No tengas miedo a estar solo: 9 consejos para aceptar los momentos de soledad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 24 enero, 2019
Aída Campos · 26 octubre, 2017
Aunque nos pueda dar miedo encontrarnos a solas con nosotros mismos, la soledad nos puede ayudar a crecer como personas y a conocernos mucho mejor.

«La soledad es el hecho más profundo de la condición humana. El hombre es el único ser que sabe que está solo» afirmó en su momento el ilustre escritor mexicano Octavio Paz acerca de la soledad. De sus palabras, se puede interpretar que, si bien nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos solos, es posible convivir con la soledad de una forma positiva. 

Los momentos de soledad son necesarios para tomar distancia de los acontecimientos y del resto de personas con las que interactuamos. También para ver dentro de nosotros mismos, reflexionar, mejorar y salir adelante. En pocas palabras, la soledad es imprescindible para lograr un mejor autoconocimiento.

Estar en armonía constituye una auténtica fuente de felicidad. Sin embargo, la gran mayoría de las personas han sentido, en algún momento de sus vidas, miedo de estar solas.

Sin duda, este temor también tiene razón de ser, puesto que los humanos somos, ante todo, seres sociales. De ahí que las relaciones interpersonales sean vitales para la salud mental de cualquier individuo.

Pero ¿qué determina que los momentos de soledad sean atemorizantes para algunas personas y placenteros para otras? La respuesta, sin duda, es de naturaleza cultural. En muchas sociedades, se la asocia con el desánimo e, incluso, con la depresión.

9 consejos para aceptar los momentos de soledad

Mujer sola

Por todo ello, queremos compartir contigo algunos consejos que tal vez te ayuden a transformar en una experiencia enriquecedora, los momentos en los que estés a solas.

1. Reconoce tus miedos

Muchas veces, nos resistimos a pensar que los momentos de soledad nos afectan. Lo habitual es poner en marcha mecanismos para alejar el sentimiento negativo que esta angustia nos genera.

Cada persona es diferente. De ahí que no haya recetas para reconocer los temores. Por el contrario, solo compete al individuo identificar cuál es el origen de sus angustias.

No hay dudas de que hacerlo nos pondría en mejores condiciones no solo para cumplir nuestras metas, sino para hacernos sentir mejor con nosotros mismos. En esa misma medida, seremos personas más plenas y haremos potencialmente felices a los demás.

¿Te interesa este tema? Entonces, no dejes de leer: Consejos para superar los miedos.

2. Escucha tu cuerpo

Sin duda, el cuerpo registra (e, incluso, transmite) las emociones que experimentamos a diario. Intenta, pues, cerrar tus ojos y respirar profundamente cuando te encuentres a solas.

Trata de escuchar tu cuerpo para identificar cuál es el origen de tus miedos. 

3. Sanea tus pensamientos

Es mucha, muchísima la información que recibimos cada día. Los medios de comunicación, nuestras amistades y familiares son algunos de los canales que nos abruman con noticias que la mayoría de las veces no llegamos ni a procesar. 

Sí es un hecho que, de forma más o menos consciente, toda esa información condiciona nuestros pensamientos y manera de ver el mundo. Y, por supuesto, a nosotras mismas. Por eso, es tan necesario que nos dediquemos un tiempo a nosotras mismas para tratar con nuestros pensamientos.

Es lo que algunos llaman «escuchar la voz interior». Pues bien, junto con el cultivo personal, esta es la forma más eficaz de desechar aquello que nos podría llegar afectar.

Chica que está a solas

4. Reinvéntate

Los momentos de soledad no tienen que ser necesariamente sinónimo de aburrimiento, nostalgia o agobio. Un ejemplo ideal para ilustrar esta afirmación es incorporar a tu rutina diaria un nuevo deporte. También podrías leer acerca de temas que despierten especialmente tu interés. O bien, escuchar un género musical distinto de los que sueles oír.

Aprender un nuevo idioma podría ser otra de esas metas personales. Aunque muchas veces implica la relación con otras personas como el profesor o compañeros de clase, hoy existen muchísimos recursos para hacerlo de forma autodidacta.

