Una niña de 11 años salva la vida de su abuelo tras un infarto

Gracias a las técnicas de reanimación cardiopulmonar que días antes le había enseñado su profesor en el colegio Eva pudo reanimar a su abuelo cuando este sufrió su segundo infarto

Eva Prévot es una niña de once años que hace muy poco hizo algo maravilloso: salvar la vida de su abuelo.

Días antes su profesor de gimnasia les había enseñado cómo hacer una reanimación cardiopulmonar (RCP), y la casualidad quiso que aquel aprendizaje fuera el más importante adquirido hasta el momento.

Esta familia feliz y orgullosa de su joven y valiente hija y nieta, no deja de recibir llamadas de periodistas de todo el mundo interesándose por la historia.

No obstante, la propia Eva, con una madurez fuera de lo habitual, recuerda la importancia de que todos recibamos formación en algo tan básico como son los masajes cardiopulmonares.

Nunca sabemos cuándo lo podemos necesitar, y es algo que salva vidas. La vida de las personas que más queremos.

Hoy en nuestro espacio te contamos esta historia esperanzadora acontecida en La Coruña (España).

El día en que el abuelo de Eva sufrió su segundo infarto

No era la primera vez, porque el corazón del abuelo Manuel ya se “había roto” con anterioridad. No hacía mucho que acababan de llegar del hospital tras sufrir un primer infarto y todos estaban muy pendientes de su recuperación.

Ahora bien, en realidad, ninguno de nosotros estamos preparados para la fatalidad, para esos golpes injustos e imprevistos que, de vez en cuando, nos trae la vida.

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  • Eva Prévot concreta que cuando todo ocurrió aún no tenía 11 años. Era de noche y estaba en su habitación haciendo los deberes cuando, de pronto, escuchó los gritos de su abuela desde el piso de abajo.

Algo ocurría, aunque de algún modo, ya intuía que la desesperación que mostraba su abuela tenía que ver con su abuelo.

  • El señor Manuel acababa de sufrir otro infarto. Estaba en el suelo. Temblando y asustadas, marcaron el número de emergencias, algo que tuvo que hacer la pequeña Eva porque su abuela no podía reaccionar.
  • Los sanitarios fueron dándole las indicaciones a la niña sobre lo que tenía que hacer. La asistencia tardaría un poco en llegar y no quedaba otra opción más que la de reaccionar, tener la mente clara y saber actuar.
masaje cardíaco

En cierto modo Eva sabía muy bien lo que debía hacer. Justo en esos días acaba de recibir formación por parte de su profesor de gimnasia sobre cómo realizar un masaje de reanimación cardiopulmonar.

Así que manteniendo la calma en todo momento, lo primero que hizo es comprobar si su abuelo Manuel tenía pulso.

No no notó nada. Su abuelo no respiraba. Así que, sin pensarlo, empezó a realizar las maniobras de reanimación durante 10 largos minutos, sin detenerse, sin parar una vez y con determinación.

No iba a permitir que su abuelo Manuel les dejara. No importaba si sus manos eran muy pequeñas o si su abuela, a sus espaldas, no dejaba de llorar. De hecho, no dejó de animarla en ningún momento. “Aquello iba salir bien”.

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Y así fue. Cuando llegaron los sanitarios tomaron el relevo. El señor Manuel se despertó horas después en la sala de cuidados intensivos, donde le contaron lo sucedido: su nieta Eva le había salvado la vida. 

El masaje cardiopulmonar que salva vidas

El señor Manuel estuvo dos meses en el hospital. Ahora, después de todas aquellas semanas y del apoyo recibido por su nieta y su familia, afronta la vida de otro modo, se siente más fuerte y más unido a los suyos.

Por su parte, Eva lo primero que hizo tras ver que su abuelo estaba bien y que iba a superar ese segundo infarto, fue ir a su colegio y agradecerle a su profesor que le hubiera enseñado cómo llevar a cabo la maniobra de reanimación cardiopulmonar.

Cuando su profesor escuchó la historia no pudo evitar emocionarse y dejar caer unas lágrimas.

En realidad, nunca llegamos a saber la importancia que algunos actos tienen sobre otras personas, y cuando uno es docente y se dedica a transmitir enseñanzas, no hay nada como ver que “el conocimiento sirve y salva vidas”.

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Por eso el propio profesor y Eva nos recuerdan una vez más la importancia de que en los colegios y en todo centro de trabajo sea obligatorio formar, tanto a niños como a adultos, en algo tan importante como es la reanimación pulmonar.

Por nuestra parte, te dejamos el siguiente vídeo invitándote a que lo practiques con algún muñeco. Esperamos que no necesites hacerlo nunca pero, si la ocasión lo demanda, no olvides mantener la calma y actuar con seguridad.

Todos somos capaces de salvar vidas. Está en nuestras manos hacer latir de nuevo los corazones. ¿Te animas a aprender? ¿Te animas también a enseñar a los más pequeños?

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