No me gusta el sexo oral

No me gusta el sexo oral, pero siento que estoy en falta con mi novio, pues a él le apasiona e insiste constantemente en practicarlo. ¿Qué puedo hacer?

El sexo oral es para algunas mujeres un sacrificio que hacen por sus parejas. Y algunas de ellas directamente se resisten a practicarlo en cualquiera de sus formas. Entre las conversaciones de amigas es común la frase “no me gusta el sexo oral”.

Lo más común es que sientan vergüenza o rechazo a los olores que emanan de los genitales. De hecho, suelen vivir experimentando los nuevos perfumes y talcos que salen para esa zona. Sin embargo, hay que entender que es una parte del cuerpo que está para disfrutar. No solo para reproducir, como tantas lo indican desde la religión o desde algunas creencias culturales muy arraigadas.

Es verdad que nadie debe hacer en el sexo ninguna actividad por obligación o con incomodidad. Lo importante es que ambos puedan encontrarse en la intimidad y ser felices. Aunque tal vez puedan cambiar algunos pensamientos, relajarse más y conocer nuevas sensaciones.

Motivos por los que no me gusta el sexo oral

  • Es inmoral

Perder la vergüenza en la cama.

Tienen la convicción de que el sexo oral es un acto inmoral y sucio. Hacérselo al compañero o recibirlo da lo mismo para su creencia. De ambas formas es una manera horrorosa de encuentro sexual que puede caer en el grupo de los pecados.

¿Quieres conocer más? 6 consejos para tener sexo oral

  • Es antihigiénico

Los olores y fluidos alrededor de los genitales dan la sensación de suciedad. Aunque está comprobado que es absolutamente normal y satisfactorio hay quienes no se atreven aún. Es verdad que es necesario estar limpios antes de comenzar este juego, pero el resto es parte del organismo. Algo característico que puede estimular los sentidos del amante si abren su mente.

  • Autoestima

Muchas personas no logran tener una buena conexión con sus partes íntimas, ni siquiera se tocan a ellas mismas. Son inseguridades propias de la educación y los hábitos sexuales familiares. Eso no se toca y de ello tampoco se habla. Entonces, es difícil luego cambiar la mentalidad para abrir las piernas y dedicarse a gozar.

  • Desconocimiento

Desconocimiento sexual.

Hombres y mujeres pueden sentirse en inferiores condiciones, en lo que a experiencia se trata. Simplemente no saben cómo hacerlo, desconocen las técnicas más apropiadas y tienen miedo de intentarlo. Pero la confianza entre ambos es la mejor cura. Aprender a conocerse juntos hará que la relación vaya mucho más allá de lo que esperan.

  • Siento demasiada presión

Algunos hombres están tan excitados en ese momento que comienzan a presionar en extremos a su chica. Empujan su cabeza hacia abajo sin prácticamente dejarlas respirar. Esto suele quitar las ganas de tener sexo oral a cualquiera. Lo más probable es que ya decidan”no me gusta el sexo oral” y la generalización sea la base de ahora en más. Pero esto puede solucionarse hablando con la pareja o tal vez probando con otro.

¿No lo sabías? La calidad del sexo no depende de cuánto dure el coito

  • No deseo tragar nada

Sexo oral.

Le temen a ese orgasmo inevitable del caballero que no avisa y despide su semen como si estuviera en una película pornográfica. Todavía no están preparadas para tanto o simplemente no se sienten bien con eso. Entonces, desisten de nuevas experiencias sexuales porque saben lo que llega al final.  Hay alternativas para evitar tragar el semen. Luego de algunos minutos de esos besos eróticos cambiar de posición y seguir con las manos. O solo subirse encima de ellos y que terminen en otro lado en el que no se sientan invadidas.

  • No sé qué hacer luego

Quizás, no son las posturas sexuales para sexo oral las que desagradan sino los momentos posteriores. Hay mujeres que no saben qué hacer cuando termina ese momento. No se atreven a mirarlo a los ojos porque se sienten impúdicas o sucias. Mucho menos se atreven a dar un beso sin ir a lavarse los dientes. Es una incomodidad eterna para muchas que prefieren evitar desde el principio.

Si tienen una pareja estable es importante ser claras con los gustos sexuales de cada uno. En ocasiones, ceder por parte de ambos un poco, es sano y beneficioso. Pero siempre, lo mejor es detectar cuáles son las causas por las que no se atreven o quieren determinadas posturas.

Juntos podrán encontrar diferentes alternativas e incluso, innovar de manera más relajada. Los tabúes y las vergüenzas están ahí funcionando como barreras que pueden superarse cuando decidan hacerlo. Solo se trata de no forzar las relaciones y hacer todo con consentimiento a su debido momento.