¡Muy importante para todos los padres! El ahogamiento secundario en los niños

El ahogamiento secundario puede aparecer a las horas o incluso días después de haber sufrido la inmersión. Es fundamental ponerlo en conocimiento del médico para que trate al paciente lo antes posible

Con la llegada del verano es habitual que se produzcan los siempre lamentables ahogamientos en playas o piscinas. Si bien es cierto que se trata de una realidad que afecta tanto a adultos como a niños, debemos tener especial cuidado con estos últimos.

El estar pendientes de sus movimientos, de cuidar en qué momentos se introducen en la playa o si la piscina cuenta con depuradoras sin rejilla, u otros riesgos materiales es vital para que los niños disfruten de un baño sin riesgos.

Estamos seguros de que también tú te estremeces con las noticias de esos accidentes terribles donde los pequeños pierden la vida tras sufrir un ahogamiento.

No obstante, lo que no es tan conocido es otro tipo de incidentes que cada año, se lleva también varias vidas infantiles…

Estamos hablando del ahogamiento secundario. En este caso tenemos a niños o adultos que tras haber sufrido un breve ahogamiento, son rescatados y reanimados.

Vuelven a casa con normalidad, pero al cabo de las horas o días, empiezan a sentirse muy cansados, se echan a dormir y, lamentablemente, ya no vuelven a despertar. Terrible pero cierto.

Hablemos hoy de los ahogamientos secundarios, por tu seguridad y la de los más pequeños.

Ahogamiento secundario: una muerte silenciosa

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Empezaremos contándote una noticia que sucedió hace muy poco. Lindsay Kujawa es conocida por llevar un blog muy original sobre recetas de cocina, manualidades, reflexiones personales de una madre, etc.

La noticia de su experiencia saltó a medios como el Huffington.post casi de inmediato y, al poco, en su propio blog: su hijo había sufrido un ahogamiento en la piscina de casa durante una fiesta. Había estado bajo el agua durante varios segundos y, afortunadamente, lo habían podido reanimar.

Todo iba bien pero, aún así, Lindsay avisó a su pediatra de lo ocurrido y le dejó un mensaje en su contestador. Cual fue su sorpresa ante la rápida reacción de la especialista, que le indicaba que debía llevar al niño a urgencias lo antes posible.

Cuando Lindsay fue a buscar a su hijo, se dio cuenta de que el niño solo deseaba dormir. Estaba muy cansado y empezaba a cojear de una pierna. Algo ocurría. Después de varias pruebas en el hospital las informaciones no podían ser más claras.

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Los pulmones del niño estaban irritados e inflamados a causa de los químicos habituales que tiene el agua de todas las piscinas. Sus niveles de oxígeno estaban cayendo por segundos y además, “estaba ahogándose” casi sin darse cuenta.

Los médicos pudieron salvar al niño después de pasar varios días con cuidados y con la atención necesaria. Fue toda una suerte, todo un alivio y toda una acertada reacción por parte de médicos, pediatras y de la propia Lindsay Kujawa, que tuvo la precaución de informar a la doctora de su hijo de lo ocurrido casi al momento.

Ahora bien, no todas las historias tienen final feliz. Se sabe que son muchos los niños que mueren de esta forma. Después de un ahogamiento, pueden pasar hasta 3 días sin evidenciar síntomas claros de que hay un problema, de ahí la gravedad y, por supuesto, la tragedia.

Aspectos que debes conocer sobre el ahogamiento secundario y el ahogamiento en seco

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  • El ahogamiento seco se produce cuando el organismo y el cerebro “sienten” que va a tragar agua. Entonces, lo que hace es  producir un espasmo de la laringe para que se cierre a modo de protección. No entra agua, pero tampoco entra aire, lo cual hace que nos quedemos sin oxígeno.
  • El ahogamiento secundario suele ocurrir cuando el agua entra en los pulmones y se estanca. Podemos reanimar al niño, pero esa agua es liquido almacenado que se convierte al poco en un un edema pulmonar.

Ese edema pulmonar no supone ningún problema en un primer momento, pero al cabo de las horas e incluso de los días puede ocasionar la muerte.

  • También hemos tener en cuenta que el agua de las piscinas contiene muchos químicos. Si estos se tragan y se quedan en los pulmones, los inflaman e irritan.
  • Después de un ahogamiento podemos hacer que el niño expulse parte del agua y que se reanime con normalidad, pero aún puede quedar un poco de agua en los pulmones.

A las pocas horas, esa agua inflama los bronquios, apareciendo así el edema y, en consecuencia, una bajada de oxígeno en sangre.

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Recomendaciones

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  • Si tu hijo sufre un ahogamiento, por pequeño que sea y aunque se recupere, no importa: llévalo a urgencias.
  • No pierdas de vista a los niños en ningún momento cuando estén en la playa o las piscinas.
  • Haz que aprendan a nadar lo antes posible.
  • Ahora bien, aunque sepan nadar, tampoco te confíes. A veces pueden sufrir mareos o quedar enganchados con cualquier cosa en la piscina, así que vale la pena hacer de “policías guardianes” y vigilar cada uno de sus pasos.

Disfruta con ellos del baño en verano, pero ten en cuenta siempre este tipo de informaciones. ¡Vale la pena!

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