Natación para niños, primero la seguridad

Katherine Flórez 29 enero, 2018
Se dice que la natación es uno de los ejercicios más completos del mundo.

La natación para niños resulta una de las mejores prácticas deportivas. No solo porque permite a los pequeños adquirir mayor destreza en los medios acuáticos sino también porque les brinda salud y bienestar.

Dentro del agua pueden ejecutarse diversas actividades. Por ejemplo, la fisioterapia, la práctica deportiva, la matronatación y la natación lúdica. Esta última es ideal para los niños.

La natación para niños promueve el aprendizaje a través del juego y la socialización con otras personas.

Aunque sea un deporte muy benéfico para los niños es necesario tener en cuenta las medidas de seguridad en todo momento.

El hecho de que la piscina no sea profunda, no brinda ninguna garantía. Como padres o tutores debemos permanecer alertas.

En la natación para niños lo primero es la seguridad

Los beneficios de la natación para niños se obtienen siempre y cuando se acaten las reglas; es decir, si se ejecutan correctamente los ejercicios e indicaciones del instructor. Recordemos que las indicaciones son fundamentales para evitar lesiones de cualquier tipo.

Además de perseguir la diversión, otro de los objetivos de la natación para niños es brindarles una herramienta capaz de ayudarles en situaciones de necesidad.

Sin importar en qué lugar se practique el deporte o su aprendizaje (piscina, río, mar), la persona encargada de instruir la natación, bien sea un profesional o los propios padres, deben seguir las recomendaciones que te comentamos a continuación.

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La vigilancia es fundamental

La vigilancia es fundamental

Cuando el niño ingresa al agua, sea en una piscina o una playa, se recomienda mantener una vigilancia activa sobre el mismo; si es posible ingresar con ellos para acompañarlos en todo momento.

Existen circunstancias en las cuales el adulto no desea meterse al agua. Por lo tanto, lo ideal ubicarse en un asiento cerca del lugar donde el niño se encuentra.

La facilidad de los grupos

En caso de ser una persona encargada de enseñar natación para niños, lo más recomendable es construir grupos pequeños. Un grupo numeroso se vuelve complejo, tanto para la enseñanza, como para el cuidado.

Lo ideal es tener grupos pequeños. No solo por la competitividad y socialización entre los niños, sino por la facilidad que representa a la hora de vigilar Por lo menos, cada uno, conformado por 3, máximo 4 personas; ya que, el objetivo es brindar atención a todos.

Tener en cuenta el terreno

Tener en cuenta el terreno

Esta es una recomendación básica y, a pesar de ello, la mayoría de personas suele pasarla por alto.

Lo primero a realizarse por cualquier tipo de persona, niño, joven, adulto o viejo, es dirigirse al agua sin ninguna medida preventiva. No obstante, siempre se hace necesario tener en cuenta cómo es el terreno al cual se dirigen.

Es necesario evaluar todos los aspectos posibles: los metros de profundidad, el material, las posibles averías (especialmente si hay fragmentos de algún material u objetos filosos), limpieza, etcétera.

En cuanto a los espacios abiertos, como el mar y los ríos, se debe tener en cuenta las áreas de profundidad, la fauna acuática (en el mar pueden haber animales que ataquen en la orilla), la incidencia del sol, entre otros aspectos afines.

Visita este artículo: Descubre cómo la natación ayuda a mejorar la salud

Atención a aguantar la respiración

Uno de los ejercicios clave, al aprender a nadar es el de aguantar la respiración. De esta manera, el niño adquiere progresivamente una mayor resistencia dentro del medio acuático. Sin embargo, muchos recurren a la natación simplemente como un juego.

Nadie está exento de pasar un susto cuando se aprende a respirar. Muchas personas adultas han pasado problemas a la hora de sumergirse, bien sea en la piscina o el mar. Por lo tanto, es necesario prestar atención a los niños cuando se disponen a aguantar la respiración.

Lo ideal es limitarles el tiempo bajo el agua. De esta manera se evitará la inhalación involuntaria de agua y el ahogamiento.

Al fondo pero acompañados

Al fondo pero acompañados

Una de las primeras recomendaciones, ya mencionadas, consiste en acompañar al niño cuando desee incurrir en zonas más profundas. Mientras más hondo sea, más importante será acompañarlos.

No importa si el niño ya se defiende en el agua, el objetivo es evitar el colapso pulmonar por la presión de la zona acuática más profunda. Si esto llega a ocurrir, será necesario salir inmediatamente del agua y prestarle primeros auxilios.

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