Lo que no debemos mezclar nunca en una buena alimentación

Elena Martínez 4 diciembre, 2016
Una buena alimentación debe incluir todo tipo de alimentos, pero es importante saber cuándo es el momento ideal para consumir cada uno y poder sacar el mayor provecho de sus nutrientes

Una buena alimentación se basa en una dieta completa y equilibrada, que incluya alimentos saludables cocinados según métodos de cocción sanos.

No obstante, también es fundamental la manera en la que vamos a combinarlos, que puede sumar o restar beneficios para nuestra salud.

Descubre en este artículo cómo debemos mezclar los alimentos de manera adecuada para ayudarnos a mejorar la función digestiva, tener un peso saludable y prevenir enfermedades.

Una buena alimentación debe combinarse bien

Alimentación adecuada

¿Por qué destacamos la importancia de la combinación de los alimentos para que nuestra dieta sea equilibrada?

Porque algunos se digieren de maneras muy diferentes y, si los mezclamos, dificultaremos el proceso digestivo, reduciremos la asimilación de los nutrientes e incluso engordaremos con más facilidad.

Por lo tanto, no se trata solamente de contar calorías o elegir productos de más calidad, sino de saber qué combinaciones debemos hacer y cuáles no para mejorar nuestra dieta.

De este modo notaremos una gran mejoría en muchos sentidos con muy poco esfuerzo.

La clave principal para no hacer mezclas perjudiciales consiste en simplificar y evitar demasiados alimentos diferentes en una misma comida.

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Un poco de todo…

Hemos oído siempre que hay que comer de todo. No obstante, esa teoría ha ido perdiendo fuerza porque no todos los alimentos nos sientan bien a todo el mundo.

Hay quien no digiere bien los lácteos o el gluten, quien no puede comer fruta en ayunas o quien se hincha si come ensalada.

Además de encontrar los alimentos que nos vayan bien, debemos aprender a comerlos en su debido momento.

Aunque es cierto que hay que comer proteína, hidratos de carbono y grasa, alimentos crudos y cocinados, etc., no podemos pretender consumirlo todo en cada comida.

Las frutas, mejor solas

Consume frutas ricas en agua

Una de las bases más importantes de una buena alimentación consiste en evitar mezclar las frutas entre ellas o con otros alimentos.

La fruta es sana si la comemos en la medida que nuestro cuerpo la necesita y separada de las comidas.

Será perfecto si la tomas como desayuno, a media mañana o media tarde.

La costumbre de comer frutas de postre, en especial las que son muy ácidas o muy dulces, puede empeorar la digestión, causarnos flatulencias e hinchazón y hacernos ganar peso con más facilidad, ya que fermentan con mayor rapidez que otros alimentos.

Una sola proteína

La proteína es imprescindible en cualquier dieta, tanto si es de origen vegetal o animal, pero debemos elegir un solo tipo en cada comida.

No se recomienda mezclar ninguno de estos grupos, por su complejidad en aminoácidos:

  • Carne
  • Pescado
  • Huevo
  • Legumbres

Algunas mezclas famosas como arroces de carne y pescado (“mar y montaña”) o guisos de carne y legumbres son muy difíciles de digerir para muchas personas.

El mejor acompañamiento para una ración de alguna de estas proteínas es el vegetal sin almidón (ensalada, gazpacho, verdura, etc.), ya que facilitaría su digestión y añadiría las cantidades necesarias de vitaminas y minerales.

Los lácteos, mejor solos

Los lácteos

Un trozo de queso, un vaso de leche o un yogur pueden ser un buen aperitivo para quitarnos el hambre a media mañana o media tarde.

No obstante, no son un buen complemento en una comida completa. 

La leche con fruta y cereales en el desayuno o el yogur como postre son combinaciones muy negativas a la hora de asimilar bien los nutrientes en una buena alimentación.

Visita este artículo: Beneficios de las leches vegetales y cómo prepararlas

Los vegetales van bien con todo

Una buena ensalada es un acompañamiento excelente para cualquier tipo de plato, tanto si lleva proteínas, grasas o hidratos de carbono.

Las únicas verduras que no combinan con todos los alimentos son las que contienen almidones, como la calabaza, el guisante, el boniato, el calabacín o el maíz.

Estas debemos consumirlas de manera más moderada, como si fueran cereales, ya que sus valores nutricionales son similares.

Las bebidas fuera de las comidas

Las bebidas también son una parte de la alimentación que deberíamos separar de las comidas principales.

Si bebemos agua u otras bebidas con los alimentos dificultaremos el trabajo de los jugos gástricos y nos sentiremos hinchados.

En cambio, si nos acostumbramos a beber en ayunas, fuera de las comidas o un rato antes de empezar a comer, mejoraremos en gran medida la función digestiva y la capacidad depurativa de nuestro organismo.

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