No me gusta mi cuerpo, pero lo acepto

Deja de buscar un imposible y empieza a aceptar tu cuerpo tal y como es. Tus medidas quizás no sean de modelo, pero tu cuerpo es perfecto de por sí

Mi cuerpo no es perfecto, pero tampoco lo es el de mis amigos, hermanos, conocidos… Incluso, aquellos que yo considero impecables tienen algún defecto.

Vivimos en una sociedad en la que cada cuerpo es manipulado. En la televisión, en las redes sociales, en la publicidad… Creemos que son reales y, sin embargo, son completamente artificiales.

¿Y qué decir de lo que podemos encontrar en internet? Consejos y fotos que nos animan a seguir unos cánones de belleza ridículos.

Incluso, en muchas ocasiones, nos incitan a llevar a cabo retos que no tienen sentido.

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Recordamos el reto en el que el ancho de tu barriga no debía superar el de un folio o que tus clavículas pudiesen sostener monedas sin ningún problema.

Esto no es una broma. Muchas personas se lo toman en serio. Muchos jóvenes que, después, desarrollarán trastornos como la bulimia y la anorexia.

No eres perfecto, ¿y qué?

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Apartarse del canon de belleza implica no formar parte de un grupo lleno de personas que consideramos que tienen lo que nosotros anhelamos.

Siempre intentamos que no nos rechacen y, para ello, en ocasiones, dejamos de lado nuestra auténtica forma de ser. Solamente, para poder encasillarnos dentro de un conjunto.

No obstante, mira a tu alrededor. ¿Quién es realmente perfecto? Curiosamente, ese prototipo que tienes en mente no se ve a menudo por la calle. Solo en revistas, fotografías, vídeos publicitarios…

Cuando una persona tiene un trastorno alimenticio quiere lograr lo que está viendo. Sin embargo, lo que se refleja en el espejo es algo totalmente distinto.

Al final, dejan de querer pertenecer a ese grupo de personas perfectas y optan por entrar en otro: individuos que comparten sus mismas aspiraciones.

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¿Alguna vez has entrado en algún foro o página especial que fomente la anorexia y la bulimia? En internet hay muchísimas y ver la cantidad de seguidores que tiene provoca que nos echemos las manos a la cabeza.

Ahí descubres cómo las personas se animan unas a otras para pasar otro día más sin comer, para vomitar y no dejar nada en su interior, para seguir adelante hacia una muerte certera.

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Mientras, comparten fotografías de ellas mismas y de famosas que se ven delgadas y esbeltas. Pero…¿Alguien ha reparado en el photoshop?

Confiar en que una imagen no está adulterada hoy en día, es como creer que puedes fiarte de todo el mundo.

Nada es lo que parece.

La aceptación sirve para sanar

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No tienes por qué ser como el resto. De hecho, en muchos ámbitos se premia ser diferente. Muchas personas han logrado el éxito llevando a cabo sus ideas que para muchos eran sinónimo de locura.

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Comprende que el ser humano no está hecho para no comer. Es más, si eres un amante de los animales, ¿te gusta verlos desnutridos?

O, en el caso de esos niños que muestran en la televisión muertos de hambre, ¿te parece que están genial así?

No están sanos y lo que no es sano no es bonito.

Tu cuerpo es diferente al mío y esto no es negativo. Ahí reside lo interesante. Porque “para gustos, colores”.

Quieres tener una cintura más fina, pero tu constitución no es así. Deseas unas caderas menos voluptuosas, pero tus huesos no se reducirán dejando de ingerir alimentos.

Por mucho que lo quieras, hay cosas que no podrás cambiar y que no te quedará otra salida que aceptar. Así que deberías reflexionar sobre qué es lo que te hace feliz.

Tal vez no te hayas dado cuenta, pero preocuparte tanto por la perfección de tu cuerpo ha hecho que te prives de lo que antes te gustaban. Es más, cuando no te obcecabas tanto por la comida, eras más feliz.

Ahora no lo eres porque te has obsesionado con un imposible. Consigues perder peso, sin embargo, te encuentras con huesos y un cuerpo que no se parece en nada al que deseabas tener.

Para salir de esto, acéptalo. Seguro que hay muchas cosas que te gustan de él; no obstante, en tu afán de parecerte a otros, estas han quedado olvidadas.

¿No te gusta tu cuerpo? No importa, no es un delito. Sí lo es no aceptarlo.

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Quiérete tal y como eres, sin compararte, sin desear ser quien no eres. No hagas que tu cuerpo sea una válvula de escape para tus miedos, frustraciones e inseguridades.

Él no tiene la culpa de que tú no lo aceptes tal y como es. Perfectamente imperfecto.

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