Tú no tienes la culpa

Muchas veces el sentimiento de culpa tiene sus orígenes en situaciones vividas en nuestra infancia, por lo que debemos saber relativizarlas y dejar de cargar con ese peso

Aunque así te lo estén haciendo creer, créeme, tú no tienes la culpa. Hay muchas personas a tu alrededor que no quieren hacerse responsables de sus actos y que los proyectan sobre ti.

No lo permitas. Eres inocente.

El chantaje emocional, la manipulación, son mecanismos de defensa que tienen algunas personas. Y es que, en su interior, guardan un profundo dolor del que no quieren hacerse cargo.

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Para sentirse mejor o, simplemente, reproduciendo patrones de conducta que han aprendido, te hacen sentir culpable a ti, que no lo eres, aunque en ocasiones logren hacerte creer que sí.

No te hagas responsable de las culpas que no te pertenecen

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Te voy a hacer una pregunta: ¿te han hecho sentir culpable cuando eras pequeño?

Todo lo que vivimos en la infancia nos repercute en la vida adulta y si en tu niñez te hacían culpable de lo que no eras, es muy probable que ahora cargues con lo que no te pertenece.

El gran problema es que, en ocasiones, ni siquiera tiene que haber un chantajista emocional de por medio. A veces, tú mismo te haces responsable de lo que no es tuyo.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que una amiga tuya te ha dicho de quedar y tú no puedes, así que le dices que “no”. Es tu primera reacción, sin embargo, tras dejar de hablar con ella varios pensamientos empiezan a abrumarte.

Comienzas a pensar en qué podrías hacer para quedar con ella, para complacerla y poder veros. Tienes miedo a que haya podido enfadarse o que no vuelva a contar contigo en un futuro.

¿Sabes qué está pasando? Te estás sintiendo culpable.

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Lo curioso es que no tienes la culpa de nada. Pero, por tu experiencia, te has hecho muy responsable de todas tus relaciones. Buscas complacer al otro, decir “no” ¡es arriesgarse!

No tienes la culpa de las reacciones de los demás

No tienes la culpa

Relacionado con lo anterior, hay algo que te trae de cabeza y son las reacciones que tienen los demás ante lo que tú dices, opinas o respondes.

De alguna manera, tu sentido de la culpabilidad te ha llevado a buscar la aprobación de los demás, para así no sentirte rechazado y no potenciar tu sentimiento de culpa.

Sin embargo, la solución no está en hacer esto. Esta es una escapatoria y debes enfrentarte a lo que te da tanto miedo. Pero, ¿cómo?

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Para empezar, tienes que ser consciente de que tú puedes decir, opinar y responder libremente a lo que quieres, pero no debes hacerte responsable de cómo los demás reaccionan ante ello.

¿Te da miedo que se enfaden porque crees que te abandonarán? ¿Temes decir lo que no quieren oír porque crees que te van a rechazar?

Estos son miedos e inseguridades, pero en ningún momento tienes la culpa de nada. Esta es una carga de la que puedes ser consciente para decidir si quieres seguir llevándola o no.

Libérate de la culpabilidad

Mujer fuerte

Si has llegado hasta aquí ¿quieres saber cómo liberarte de la culpabilidad de una vez por todas? A continuación, te brindaremos algunas claves para que aceptes que tú no tienes la culpa:

  • No tienes la culpa de las reacciones de los demás, los pensamientos catastrofistas que te abordan es muy posible que no se hagan realidad.
  • Identifica a aquellas personas que te hacen sentir culpable sin serlo. No te eches sobre los hombros lo que les pertenece a otros.
  • Busca el origen de esa culpabilidad que tan presente está en tu vida.
  • Aumenta tu autoestima, cuestiona a la culpa, fortalece tu carácter y tómate tiempo para conocerte mejor.

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Lo más importante para que seas consciente de que no tienes la culpa de nada es bucear en tu niñez y echar abajo todo lo que en aquel momento creíste cierto, pero que ahora sabes que no lo es.

Es un proceso difícil, en ocasiones doloroso, pues mirar al pasado duele y con resultados progresivos. Sin embargo, ser consciente ya es un gran paso.

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