No permitas que nadie te haga sentir culpable

La única persona con suficiente autoridad para hacerte sentir culpable debes ser tú mismo, por lo que debes aprender a poner barreras para quitar ese privilegio a los que te rodean.

Si alguien te hace sentir culpable, ¡cuidado! Puede que estés a merced de una persona que está buscando poder manipularte para su propio beneficio.

Hacer sentir culpable a otra persona es una de las formas más fáciles para conseguir algo. La culpabilidad tiene un gran poder y puede ser utilizada en nuestra contra o a nuestro favor.

Es un sentimiento que nos hace creer que hemos hecho algo mal. Que no nos hemos adecuado a lo que se espera de nosotros y que tenemos que enmendarlo de alguna manera.

En ocasiones, lo hacemos humillándonos y pidiendo perdón. Otras, actuando de otra manera que favorezca a nuestro interlocutor. Pero… ¿y si esto no es más que una trampa?

La manipulación que te hace sentir culpable

La manipulación va dirigida frecuentemente a hacer sentir culpable a los demás.

Cuando estés ante una persona manipuladora, esta te hará sentir culpable de cosas que hagas. Sin embargo, lo más probable es que no tengan ningún motivo para hacerte sentir así.

Por ejemplo, una persona que es manipuladora en una relación de pareja, puede hacer que te sientas mal por salir con tus propios amigos. Así, se intenta controlar y tratar como una marioneta a la persona.

A veces, esto sucede por miedos, inseguridades o celos. Estos provocan este tipo de actitudes que dañan a la persona que es manipulada. Esta se siente culpable por no hacer feliz al otro, por hacerlo enfadar, cuando en realidad esto no es así.

Permitir constantemente que alguien nos manipule y nos haga sentir mal suele representar un problema de autoestima.

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No podemos admitir que otras personas, sean estas pareja, familia o amistades, nos hagan dudar de lo que hacemos mal o bien. De a qué tenemos derecho o no, o de hacer aquello que nos gusta.

Si deseamos hacer algo pero otras personas nos hacen sentir mal por ello, es importante reflexionar sobre qué debemos priorizar y qué no.

Los demás no siempre tienen la razón

Debes aprender a poner límites a los que te hacen sentir culpable.

El gran problema de no cuestionarnos lo que los demás nos instan a dejar de hacer porque ellos consideran que está mal provoca que les demos siempre la razón.

¿Por qué hacemos esto? Porque tenemos la mala costumbre de depender de la aprobación de los demás, de las opiniones externas. Y sobre todo, de cómo las personas que están a nuestro alrededor nos hacen sentir.

Si nuestra pareja nos hace sentir mal porque quedamos con nuestros amigos, dejaremos de hacerlo aunque eso nos vuelva muy tristes. La opinión de la persona que está a nuestro lado pesa mucho más que la nuestra propia.

Esto es algo que debemos ver y superar. En todas las relaciones hay que saber establecer límites. ¿Qué es lo que de ninguna manera vamos a tolerar?

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Tenemos que tenerlo muy claro para que así nadie tenga el derecho de hacernos sentir mal si nosotros, con lo que hacemos, nos sentimos muy bien. Debemos imponer límites y ser conscientes de que las decisiones que tomemos no están en manos de otros, sino en las nuestras.

Confía en ti mismo

Debes confiar en ti y valorarte para que no te hagan sentir culpable.

Es importante que empieces a confiar en ti mismo. Déjate llevar por tu intuición y aprende a bajar el volumen de todas esas voces que están a tu alrededor en el exterior.

Lo que tú quieres cuenta, lo que a ti te hace sentir bien cuenta. No estás solo para satisfacer a los demás, los gustos de otras personas, lo que ellas consideran que está bien o mal. La persona más importante para ti eres en realidad, tú.

Ahora eres una persona adulta con poder de decisión, libre para hacer lo que quiera. Aunque los demás lo juzguen o no estén de acuerdo. Aún así, no permitas que te frenen. Tu felicidad depende principalmente de ti mismo.

Tener esta reflexión presente nos puede ayudar a vencer el miedo y salir de la manipulación.