¡No me gusta la Navidad! ¿Qué hago?

Yamila Papa · 5 diciembre, 2017
Puedes dejar de lado el espíritu consumista de estas fechas y aprovecha para disfrutar de la compañía de tus seres queridos, sin necesidad de celebrar nada

En esta época ya todas las tiendas están decoradas con árboles, luces y Papá Noel y tú querrías encerrarte en casa por un mes.

Todo el mundo está pensando dónde, cómo y con quién pasar las fiestas, pero tú afirmas que no te gusta la Navidad.

No te preocupes… Hay otras personas como tú en el mundo.

La Navidad y sus rituales: el trastorno de cada diciembre

Los villancicos, el belén, los árboles decorados, el turrón… Para muchos esta época es de felicidad, reunión familiar y buenos deseos. Para otros es un trastorno que, más que unir, trae como consecuencia problemas y desencuentros.

Parece ser que todos deberíamos ser felices y rebosar de espíritu navideño. De lo contrario, somos antifiestas, aburridos o negativos. Decir “a mí no me gusta la Navidad” es lo mismo que afirmar que eres de otro planeta.

La gente no te comprende, piensa que eres raro o que tienes algún problema que vienes arrastrando desde la niñez cuando te enteraste de que Papá Noel no era quien decía ser o no recibiste el regalo que querías.

No obstante, no tiene que ver con ello, sino con no sentirse identificado con la fiesta en sí o incluso estar en contra de ciertos hábitos que tiene la gente durante diciembre.

Gastar dinero que no tienen en regalos para personas que solo ven una vez al año o volverse locos con las compras para preparar una cena para familiares que no soportan… puede ser considerado hasta hipocresía o falta de realismo.

¿Celebración o consumismo?

Las comilonas, los presentes, las tensiones, las aglomeraciones, los centros comerciales repletos: todo es un caos los días previos a la Navidad.

¿Y por qué? Por una fiesta que para muchos ya no tiene que ver con lo religioso sino con el consumo desenfrenado y el aparentar en las redes sociales lo felices que son con tanta gente alrededor.

A todo esto le debemos sumar la presión adicional de ser felices que nos imponen no solo los familiares sino también las publicidades.

En los anuncios todos están sonriendo compartiendo una cena más que abundante y perfecta o repartiendo regalos carísimos que no siempre se ajustan a nuestro presupuesto.

Si no te gusta la Navidad, no te sientas mal por ello. Ser diferente muchas veces genera desencuentros o falta de entendimiento. Así como no deseas que los demás te juzguen… trata de no juzgar a los demás.

Y recuerda que muchos, incluso sin ser fanáticos de las fiestas, las siguen por tradición. ¡Tú eres un valiente al decir que estás en contra!

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Consejos para “sobrevivir” a la Navidad

Más allá de sentirte un extraño por no querer celebrar la Navidad (lo mismo que puede suceder si dices que no te gusta el verano o que no comes carne), tienes que hacerle frente a la situación y evitar que te supere.

1. Considera la Navidad una fecha cualquiera

Considera la Navidad una fecha cualquiera

Algunas personas optan por quedarse en su casa y cenar como cualquier día mirando la televisión o leyendo un libro. Pero, por supuesto, para ello debes vivir solo o aceptar que tus familiares lo celebren en otro sitio.

Incluso, si no eres el único de tu círculo íntimo al que no le gustan las fiestas, podéis aprovechar para cenar juntos como si se tratase de un encuentro cotidiano. Nada de velas, brindis ni pan dulce.

2. Sal de vacaciones

Quizás la mejor manera de huir de las fiestas es justamente no estar en casa para esas fechas. Los boletos de avión suelen ser más baratos el 24 de diciembre, por ejemplo.

Puedes ir a un país donde no se celebre la Navidad (por ejemplo, Marruecos, Turquía, Vietnam, Tailandia o Dubai).

Tal vez estar lejos de tu familia ya sea un “peso” menos para ti y aproveches para quedarte en el hotel esa noche como si se tratase de cualquier otro día.

3. No organices

No organices

Si no te gusta la navidad puedes no participar en la planificación de las cenas o los regalos. Que otros se encarguen de ello. Tú solo asiste al lugar elegido y disfruta de la comida.

Piensa que para alguien de tu familia puede ser especial que estés presente en esa fecha.

No hace falta que te pases dos días cocinando o limpiando tu casa, escuchando a tu madre hablar de que no se pone de acuerdo con tu abuela o que le falta comprar el regalo para tu primo.

No participes en nada relacionado a la celebración como condición para estar con tu mejor cara ese día.

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4. Rodéate de gente positiva

Quizás no te agrada la Navidad porque cada año es igual al anterior. Ves a la misma gente, comes los mismos platillos o hablas de los mismos temas.

¿Has pensado en organizar unas fiestas diferentes con amigos? Puede ser en cualquier sitio pero sin tantas presiones familiares o tradiciones que “hay que cumplir”.

5. Busca el sentido de la Navidad

Busca el sentido de la Navidad

En definitiva la celebración debería estar relacionada a la religión y no al consumismo o al aparentar que somos felices.

Puede que te sirva ese día ayudar a los enfermos en un hospital, ir a la iglesia para rezar o ayudar a los necesitados en una parroquia.

Tal vez lo que no te gusta de la Navidad es la tradición “vacía” o impuesta. Ahora bien, puedes hacer lo que quieras para pasarlo de maravillas.