Nefritis: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

La inflamación de los riñones puede empeorar significativamente con el consumo de ciertas sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol.

En este artículo puedes conocer una de las enfermedades más frecuentes de los riñones: la nefritis. Es fundamental prevenir cualquier enfermedad renal debido a que la función de estos órganos es depurar o eliminar las sustancias que el organismo deshecha y, a su vez, expulsar el exceso de agua.

Descubre a continuación las causas que pueden ocasionar esta inflamación, cómo puedes prevenirla y tratarla.

¿Qué es la nefritis aguda?

La nefritis aguda es la inflamación de uno o ambos riñones causada, en la mayoría de los casos, por una infección. Afecta al funcionamiento de este órgano, esto es, a su capacidad de depurar y filtrar la sangre.

La nefritis puede afectar de manera más frecuente a niños y jóvenes. Es fundamental tratarla de la manera adecuada y hasta la recuperación total. En caso contrario, podría derivar en otras enfermedades.

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Causas de la nefritis

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Es importante saber que las causas de la nefritis pueden ser múltiples. Destacamos sobre todo:

  • Reacciones alérgicas a algún medicamento.
  • Enfermedades autoinmunes como lupus o enfermedades reumatológicas.
  • Uso abusivo de medicamentos antiinflamatorios.
  • Infecciones provocadas por algún microorganismo.
  • Enfermedades de otros órganos que, como consecuencia, pueden derivar en una nefritis.

Síntomas de la nefritis

Hay algunos síntomas inequívocos que nos ayudarán a descubrir si padecemos esta enfermedad. Algunos de ellos son:

  • Aparición de sangre en la orina. En otros casos, el color de la orina puede pasar a ser marrón oscuro.
  • Pérdida de masa corporal. Este síntoma suele estar relacionado con la pérdida del apetito.
  • Malestar, nauseas y vómitos.
  • Dolores fuertes en la espalda, entre la zona lumbar y dorsal.
  • Frecuente necesidad de miccionar.
  • Somnolencia, cansancio y aumento de las horas de sueño.

Diagnóstico

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Para diagnosticar la nefritis se tienen en cuenta el historial del paciente y los antecedentes genéticos. Una persona que sufra lupus, por ejemplo, deberá prestar atención a cualquier síntoma. Si no están presentes estos factores familiares se pasa a valorar la presencia de algún foco infeccioso previo.

Las pruebas más frecuentes para diagnosticar la nefritis son las siguientes:

  • Análisis de orina: se puede detectar un exceso de proteína o un foco infeccioso.
  • Análisis de sangre: es muy útil en el diagnóstico.
  • Examen físico y palpación en la zona de los riñones, los cuales pueden mostrar la inflamación característica.
  • Resonancia magnética para estudiar la inflamación.

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Tratamiento

El tratamiento de la nefritis se basa sobre todo en antibióticos, siempre que esté relacionada con una infección. Suelen administrarse por vía intravenosa cuando la gravedad es mayor, lo cual requiere hospitalización.

En algunos casos, si la causa se relaciona con el lupus, se podrían recetar esteroides. No obstante, en estos casos no se conoce ninguna cura, pero podría remitir.

Los medicamentos diuréticos facilitan la eliminación de líquidos, reducen los edemas y calman el dolor relacionado con la inflamación.

Consejos adicionales para tratar la nefritis

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Desde la perspectiva de la medicina natural podemos hacer algunas recomendaciones muy efectivas, entre las que se encuentran:

  • A nivel emocional los riñones se relacionan con el miedo. Aunque no sea la causa principal de la enfermedad, sí puede ser un factor importante o un desencadenante. Podemos ayudar a superar el miedo con terapias de apoyo psicológico, homeopatía o flores de Bach.
  • En el caso de la nefritis, la recomendación de beber mucha agua no es la más adecuada. El riñón no funciona bien y por lo tanto aumentará la retención de líquidos. La bebida debería ser proporcional a la cantidad de la orina y, a ser posible con jugos naturales.
  • Se puede tomar cola de caballo en pequeñas cantidades. Aunque los diuréticos no son recomendables, en esta caso es una planta antiinflamatoria.
  • Sí se pueden tomar diuréticos naturales que actúen de manera indirecta, es decir, que no afecten al riñón: espárrago, estigmas de maíz, espino blanco y café.
  • Los caldos de cebolla también son muy antiinflamatorios y beneficiosos para los riñones.
  • Debemos evitar por completo el consumo de sal. Deberíamos mirar siempre el contenido en sodio de los alimentos envasados. Elegiremos aquellos pobres en sodio, como las verduras o el yogur, y evitaremos los que contienen demasiado, como el pan, los quesos o los embutidos.
  • Puede ser muy beneficioso un masaje en la zona de los riñones (entre las lumbares y las dorsales) con aceite esencial de enebro. Diluiremos unas gotas en un aceite vegetal de coco, almendra, oliva, sésamo, etc.
  • Los trastornos renales suelen afectar a los niveles de energía. Por consiguiente, el reposo debería ser parte del tratamiento.