5. Organiza tus prioridades

Plasma por escrito aquellas cosas que quieres hacer durante el mes. Leerlas te ayudará a organizarte con el fin de dar los pasos necesarios para conseguir realizarlas. Tener ideas claras acerca de tus objetivos y cómo lograrlos podría ser una magnífica vía de mitigar los pensamientos negativos que te abruman.

De esta forma, podrás distinguir entre aquellas necesidades o deseos que son prioritarios para ti. Por supuesto, entre ellas, podrías incluir las de tus hijos o seres más queridos. Pero, recuerda que la persona más importante en tu vida eres tú mismo.

6. Busca la ayuda de un profesional

Ayuda

Cuidar de la salud mental es vital para sentirnos en armonía con el mundo, cualquiera sea nuestra situación. Para ello, es importante conocer las causas de sentimientos como el miedo.

Pero, no siempre está en nuestras manos conseguirlo. Darse cuenta de ello también es crucial para ir en busca de la ayuda de un profesional. Ten en cuenta que existen profesionales formados para ello.

De seguro, te orientarán acerca de la terapia que mejor se te adecue. También podrían poner a tu disposición, incluso, información sobre otras alternativas que te ayuden a hacer a un lado tus angustias.

7. Tómate un tiempo a solas para crecer

Socializar es de seres humanos. De ahí que hacer amigos y convivir con otras personas sea imperativo también para nosotras. Ahora bien, cuando esa necesidad se torna en dependencia hacia los demás, por apego excesivo, tenemos un problema.

De ahí que pasar tiempo a solas no solo sea deseable, sino un hábito sano. Dedicarnos tiempo a nosotras mismas nos proporciona el equilibrio emocional que cualquier individuo necesita para sentirse pleno. 

Solo así podrás reflexionar lo suficiente como para identificar la raíz de esa dependencia afectiva que te impide vivir con autonomía. Así, darás la importancia justa a lo que opinan los demás. En esa misma medida, dejarás de necesitar su aprobación a la hora de tomar tus propias decisiones.

Descubre: 5 pasos para encontrar el equilibrio emocional.

8. Hazte preguntas

Dedícate tiempo a solas

Desconectarse del exterior puede resultar altamente beneficioso para conectar con nosotros mismos. O sea, atender a tus sensaciones, pensamientos y emociones.

Es saludable preguntarte, en esos momentos, si te sientes contenta contigo misma. También, qué aspectos de tu vida desearías que cambiaran. Proponte nuevos objetivos que te hagan sentir una persona plena, vital.

9. Disfruta tus pasiones

Cuando tengas un tiempo a solas, permítete disfrutar de tus pasiones, esto tendrá un impacto sumamente positivo en tu autoconfianza. ¿Escribes, lees, pintas, esculpes, corres, nadas o bailas? ¡Aprovecha ese momento en el que nadie te ve para dejar salir la alegría de esa pasión que forma parte de ti! Liberarás tensiones, endorfinas y te sentirás mucho mejor.

También puedes optar por descubrir nuevas pasiones y habilidades. ¿Te llama la atención pintar en acuarela pero nunca lo habías intentado? Ese momento de soledad que tienes quizás es la oportunidad perfecta para intentarlo. ¿Y si no lo hago bien? Date algo de tiempo y, si no eres feliz, pasa a otra actividad que te dé felicidad.

La soledad puede fortalecer el amor propio

Los momentos de soledad en los que nos permitimos aceptarnos, querernos y reconciliarnos con nosotros mismos, son los que nos pueden llevar más fácilmente a ganar la conquista del amor propio. También nos ayudan a aprender de nosotros mismos, más allá de aquello que no nos guste, ayudándonos así a desprendernos de todo aquello que no nos suma.

Ahora, ¿estás listo para empezar a ver con mejores ojos esos momentos de soledad?

  • Ibarra, H. (2004). Working identity: Unconventional strategies for reinventing your career. Harvard Business Press.
  • Marc, E. (2011). Guide pratique des psychothérapies. Retz.
  • Paz, O., & Santí, E. M. (1993). El laberinto de la soledad (Vol. 346). Madrid: Cátedra.
  • Salerno, S. (2005). SHAM: How the self-help movement made America helpless. Crown.