Nadie merece más tu amor que tú mismo

Valeria Sabater · 17 febrero, 2019
Para obtener el respeto de los demás es fundamental que primero nos respetemos y amemos a nosotros mismos. Si tenemos nuestro amor propio, será más difícil que nos hagan daño

Nadie merece más tu amor, apoyo, cariño y reconocimiento que tú mismo. Un error en el que caen muchas personas es en esperar estas dimensiones de aquellos que les rodean. Que sean los demás quienes les quieran, quienes les sitúen en el mundo y les ofrezcan seguridad.

Si bien es cierto que en esta vida todos merecemos ser amados, respetados y valorados, todas estas dimensiones deben partir, en primer lugar, de ti mismo. Nadie merece más amor que el que uno mismo puede darse, porque con ello se construye la autoestima, la fuerza y la determinación.

Para ser feliz se necesitan muchas cosas, lo sabemos, pero nada es tan importante como saber lo que uno merece. Es importante saber, sobre todo, que si no nos queremos a nosotros mismos, nadie lo hará.

Nadie merece más respeto

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Si tú no te respetas abres las puertas a que los demás te manipulen, te lleven por sus propios caminos y te hagan sentir como un personaje secundario en tu propia vida. En el momento en que uno mismo es consciente de que en su día a día merece algo más que el reconocimiento de otros, percibe la importancia de cultivar esos aspectos internos como el autoconcepto, la asertividad o la autoestima.

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  • Algo muy común es que durante la niñez y la adolescencia busquemos esa proyección exterior con la cual sentirnos seguros. Anhelamos el cariño de los padres, el reconocimiento de nuestros compañeros de clase, nuestros amigos… Todo ello nos hace vernos como personas importantes.
  • Ahora bien, a medida que pasa el tiempo vamos percibiendo que las personas, en ocasiones, nos fallan. Que la familia también comete errores, que nuestros amigos nos traicionan y que nuestras parejas pueden no ofrecernos aquello que necesitamos.
  • Es entonces cuando descubrimos la importancia de «querernos a nosotros mismos». Esa fuerza interior que nos ofrece el amor propio, que nos hace menos vulnerables a los golpes de la vida.

Si mi familia me falla, yo puedo seguir adelante. Si mis amigos no son como esperaba, puedo avanzar en solitario y construir nuevas relaciones. Porque no me siento solo ni desvalido, porque sé lo que merezco.

Pasos para cultivar tu amor propio

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1. Eres el amor de tu vida

En tu existencia y a lo largo de tu ciclo vital, tienes muchos amores, muchas personas a las que quieres. Dispones de familia, pareja, hijos… Ahora bien, algo que debes tener claro es que, si tú no te quieres, lo que proyectarás en los demás será inseguridad, rencor y ansiedad.

  • Las personas que no se valoran esperan que los demás lo hagan. Se crean situaciones de carencias afectivas y emocionales que pueden derivar en graves crisis existenciales.
  • La auténtica vida empieza en el momento en que uno se sitúa como pilar en su propia vida.«Yo soy importante, yo merezco ser feliz, yo merezco ser respetado y yo me quiero a mí mismo».
  • Expresar estas palabras no es un acto de egoísmo. En realidad, es un acto de libertad.

En el momento en que uno crea que lo merece todo en esta vida, será capaz de andar seguro, y más aún… De dar amor a los demás.

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2. Mereces ser feliz

Todos merecemos ser felices, pero no siempre sabemos cómo lograrlo. Las claves para empezar a conseguirlo podrían ser muy bien las siguientes:

  • Lleva una vida humilde y sencilla en la que te sientas en equilibrio. Ahí donde no se vulneren tus valores o tu integridad, ahí donde cada esfuerzo que hagas valga la pena, donde las personas que te rodeen te respeten…
  • Libérate de los artificios: di no al sufrimiento inútil, a preocuparte por cosas que no valen la pena, por personas que te hacen daño. Entiende cuáles son las prioridades en tu vida (tu familia, tú mismo) y lucha por ellas. Todo lo demás no merece tu tiempo.
  • La felicidad no se busca, se encuentra día a día en nuestro interior. Por ello, deja de buscarla al lado de otras personas y empieza a cultivarla en tu propio corazón.

3. Asegúrate de que las cosas te traigan felicidad

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¿Cómo lo hacemos? Te preguntarás. ¿Cómo saber si cada decisión que tome en la vida me traerá felicidad? Queda claro que esto no es posible a priori. De ahí que la vida sea también arriesgarnos, cruzar líneas y embarcarnos en más de una aventura.

Ahora bien, en cada cosa que inicies, nunca apartes de tu mente un principio: merezco ser feliz, merezco ser respetado. En el momento que alguno de estos pilares no se cumplan, toma una decisión, aléjate de lo que te perturbe o ataque tu amor propio.

Ser feliz es muchas veces un acto de valentía, ahí donde alzar siempre nuestra voz, nuestro coraje y ese amor propio que debe dar aliento cada día a nuestra existencia.

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