No termines cuando estés cansado

Raquel Lemos Rodríguez · 13 mayo, 2020
Cuando nos ponemos una meta difícil de alcanzar, muchas veces queremos rendirnos a mitad de camino. Sin embargo, no debemos hacerlo. En el siguiente artículo te contamos por qué.

No termines cuando las fuerzas te abandonen, cuando estés cansado y des todo ya por finalizado. El camino no se acaba en el momento en el que las energías te fallan.

A veces, cuesta conseguir lo que realmente deseamos obtener. Sin embargo, debes seguir adelante. A ese camino le queda todavía mucho recorrido por delante, y es tu derecho avanzar por él.

Rendirse nunca debe ser una opción, porque es en el propio viaje cuando uno recibe las lecciones más importantes. Profundicemos al respecto.

Termina cuando esté terminado, no cuando estés cansado

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En ocasiones, visualizas ideas y sueños que te encantaría poner en práctica. No obstante, las cosas no se consiguen de un día para otro. Muchas veces, uno tiene que sortear determinados obstáculos.

Si quieres obtener algo grande, te va a costar. El éxito no se logra en una semana. No puedes medir el tiempo que vas a necesitar, aunque sí sabes qué es lo que hay que hacer: esforzarse.

Te costará sudor y lágrimas, caídas y momentos de desazón en los que querrás abandonar. Sin embargo, si perseveras, valdrá la pena. 

Te levantarás los primeros días lleno de energía. A medida que pasen los meses y los resultados no se manifiesten o vayan muy lentos, empezarás a despertarte más tarde. Tu motivación irá decayendo, porque seguramente te estarás cansando.

Estamos acostumbrados a tenerlo todo de forma inmediata. Pocas personas saben esperar, ser pacientes. Si no tienes lo que quieres ahora, ya mismo, tiras la toalla en un abrir y cerrar de ojos.

Tú puedes conseguir todo lo que te propongas, siempre y cuando no pares cuando te sientas falto de fuerzas. Quizás te mientas a ti mismo dándolo todo por terminado. Pero, ¿es así? ¿o es solo lo que quieres ver?

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Tu mente es poderosa, contrólala

Cuanto más cerca estés de conseguir lo que quieres, más complicado se volverá todo. A continuación, te ponemos algunos ejemplos con los que es posible que te sientas identificado:

  • Lo tienes todo preparado, solo te falta ponerte en acción. Sin embargo, retrasas el momento de actuar porque tienes miedo; a fracasar, a no hacerlo bien, etc. Temores que te preocupan y que sí te hacen perder el tiempo.
  • Sabes que tu proyecto tendrá éxito, pero durante el transcurso del mismo te vas frenando. Tu mente se cansa de estar siempre alerta, de pensar tanto, de forzar tu creatividad. Le cuesta, estás cansado. Sin embargo, puedes seguir, no termines cuando estés cansado.
  • Estás cerca de tu meta y, de repente, te surgen dudas. Ya estás a punto de lograr lo que quieres, pero empiezas a cuestionar todo.

¿Es esto lo que realmente quería? ¿me encontraré a la altura? ¿y si no me hace feliz?

Parece que el ser humano tiene una especie de habilidad para dar pasos hacia atrás cuando todo va bien. Las dudas o los miedos, todo acompaña y te hace tambalear en tu camino al éxito.

Esto empeora cuando realmente fracasas. Entonces sí que agotas tus fuerzas, porque volver a levantarte requerirá de una gran motivación y energía. Continuamente, te preguntas si valdrá la pena y te da mucho miedo la posibilidad de volver a fracasar.

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El esfuerzo valdrá la pena, no termines cuando estés cansado

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Como suele decirse, » todo esfuerzo tiene su recompensa». Para no perder la motivación, es importante tener paciencia y saber que las cosas importantes no se consiguen de un día para otro. Al revés: las metas alcanzadas con mayor satisfacción son aquellas por las que se ha luchado durante mucho tiempo.

Todo esfuerzo vale la pena, incluso cuando cometes errores y fracasas. No importa la cantidad de veces que todo se haya ido al traste. La creatividad y el tesón son elementos que no deben perderse por el camino.

Estás aprendiendo, mejorando y lidiando con una de las emociones más complicadas a las que debemos hacer frente: el miedo a fallar. No obstante, no termines cuando estés cansado, recuérdalo.

Hazlo cuando hayas llegado de verdad a donde querías estar desde un principio. Tu fatiga no es sinónimo de meta, ni de final. Date una oportunidad a ti mismo y a tus capacidades.

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