“No eres tú, soy yo”: ¿Qué esconde en realidad esta expresión?

Ante todo, debemos respetar a la otra persona y darle motivos válidos para que no baraje la posibilidad de una posible reconciliación si es que nosotros ya estamos decididos a no volver

“No eres tú, soy yo”. Podríamos decir sin equivocarnos que esta es una de las frases más utilizadas a nivel de pareja, ésa que sin lugar a dudas habrás escuchado alguna vez y que, posiblemente, te dé una pista clara de lo que está a punto de ocurrir.

Esta frase suele ser, generalmente, la forma más sutil que tienen algunas personas de decir a sus parejas que las dejan, que la relación se da por terminada y que el amor se ha debilitado hasta desvanecerse.

No obstante, con el “no eres tú, soy yo”, se enmascaran otras muchas cosas que merece la pena tener en cuenta. 

Te lo explicamos en el siguiente artículo.

1. Hacer la ruptura menos dolorosa

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¿Existe en realidad alguna forma eficaz de dar por finalizada una relación sin causar daño? Normalmente no. Sin embargo, hay una serie de dimensiones que toda persona merece saber cuando vamos a “romper” ese vínculo, esa unión, esa relación.

  • Todos merecemos sinceridad y respeto. Con el “no eres tú, soy yo” buscamos que nuestra pareja no sienta dolor, puesto que cargamos sobre nuestras espaldas toda la culpa, toda la responsabilidad cuando, en realidad, lo único que ocurre es que hemos dejado de amar a esa persona. Sin embargo, lejos de decirle la verdad, pensamos que es mejor decir aquello de “tú eres demasiado buena para mí, yo no te merezco, yo no sé hacerte feliz”.
  • A la hora de afrontar una ruptura, solemos pasar por las mismas fases que un duelo ante una pérdida. Es decir, habrá incomprensión, rabia, tristeza… Todo este proceso se asumirá con mayor aplomo si sabemos la verdad. Con el “no eres tú, soy yo” todo queda demasiado en el aire y no llegamos a comprender muy bien qué ha ocurrido, y eso no es bueno. Si ya no nos aman, merecemos saberlo.

2. No damos opción alguna a la pareja

Al pronunciar la famosa frase cargamos todo el problema sobre nosotros. De nada le va a servir a nuestra pareja decir eso de “intentaré cambiar”, “vamos a intentarlo de nuevo y yo haré lo que sea para hacerte feliz”, “haré lo que tú quieras para que esta relación prospere”.

Si decimos que el problema está en nosotros mismos, nuestra pareja ya no puede hacer absolutamente nada, salvo aceptarlo. Todo se le escapa ya de las manos porque hemos levantado un muro que no puede cruzar. “Soy yo, no eres tú”. Una máscara que encubre en realidad un “ya no te quiero pero no me atrevo a decírtelo para no hacerte daño”.

3. La incapacidad de actuar con madurez y responsabilidad

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La expresión “no eres tú, soy yo” es posiblemente el tópico más vacío e inmaduro de una relación de pareja. Es importante que no caigas nunca en el error de utilizar este recurso, porque con ello demostrarás esta serie de características:

  • Baja capacidad para afrontar los problemas y gestionar las emociones.
  • Mantener ideas distorsionadas de lo que es una relación de pareja: encubrir una realidad no es respetar a una persona, es hacerle daño. Todos merecemos saber la verdad para poder asumir más fácilmente la pérdida y el fin de la relación.
  • Falta de valentía y de madurez. Pensar que con el “no eres tú, soy yo” vamos a acabar antes y nos vamos a quitar un peso de encima es un nuevo error. La otra persona seguirá incidiendo, esperando seguramente a que, algún día,  resuelvas tu problema para volver a iniciar la relación.
  • Escasa inteligencia emocional. Las personas que no asumen su responsabilidad y que juegan con los sentimientos de los demás no disponen de esta importante dimensión que nos permite vivir con mayor equilibrio y respeto hacia nosotros mismos y los que nos rodean.

¿Cuál es el mejor modo de dar por finalizada una relación?

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  • No recurras a los tópicos como la frase que encabeza este artículo. Jamás des por finalizada una relación por mensaje, por teléfono y aún menos mediante las redes sociales, provocando que terceras personas conozcan también esa información que, no olvidemos, es muy privada. Debes hablar cara a cara con la persona mostrándole una sinceridad absoluta, aunque le haga daño. Es la verdad y como tal debe asumirse.
  • Nunca generes emociones negativas, como la rabia o el desprecio. No eleves la voz, argumenta las cosas con calma y de modo preciso. Si lo deseas, puedes prepararte antes lo que vas a decirle. De ese modo iremos siempre al grano y nos sentiremos mucho más seguras. Habla de tus necesidades actuales y de cómo te sientes. No busques culpables. Lo que quieres ahora es romper la relación y deja bien claro, además, que no va a haber segundas partes. Todo ello os ayudará a ambos a afrontar el proceso con mayor aplomo. Si dices la verdad y no te escondes en las máscaras y las mentiras, también tú te sentirás mucho mejor. Y eso es algo que vale la pena y que te servirá como aprendizaje.