No es lo que te pasa, es como lo piensas

Tu actitud ante los acontecimientos, tanto positivos como negativos, va a ser lo que te defina. Lo importante no son las circunstancias, sino cómo las afrontamos

Si hay algo a lo que nos cuesta mucho adaptarnos es a los imprevistos. Las personas solemos tener la costumbre de querer tenerlo controlado, hacemos planes cada día, apuntamos las tareas pendientes en la agenda y construimos expectativas sobre lo que deseamos para nosotros mismos e incluso para los demás.

Hasta que, de pronto, surge lo imprevisto, aquello con lo que no contábamos y que, de algún modo, frustra nuestros ideales, nuestros objetivos. ¿Cómo afrontarlo? ¿Cómo aceptar que en ocasiones la fatalidad o algo negativo va a irrumpir de pronto en nuestra vida?

No es fácil. Ahora bien, hemos de aprender a ser un poco más flexibles para asumir lo imprevisto, comprendiendo además que la vida no es solo “lo que te pasa”, sino el modo en que le haces frente, es decir, en “cómo lo piensas”.

Hablemos hoy sobre ello.

Las circunstancias no nos definen, nos ponen a prueba

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Seguro que en tu círculo personal y social conocerás a varias personas que han tenido que vivir situaciones muy duras. Hay quien lo afronta todo con una sonrisa, otros, sin embargo, no disponen de adecuados recursos psicológicos y suelen caer en una depresión o, simplemente, se sienten desbordados ante una situación que no saben muy bien cómo gestionar.

La vida, en ocasiones, suele ser más compleja de lo que uno espera. La adversidad puede surgir de un día para otro sin que ni siquiera podamos adivinar su llegada: un accidente, la pérdida del trabajo, una decepción afectiva, un amigo que nos traiciona, el diagnóstico de una enfermedad… Lo imprevisto tiene muchos rostros y  no siempre es algo amable o positivo; de ahí la necesidad de disponer de adecuados recursos personales para saber sobrellevar dichas situaciones.

¿Qué te parece si empezamos teniendo en cuenta estas sencillas reflexiones?

  • La vida no es un arroyo pacífico donde todo va a fluir con tranquilidad de acuerdo a nuestras expectativas. Nadie nos puede garantizar tampoco que podamos disfrutar de una felicidad constante y segura. De hecho, en ocasiones, por mucho que nos esforcemos en algo en concreto, el resultado no es el que esperábamos. Nada es seguro, de ahí la importancia de aceptar “la incertidumbre”.
  • Tú eres más que tus propias circunstancias. Tú no eres lo que “te ocurre”, eres cómo lo afrontas y cómo lo piensas. Para comprenderlo, te pondremos un ejemplo. Llevas 5 años de matrimonio y tienes dos hijos. Todo parece ir bien hasta que, de pronto, un día tu pareja te deja con esos dos hijos aún muy pequeños. ¿Eres pues “una mujer abandonada”? ¿Eres una “mujer sola con dos hijos”? En absoluto, eres mucho más que esto. Eres esa mujer que va a ser capaz de seguir adelante educando a dos hijos excelentes, eres una mujer que va a hacer frente a la vida para ser feliz de nuevo, porque confías en ti misma. Así pues, recuérdalo siempre: “No es lo que te pasa, es cómo lo piensas”.

La vida es una compleja aventura que siempre nos va a poner a prueba para sacar aquello que todos llevamos dentro. Busca tus propios recursos para hacerle frente, actúa con valentía pensando que mereces lo mejor. Te enseñamos cómo conseguirlo a continuación.

Recursos para hacer frente a los imprevistos de la vida

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No hay una fórmula mágica que nos permita a todos hacer frente a la adversidad del mismo modo. Cada situación tiene sus características y, a su vez, cada uno de nosotros tendremos un tipo de personalidad. Hay quien será más reservado, otros serán más inseguros y algunos algo impulsivos. No obstante, para hacer frente a los imprevistos de la vida, existen unos ejes básicos que nos deben invitar a reflexionar y a tenerlos en cuenta.

Entiende que la vida no va a ser siempre como tú deseas

Evita formarte expectativas muy concretas sobre lo que quieres para ti o lo que esperas de los demás. Es posible que el día de mañana no logres tener “esa casa ideal” o “ese trabajo donde trabajes poco y te paguen mucho”, o puede que tu pareja “no te quiera hasta el fin de los días”. Sé siempre objetiva, deja que las cosas vengan día a día, agradeciendo todo lo bueno que te encuentres, sin llegar a frustrarte ante lo que no ocurre como tú deseas.

Piensa positivamente pero sé siempre realista

Este detalle es esencial. Hay quien comete el error de mantener siempre un optimismo algo ingenuo y desmesurado, cuando, en realidad, este tipo de enfoque es más bien una motivación diaria que nos debe dar fuerzas para seguir adelante, con ánimo y con superación. Ser positivo es también ser realista, es no focalizarnos demasiado en expectativas desmesuradas y mantener los pies en el suelo, siendo conscientes de nuestras virtudes y nuestras limitaciones.

Aprender de la adversidad

¿Has oído hablar del término resiliencia? Es esa actitud a través de la cual las personas no solo somos capaces de hacer frente a lo imprevisto o a la fatalidad, sino que, además, obtenemos un aprendizaje para salir fortalecidas. Tenlo siempre en cuenta.

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Para concluir, ya sabes que en la vida pueden sucederte cosas buenas y cosas no tan buenas. Es algo que, en ocasiones, va a escapar de tu control. No obstante, lo que te suceda no te define en absoluto. Lo que de verdad importa es cómo lo piensas y la manera en que despliegas tus propios recursos para hacerle frente. ¡El esfuerzo vale la pena!

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