Niños que crecen sin padre

Cada vez son más comunes las familias monoparentales. Por mucho que el progenitor que está presente se esfuerce por cumplir ambos roles, los niños que crecen sin padre tienen vacíos emocionales que deben ser atendidos.

Las familias están cambiando. En el mundo occidental, la proporción de familias monoparentales va en aumento y, en consecuencia, el porcentaje de niños que crecen sin padre o madre.

Cualquiera que fuera la razón que llevó a una familia a ser monoparental (divorcio o separación de la pareja, muerte de la pareja o padre ausente), el hecho de estar sola con los hijos impone retos y dificultades que atender.

Crecer sin papá… o mamá

Como nunca antes, los niños están creciendo sin alguno de sus padres por voluntad de estos. Los índices de divorcios van en aumento. Mujeres y hombres deciden tener hijos solos y así asumen la crianza. Lo más frecuente es la ausencia del padre, pero también ocurre con la madre.

Se pueden argumentar múltiples razones para explicar esta situación, pero lo cierto es que cada vez hay más familias monoparentales. Esto tiene un impacto emocional, tanto en los niños que crecen sin padre como en la sociedad que los cobija.

Padre ausentes.

A pesar de que la madre asume el peso de la crianza, la educación y la orientación del hijo; el padre ausente, igualmente, genera un enorme vacío emocional. La ausencia del padre puede ser física, sea por fallecimiento o porque no se hace responsable de los hijos.

También, están los casos en que aunque el padre esté presente, no tiene ninguna conexión emocional con los hijos. En ambos casos (ausencia física o ausencia emocional), los efectos en el desarrollo y en el equilibrio emocional de los niños son devastadores.

Consecuencias de tener un padre ausente

Salvo en los casos de las familias extendidas, en las que algún pariente asume el rol del padre ausente, los niños que crecen sin padre pueden desarrollar varios trastornos de conducta. Esto ha sido ampliamente reconocido y aceptado por todo tipo de especialistas.

Para esconder los sentimientos de infelicidad, ira, abandono y miedo que los embarga, los niños que crecen sin padre pueden presentar problemas como:

  • Dificultades para relacionarse con otros niños.
  • Déficit de atención y bajo rendimiento escolar.
  • Vacío emocional y baja autoestima.
  • Problemas emocionales como ansiedad, depresión o agresividad.
  • Miedo al abandono, lo cual genera conductas rebeldes o aislamiento social.
  • Abuso de sustancias o drogas.
  • Pueden ser menos solidarios y empáticos.
  • Menos autocontrol.
  • Escaso sentido de culpabilidad.
  • Pueden sufrir problemas de identidad sexual.

Te interesa ver: ¿Cómo saber si tu hijo está consumiendo drogas?

Recomendaciones para criar a niños que crecen sin padre

Si criar y educar es una tarea lo suficientemente compleja para una pareja constituida, es mucho más exigente si todo recae en un solo progenitor. Un niño necesita de refuerzos positivos para crecer sano y feliz, para madurar como un adulto seguro de sí mismo y con buena autoestima.

Las siguientes recomendaciones te pueden ayudar en el retante proceso de criar sola a tus hijos.

1. Busca apoyo familiar

Si hay alguien en la familia que pueda apoyarte activamente en la crianza de tu hijo, aprovecha la oportunidad. Un abuelo, un tío o una tía pueden llenar parte del vacío emocional que genera la ausencia de un padre.

Madre e hijos.

2. Busca ayuda psicológica

No temas pedir consejo a un profesional de la psicología. Este puede ayudarte a encausar las consecuencias de la ausencia del padre, así como los problemas que puedan surgir en la relación con tu hijo y el necesario perdón que tienes que tener contigo y con el progenitor que ya no te acompaña en el proceso de crianza.

3. Evita desacreditar o culpabilizar

En momentos de tensión con tu hijo, evita desacreditar o culpabilizar al padre ausente o al niño. Si hablas mal del padre, no lograrás nada positivo. Muchas veces, los niños se sienten culpables de la ausencia del padre, a pesar de que no tengan ninguna responsabilidad en ello.

4. Evita las comparaciones

Evita comparar a tu familia con otra que cuente con sus dos progenitores. Lo más probable es que el niño lo haga, así que evita hacerlo tú. Esas comparaciones lastiman, generan frustraciones y ahondan las heridas.

5. Reglas claras y flexibles

Cuando una mujer se queda sola al frente del hogar, tiende a ser muy estricta con el cumplimiento de las normas o muy laxa. Ni lo uno ni lo otro es bueno para los niños que crecen sin padre. Tiene que haber reglas claras pero a la vez flexibles que puedan adaptarse a las circunstancias, que garanticen la felicidad y el bienestar de tus niños y el tuyo.

6. Dedica tiempo a tus hijos

Si no hay con quién compartir las responsabilidades, es frecuente que haya una sobrecarga de tareas y actividades por cumplir. Sin embargo, preserva un tiempo (por corto que sea) para compartir y disfrutar con tus hijos, estudiar con ellos, leerles un cuento, irse de paseo.

Madre e hijo cocinando.

7. Tolerancia y paciencia

Ten tolerancia y paciencia, tanto con tus hijos como contigo misma. Habrá momentos difíciles, acéptalos. Evita querer ocupar los dos roles, eso es imposible. Puedes cumplir con un único rol y, desde ahí, dar lo mejor de ti por tu hijo. Lo que hoy no salga bien, ya se podrá resolver más adelante.

Debes leer: El miedo a volver a estar en una relación de pareja

Para ti

Para ti, que estás sola criando a tus hijos, es importante que dejes abierta la posibilidad de reconstituir tu familia. No será una decisión fácil, ya que quien se acerque a ti tiene que entender y aceptar que tus hijos forman parte de tu realidad. Igualmente, esa nueva persona deberá asimilar que, al involucrarse contigo, tendrá que asumir un rol dentro de la familia.

Pero no te niegues la oportunidad de ser feliz con una nueva pareja. Amargarte y cerrarte no tiene sentido. Reconstruir la familia brinda a tu hijo la posibilidad de reestructurar vínculos y afectos con la figura paternal que tu hijo necesita.