No intentes cambiarme, quiéreme como soy

Raquel Lemos Rodríguez·
20 Julio, 2020
Si de verdad me respetas y deseas que seamos felices, quiéreme como soy y no intentes cambiarme. Quiéreme bien y acéptame, porque también yo lo hago contigo y tu forma de ser.

“Quiéreme como soy y no como quieres que sea”. A veces, en nuestras relaciones, queremos “cambiar” inconscientemente a la persona que tenemos delante. Esto sucede de forma más pronunciada en las relaciones de pareja, donde hay quien puede pedirle a la otra persona que cambie algo de sí misma.

Ahora bien, ¿nunca te has planteado que esa persona estará pensando en “quiéreme como soy” y no en “cómo quieres que sea”? Aprende a amarla de verdad.

Quiéreme como soy, con mis virtudes y mis defectos

Todas las personas somos imperfectas y amoldarnos al otro porque sea nuestra pareja no tendría porqué ser la opción más válida. Y es que cada uno de nosotros es único, es especial.

No debemos jamás cambiar por nadie, sino tan solo cambiar si nosotros mismos así lo queremos. Tenlo siempre en cuenta, porque es algo en lo que fácilmente puede caerse.

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Si una persona quiere cambiarnos, probablemente esa persona no nos aprecia. ¿Qué ocurre si no cambias? Las cosas irán mal y la relación al garete. Es por eso por lo que puedes acabar sintiéndote como una marioneta y no ser feliz.

Las personas que quieran compartir su vida con nosotros deben aceptarnos tal cual somos, sin pretender modificar nuestra esencia. En el momento en el que se lo permitimos, dejamos de ser nosotros mismos y nos transformamos en alguien totalmente diferente.

Siempre hemos defendido el hecho de querernos tal cual somos. Cuando alguien nos cambia y lo permitimos, puede que sea porque nos sentimos inseguros y creemos que para que la relación vaya bien tenemos que cambiar. El problema es que esto no acaba solucionando el problema.

Quizás no seáis dos personas que deban estar juntas; tal vez ese deseo y ese amor se han visto minados con el tiempo porque, en realidad, sois muy diferentes el uno del otro.

También puede que haya otros problemas en los que no queréis profundizar y por eso los camufláis bajo la alternativa de cambiar. Una opción más que incorrecta.

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Quiéreme más, quiéreme mejor

Hay personas muy tóxicas que, aun sin ser conscientes de ello, intentan manipular a las demás a su antojo. Esto sucede en muchas relaciones de pareja y es cuando surgen estas situaciones en las que alguien quiere cambiarnos. Puede que quiera estar contigo, puede que en verdad te quiera. Pero esta no es la manera. No te acepta tal y como eres.

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Hay quien tiene miedo a romper una relación por no haber cambiado. Tendemos siempre a darlo casi todo, a perder hasta nuestra esencia para que no se nos culpe de que no hemos hecho nada por la relación. No obstante, esto que estás haciendo, permitir que te cambien, no es algo positivo, sino todo lo contrario.

A veces no sabemos diferenciar entre querer mucho o querer bien. Es preferible que alguien “te quiera bien” a que “te quiera mucho”. Así que no te conformes con cualquier cosa, tú no te mereces que te quieran mal.

Una cuestión de autoestima

Si tienes una baja autoestima o sufres de inseguridad, quizás te conformes con esa persona que quiere cambiarte. Piensas que así seréis más felices, que es tu culpa que vuestra relación vaya mal. Nada más lejos de la realidad. ¿Cómo podrá ir mejor la relación si tú no eres feliz?

Jamás podrás estar del todo a gusto si cambias porque otra persona lo necesita. Tienes que cambiar por tu propio bien, pero no para satisfacer los deseos de otra persona que, tal vez, quiera manipularte. Sí, hay muchas parejas en las que la manipulación encubierta apenas se aprecia.

Quiéreme como soy

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Cuídate de todas aquellas relaciones tóxicas en las que puedas verte sumergido y que no puedes percibir con claridad. El amor nos ciega y creemos que hay que hacer ciertas cosas, como cambiar, para que la otra persona sepa que estemos luchando por la relación, que estamos haciendo un gran esfuerzo para que todo vaya bien.

Está claro que debemos esforzarnos, pero nunca hasta tal punto que nos cueste nuestra propia esencia, nuestro propio ser. La próxima vez que alguien pida que cambies, respóndele: “quiéreme como soy, porque no voy a cambiar”.

Tu pareja debe aceptarte tal cual eres y, si no lo hace, no merece la pena. Esto no es una prueba de amor, esto es una prueba de manipulación.

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