombre.
  • Hay una voz interna que, día a día, nos invita a despertar un poco más. Lo genético nos conforma, lo social nos instiga pero, más tarde, van surgiendo nuevos despertares internos que nos van definiendo cada vez más, etapa a etapa, ciclo a ciclo.
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Hay quien vive tan sometida que difícilmente logra llegar a esa etapa de plenitud y grata expresión personal. Hablamos, ante todo, de las mujeres sometidas al yugo del patriarcado, ahí donde tan complejo resulta ser una misma. Tener voz.

La mujer con voz propia es criticada

“¿De dónde habrá sacado ese carácter? Seguro que es una amargada”.

  • Esta frase define algo más que una falta de respeto. Se desprende también ese pensamiento machista donde ciertos comportamientos se asignan a determinadas cualidades.
  • El hombre con carácter y que desafía es valiente. La mujer que tiene voz y genio y que no se somete es una amargada.
  • Con esta frase sigue integrado el clásico esquema de que la mujer debe ser complaciente y solícita.
  • Es necesario reflexionar un poco más sobre estas ideas que, en ocasiones, se dicen sin pensar.

La mujer, como el hombre, tiene pleno derecho a tener carácter fuerte , a defender sus voluntades con respeto, a alcanzar sus sueños y a desafiar los viejos esquemas establecidos.

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La mujer salvaje

Pocos libros resultan más interesantes para “despertar” nuestra voz como mujer desafiante y con carácter que “Las mujeres que corrían con los lobos”, de Clarissa Pinkola Estés.

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  • En este magnífico ensayo se ahonda en esas raíces culturales que, durante mucho tiempo, se han heredado de generación en generación en diversas culturas y que definen, sin duda, a la mujer actual.
  • Toda mujer salvaje ha hecho un íntimo desarrollo desde lo más hondo de su ser hasta lo que es ahora. Las adversidades, los miedos y los sufrimientos son ahora nuestra mejor valía.
  • Nuestras raíces son la intuición y la creatividad. Somos capaces de ver mucho más allá de lo que nos envuelve.
  • Nos escuchamos a nosotras mismas y, a su vez, conectamos con todo lo que nos rodea.
  • Somos mucho más que nuestros ancestros, que los arquetipos que determinadas sociedades crearon sobre nosotras.
  • No somos débiles ni manejables ni narcisistas ni la mitad de una naranja perdida.
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La mujer de ahora es artesana de su propia vida, es valiente y tiene la voz profunda de la propia naturaleza. Quiere cambiar aspectos, decir cosas, conseguir que su carácter sea respetado.

Vivir en equilibrio y en felicidad de la manera que ella misma desee: en pareja o en soledad.