“No todo lo que brilla es oro”, mitos sobre alimentos saludables

Paula Aroca 29 octubre, 2013
Para evitar los conservantes, colorantes y otros componentes no del todo sanos de los yogures comerciales y aprovechar todos los beneficios de sus vitaminas y probióticos podemos optar por preparar yogur casero

“Crea fama y acuéstate a dormir”. Eso es lo que ocurre con algunos alimentos, que tienen fama de ser saludables, pero que no lo son en realidad. Mucha gente los adopta como parte regular de su dieta, confiados en que están cuidando su salud, sin saber que están dejando entrar a su cocina productos que no son tan buenos como los pintan.

Lamentablemente, las etiquetas sobre el contenido nutricional de los alimentos también pueden ser engañosas, ya que, en ocasiones, algunos ingredientes son “escondidos” utilizando sofisticados nombres químicos que despistan al consumidor. Además, los organismos gubernamentales encargados de inspeccionar y regular los alimentos, suelen tener políticas muy laxas en cuanto al control y la penalización del incumplimiento de las normas, así que no podemos confiar ciegamente en lo que dicen las etiquetas. Por eso, es importante estar bien informados y aprender a leer entre líneas.

Margarina

“Un lobo con piel de cordero”, sería una buena descripción de la margarina, ya que la presentan como la alternativa saludable de la mantequilla, por ser baja en colesterol, cuando la verdad nada grata es que contiene grasas trans, las cuales están asociadas nada menos que con ataque cardíaco, cáncer, infertilidad, problemas óseos, desbalance hormonal, problemas de aprendizaje y retardo en el crecimiento, entre otros problemas de salud.

Barras de granola

Barra-granola

Anunciadas como bajas en calorías, nutritivas y saludables, la no muy halagadora verdad es que estas supuestas barritas dietéticas están llenas de azúcar, en forma de jarabe de maíz y de carbohidratos, los cuales pueden generar un exceso de grasa corporal. Además, están “enriquecidas” con vitaminas sintéticas y es común que contengan productos de desecho de las fábricas de alimentos. Si quieres conocer la forma de elaborarlas en casa, haz click aquí.

Conservas de frutas

Sí, la fruta es saludable, pero cuando es procesada como conserva en recipientes de vidrio o enlatada, el almíbar donde están contenidas es altamente azucarado. Concretamente, una taza de peras o albaricoques almibarados contiene 30 gramos de azúcar.

Yogurt

Yogourt

Aunque el yogurt de por sí es un alimento saludable por los probióticos, las vitaminas y minerales que contiene, lamentablemente casi todo el yogurt comercial contiene altas concentraciones de azúcar, así como colores y sabores artificiales que no son nada saludables. Tampoco te dejes engañar por el llamado yogurt ligero o light, porque este contiene edulcorantes artificiales como el nutrasweet y el aspartame. Por ello, aunque menos práctico, lo mejor es elaborar el yogurt en forma casera. Si quieres saber cómo, puedes leer aquí.

Frutos secos

Los frutos deshidratados como los higos, los albaricoques (damascos) y los dátiles no son la mejor opción cuando el objetivo es perder peso, por su alta densidad calórica y su alto contenido de azúcares, por lo que las frutas frescas son la decisión más acertada cuando de adelgazar se trata. Sin embargo, los frutos secos mencionados poseen un balance positivo de vitaminas y minerales que les proporciona un gran valor nutritivo.
Sabiendo que no todo lo que brilla es oro en el mercado de los alimentos proclamados como sanos, y que existen muchos mitos sobre alimentos saludables, la alternativa que tenemos como consumidores conscientes que cuidamos nuestra salud, es investigar por nuestra cuenta acerca de la nutrición y no dar por sentado lo que pregona la publicidad, cuya prioridad, a fin de cuentas, es vender los productos que anuncia.

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