No todo es café: qué otras fuentes de cafeína existen

Yamila Papa 7 diciembre, 2016
Aunque nos podamos referir a ella con otros nombres en función de la fuente de las mismas, lo cierto es que la cafeína está presente en muchos más productos de lo que creemos

¿Eres de aquellas personas que no conciben su vida sin una (o varias) taza de café? ¿Hay un antes y un después en tu día tras disfrutar de un expreso o un capuchino?

Entonces seguro habrás leído o escuchado cosas buenas y malas sobre tu bebida favorita. No obstante, ¿sabías que existen otras fuentes de cafeína a tu alrededor?

En este artículo te las contamos.

¿Qué saber sobre la cafeína?

Qué saber sobre la cafeína

Se trata de un alcaloide con la capacidad de actuar como si fuese una droga psicoactiva. Es estimulante, adictiva y nos otorga mucho placer.

Consumida desde hace miles de años a través del cacao, la cafeína fue “descubierta” por un químico alemán llamado Friedrich Ferdinand Runge en 1819.

Él bautizó a este compuesto como Kaffein pero en la actualidad también recibe otros nombres: teína, guaranina y mateína, según la planta de la que se extrae (té, guaraná o mate, respectivamente).

La cafeína es consumida a diario por millones de personas a través de infusiones, refrescos y alimentos.

Este estimulante del sistema nervioso central produce un efecto temporal en nuestro sistema de alerta y elimina el sueño. Por ello las tribus nativas la usaban como fuente de energía en travesías largas o antes de una batalla.

Si bien en algunas personas actúa como diurético en otras conlleva a la deshidratación. Los efectos de consumir cafeína se producen entre los primeros 30 y 60 minutos desde que ingresa en el organismo y pueden mantenerse hasta por 4 horas.

Visita este artículo: Estrategia para conciliar el sueño cuando te desvelas por la noche

La cafeína está presente aunque no bebamos café

La cafeína está presente aunque no bebamos café

Si has decidido dejar de beber café porque no es bueno para tu salud, o estabas necesitando cada vez más para conseguir los mismos efectos, debes saber, por ejemplo, que existen otras fuentes de cafeína.

Y seguramente la estés consumiendo “por otro lado”.

En un escenario ideal y perfecto tendríamos que disfrutar de un rico café o chocolate sin preocuparnos de los efectos secundarios:

  • Taquicardias
  • Insomnio
  • Hipertensión arterial
  • Ataques de pánico

Por supuesto que no a todas las personas les sucede lo mismo al beber una infusión, pero los riesgos existen.

Es primordial tener en cuenta los miligramos de cafeína que encontramos en cada producto que hemos comprado o se exhiben en los escaparates de las tiendas. Si bien asociamos la cafeína con el café, no es el único que la aporta.

En segundo lugar, podríamos hablar del cacao el cual está presente, por ejemplo, en los helados, en los dulces, en los postres y hasta en los suplementos para aumentar el rendimiento deportivo.

También están los refrescos que contienen cafeína (sobre todo aquellos del tipo “cola”), las bebidas energéticas o estimulantes.

En el caso de las bebidas de guaraná o similares también aportan este compuesto (las suelen consumir los atletas).

Bebidas

Asimismo, podemos hallar cafeína en las infusiones habituales (en forma de teína o mateína) que incluso bebemos pensando que son más naturales que el café.

Aunque es relativamente cierto tampoco es que estemos evitando la cafeína.

En último lugar, podemos hablar de los medicamentos y cosméticos que tienen este elemento en su composición.

¿Cuánta cafeína contiene cada producto?

Lo importante es determinar la cantidad máxima de cafeína que consumimos al día en diferentes productos.

Aunque a veces, es imposible conocer los miligramos exactos de cada cosa, al menos, deberíamos tener una idea cercana.

Además no es lo mismo una infusión preparada en casa que una comprada en un establecimiento o incluso hecha con lo que adquirimos en el supermercado.

  • Por ejemplo, una taza de café instantáneo tiene 169 mg de cafeína pero un expresso llega a 214 mg, mientras que una taza de café de filtro no supera los 110 mg.
  • El chocolate caliente tiene 10 mg, una tableta de 60 gramos de chocolate amargo 50 mg y una de chocolate con leche del mismo tamaño 15 mg.
chocolate

  • Una lata de bebida energética (250 ml) aporta 80 mg pero una lata de refresco cola (355 ml) es sinónimo de añadir 50 mg de cafeína en el organismo.
  • También las cosas cambian según la marca, porque una lata de Coca-Cola tiene 46 mg y una de Pepsi 38 mg.

¿Cuánta cafeína puedo consumir?

Esa es una pregunta más que habitual y la respuesta dependerá también de la edad o la condición de la persona:

Adultos

Si estamos sanos y no padecemos ningún problema como, por ejemplo, acidez estomacal, insomnio o hipertensión podemos consumir hasta 400 mg por día de cafeína.

La cantidad es aproximada. En realidad para saber exacto deberíamos multiplicar nuestro peso en kg por 5,7 mg. Si, por ejemplo, pesamos 75 kg, no podemos excedernos de 427 mg diarios.

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Mujeres embarazadas o en período de lactancia

Mujeres embarazadas o en lactancia

Durante la gestación se recomienda no ingerir más de 200 mg de cafeína al día. Por ejemplo, una taza de café con leche por la mañana y una barra de chocolate pequeña a la tarde sería casi suficiente.

Cuando el bebé ha nacido y se lo está amamantando la cantidad no cambia. Es preciso tener en cuenta que la cafeína pasa al niño a través de la leche (igualmente solo pasa 0,3 mg por cada kg de peso de la madre, por lo que sigue siendo seguro).

Niños y jóvenes

El chocolate es uno de los alimentos más consumidos por los pequeños (ya sea con leche, en postres, etc.).

El máximo en los niños y adolescentes de hasta 16 años es de 3 mg por kilo de peso. Por lo tanto, si pesa 25 kg, no puede superar los 75 mg diarios.

No obstante, solo la mitad de esta cantidad ya podría provocar insomnio o hiperactividad.

 

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