Todo sobre la narcolepsia, la necesidad de dormir

La ciencia desconoce las razones por las que se produce la narcolepsia y hasta el momento tampoco existe una cura para esta enfermedad

La narcolepsia es una afección de tipo neurológico, que también se conoce con el nombre de “Síndrome de Gelineau”.

Se caracteriza porque el afectado experimenta unos accesos incontrolables de sueño durante el día. Su prevalencia en el mundo es muy baja: se estima que un 0,16% de la población padece este problema.

La enfermedad parece tener un origen autoinmune. Su principal efecto es el de impedir que el cerebro regule correctamente los ciclos del sueño y del despertar. Las personas sienten impulsos fugaces de dormir, durante la vigilia.

Cuando estos son incontrolables, duermen durante algunos segundos o minutos. Solo en raros casos ese descanso se prolonga por más de una hora.

Los episodios de sueño originados por la narcolepsia pueden ocurrir en cualquier momento. Por esa razón, esta enfermedad es muy incapacitante ya que la persona puede quedarse dormida en situaciones laborales, en la calle, o conduciendo, por ejemplo.

Quienes padecen de narcolepsia no duermen más de lo normal, sino que lo hacen de manera anómala.

Causas de la narcolepsia

Causas de la narcolepsia

La ciencia aún no ha establecido con exactitud las causas de la narcolepsia. Sin embargo, durante las últimas décadas se han adelantado importantes estudios para comprender este raro padecimiento. Los investigadores han podido determinar que hay varias zonas del cerebro comprometidas en este mal.

Así mismo, se ha podido establecer que los cerebros de las personas con narcolepsia presentan un número reducido de neuronas productoras de hipocretina. Esta sustancia regula el sueño, pero también la alimentación.

Ese hecho podría explicar también la razón por la cual la mayoría de las personas con narcolepsia también presentan tasas más altas de obesidad.

Se presume que la narcolepsia podría tener su origen en una falla del sistema inmunitario. Así mismo, puede deberse a lesiones traumáticas, tumores u otras enfermedades en el cerebro. Algunas infecciones o la exposición a toxinas también podrían ser la causa de esta enfermedad.

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Principales síntomas de la narcolepsia

Principales síntomas de la narcolepsia

Lo usual es que los primeros síntomas de la narcolepsia se presenten entre los 15 y los 30 años de edad. Tales síntomas tienen cierta severidad. Los principales son:

  • Somnolencia excesiva durante el día. Es el principal síntoma. A veces la somnolencia se presenta de forma progresiva y otras veces de manera súbita. Ocurren diariamente, aunque no de forma constante.
  • Crisis de hipotonía muscular. También es uno de los síntomas típicos de la narcolepsia. Episodios bruscos de descenso del tono muscular, que se producen frente a emociones fuertes. Los músculos se debilitan, a veces de forma leve y otras de manera severa. Duran segundos o minutos.
  • Parálisis del sueño. Consiste en la imposibilidad de moverse, antes de dormirse o poco antes de despertar. Casi siempre se acompañan de alucinaciones.
  • Alucinaciones hipnagógicas/hipnopómpicas. Se presentan percepciones irreales, bien sea de carácter visual, auditivo o táctil. Suceden principalmente al quedarse dormido o al despertar.
  • Sueño fragmentado. Significa despertar durante la noche, en repetidas ocasiones. Es usual que también haya pesadillas o parasomnias, sonambulismo, agitación psicomotriz durante el sueño y movimientos oculares rápidos antes de tiempo, entre otros.

Otros síntomas frecuentes en la narcolepsia son: conductas inconscientes automáticas, o automatismos, falta de concentración, sensación subjetiva de pérdida de memoria, cansancio, fatiga, visión borrosa, trastornos del estado de ánimo y trastornos de alimentación.

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Diagnóstico y pronóstico

Diagnóstico y pronóstico (3)

El diagnóstico de la narcolpesia se realiza típicamente basándose en la presencia de la llamada “tétrada narcoléptica”. Esta incluye: excesiva somnolencia durante el día, crisis de hipotonía muscular o cataplejía, alucinaciones hipnagógicas y hipnopómpicas y parálisis del sueño.

Lo usual es que no se diagnostique hasta después de 10 o 15 años de la aparición de los primeros síntomas.

Generalmente el diagnóstico comienza con una valoración clínica y la indagación sobre antecedentes médicos. Ninguno de los síntomas de la narcolepsia es exclusivo de esta enfermedad y esto añade una dificultad adicional.

Por eso no es usual que se diagnostique la narcolepsia únicamente basándose en los síntomas. Lo habitual es que se ordenen dos exámenes básicos: el polisomnograma (PSG) y la prueba múltiple de latencia del sueño (MSLT, siglas en inglés).

También es frecuente que se recurra al ECG, que mide la actividad eléctrica del corazón y al EEG, que mide la actividad eléctrica del cerebro. La narcolepsia es una enfermedad incurable que, sin embargo, se puede controlar con el tratamiento adecuado. Por sí sola, esta enfermedad no da origen a complicaciones más allá de los riesgos que implica el quedarse dormido durante las actividades diarias.