Niños con poco apetito: ¿cómo ayudarlos?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 27 febrero, 2019
Elena Martínez Blasco · 27 febrero, 2019
Debemos asegurarnos de que el poco apetito de los niños no se debe a una cuestión médica, en cuyo caso deberemos acudir al especialista para obtener un diagnóstico.

Los niños con poco apetito suponen una preocupación para sus padres día a día. No solo porque no ingieren las cantidades suficientes, sino porque no se animan a probar nuevos alimentos por una cosa u otra.

Hay niños que, aparte de comer poco, les disgusta probar nuevas texturas. A otros les resultan desagradables ciertos sabores y la suma de todos estos detalles, poco a poco, termina siendo un gran problema. Las opciones a la hora de alimentarlos se limitan cada vez más y las horas de comer se convierten en una batalla.

Aunque solo beban biberón y se alimenten de papillas, compotas y pudines, es necesario ayudarles a aceptar nuevos sabores, texturas e, incluso olores y colores, para que puedan estar bien nutridos y sanos. Ahora, ¿cómo se puede lograr esto? Profundicemos más en el tema a continuación.

¿Por qué no come el niño?

Según el niño y la(s) causa(s), el problema podrá resolverse en poco tiempo o en más. Hay situaciones puntuales en las que es normal la inapetencia y otras en las que no. 

También hay que tener en cuenta que, muchas veces, aunque la causa de la inapetencia sea algo sencillo (el asco a ciertos aromas, por ejemplo), esto no quiere decir que la solución deba tomarse a la ligera o que deba aplicarse bruscamente de buenas a primeras.

Para resolver el problema adecuadamente hay que trabajarlo por etapas, de forma constante. para ello, puede llegar a ser necesaria la ayuda de un profesional en ciertos casos. La clave está en no precipitarse. 

Tomar medidas drásticas para ponerle solución a la falta de apetito puede resultar contraproducente. Por ejemplo, si el niño come en exceso, por obligación, su salud podría comprometerse a largo plazo.

Los niños con poco apetito pueden tener:

  • Intolerancias alimentarias. En algunos casos, cuando el niño tiene poco apetito solamente con algunos alimentos, es posible que tenga alguna intolerancia a ellos. Esto puede suceder con la leche, las harinas o los frutos secos, por ejemplo. Habría que tener en cuenta si el niño tiene problemas digestivos de algún tipo.
  • Anemia. Un déficit de hierro podría ser el motivo de que el niño tenga poco apetito. En este caso debemos asegurarnos de que la alimentación sea completa y equilibrada. También podemos aumentar la cantidad de alimentos ricos en este mineral.
  • Parásitos intestinales. Son muy frecuentes en los niños, ya que se llevan las manos a la boca con facilidad. No obstante, sus síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con otros trastornos. El nerviosismo, las pupilas dilatadas y el picor en la punta de la nariz o el año son otros síntomas de la parasitosis.
  • Cuestiones emocionales. No debemos descartar nunca los trastornos emocionales como causantes de una enfermedad. En este caso, por ejemplo, una situación familiar complicada o bien cualquier problema en el entorno del niño podrían afectar a su apetito.
  • Otras enfermedades. Si la pérdida de apetito se prolonga o es excesiva deberemos consultar con el médico para que le realice las pruebas médicas necesarias. De este modo descartaremos cualquier enfermedad.

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Consejos para ayudar a niños con poco apetito

Una vez que se haya acudido al pediatra y este haya dado su diagnóstico será fundamental seguir sus indicaciones. Y no solo en lo relativo a las tomas de medicación (en caso de que se hubiesen recetado) sino en lo que respecta a dieta e hidratación.

También se debe consultar con el profesional acerca del uso de ciertos remedios naturales para complementar el tratamiento. Si nos autoriza a recurrir, por ejemplo, a la miel, podremos utilizarla con tranquilidad.

1. Levadura nutricional

La levadura nutricional, rica en vitaminas, minerales y aminoácidos, es un excelente remedio natural para estimular el apetito. Además, es un suplemento ideal para favorecer un buen desarrollo físico y mental.

2. Recetas originales

comer-garbanzos

Un consejo para que el niño comience a comer más consiste en probar nuevas recetas que sean atractivas a nivel visual. Podemos incluso hacer formas o dibujos originales con los alimentos en el plato para que la comida le resulte más llamativa y así se anime a probarla.

Si el niño no quiere comer legumbres, pescado o verdura, por ejemplo, intentaremos elaborar rellenos o masas con estos ingredientes. Una buena forma de que coman legumbres es la harina de garbanzo.

3. Participar en la cocina

Hay especialistas que recomiendan hacer a los niños partícipes de la preparación de los alimentos para estimular su apetito. Ojo, la idea no es pedirles que se cocinen ellos solos, sino de darles pequeñas tareas (acordes a su edad) para que se distraigan y vean la comida como algo bueno.

4. Deporte

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Aunque parezca contraproducente, en realidad no lo es. Para ayudar a los niños con poco apetito a que coman más, se les puede motivar a que realicen algún deporte o actividad que les guste. De esta manera, al ejercitarse y gastar energía, su propio organismo les impulsará a buscar alimento. 

¡Atención!

Es muy importante no saltarse las indicaciones del médico ni dejar de lado el tratamiento pautado a la primera señal de mejora. Para que el plan tenga éxito, será necesario respetar el tiempo estipulado.

Por otra parte, hay que recordar, una vez más, que no hay que administrar los remedios naturales a modo de sustituto a los medicamentos o alimentos como tal.

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  • Citation: POWELL, F. … et al., 2011. Appetite regulation in early childhood: the impact of parenting behaviours and child temperament. IN: Mitchell, S.R. (ed.) Appetite: Regulation, Role in Disease and Control. Hauppauge NY: Nova Science Publishers, pp. 1 – 28.