Nos ha dejado Pablo Ráez, pero la lucha continúa

Aunque en el caso de Pablo no haya podido ser, debemos concienciarnos de que donar médula es vida y de que podemos ayudar mucho con un simple gesto

Pablo Ráez nos ha dejado.

Este luchador infatigable que nos cautivó a todos con su energía y con su exitosa campaña para elevar las donaciones de médula ósea no ha podido con su batalla particular y ha fallecido este sábado a los 20 años.

Después de que le fuera diagnosticada una leucemia hace 2 años, su empeño por vencer a la enfermedad no ha tenido descanso.

La suya ha sido una historia transcurrida entre la esperanza y la desilusión, entre largas estancias en el hospital y dos trasplantes de médula que no obraron el milagro.

No obstante, este joven marbellí de sonrisa alegre y mirada esperanzada se negó siempre a tirar la toalla.

Sin embargo su cuerpo dijo “no” casi desde el primer día y hoy, sencillamente, ha dicho “basta, toca descansar”.

Ese es el mismo mensaje que nos ha transmitido su familia: que su cuerpo ha ido deteriorándose lentamente desde el último trasplante, que la infección era muy grave y que, al final, ha sucedido lo que tenía que ser.

Ahora Pablo descansa, ya no hay dolor, el sufrimiento ya no existe, pero lo que sí sobrevive es la esperanza.

La misma que nos transmitió este héroe vital, este joven que nos ha inspirado y concienciado para que seamos donantes de médula.

Para que entendamos que la vida es lucha, a la vez que un regalo hermoso que disfrutar momento a momento.

Pablo Ráez, luchador hasta la médula

pablo-raez-

A Pablo se le paró la vida con solo 18 años.

Nadie sabe bien por qué el destino lo quiere así, pero a él le tocó dejar a un lado su vida de atleta, sus estudios, sus oposiciones para ser bombero y esa tranquilidad cotidiana que disfruta cualquier joven de esta edad.

Tras recibir el diagnóstico de la leucemia, recibió poco tiempo después su primer trasplante: era médula de su padre y ello le permitió recuperarse durante una corta temporada. 

Al cabo de 10 meses la enfermedad volvió a llamar a su vida, feroz e implacable. Tanto, que tuvo que aunar esfuerzos, imaginación y valor para poder encontrar un nuevo donante de médula.

Fue entonces cuando Pablo Ráez se convirtió en un rostro conocido, en alguien que nos obligó a tomar conciencia de algo muy importante.

Lee también “aprende a creer en ti después de fracasar”

“Siempre fuerte” la carta viral de Pablo Ráez

Para encontrar un donante de médula Pablo aprovechó las redes sociales.

Inició una maravillosa campaña titulada “Reto un millón” donde animaba a la gente a donar médula ósea bajo el lema “no para mí, para todo el que lo necesite”.

Junto a este lema publicó una carta sencilla, real, emotiva e inspiradora donde contaba su historia y animaba a las personas a dar el paso, a ayudar, a regalar vida.

Estos son algunos fragmentos de la carta que Pablo publicó en Facebook.

pablo--

“Estoy a la espera de tener un donante compatible, por lo que hice un llamamiento a la gente para que se hiciera donante.

No por hacerte donante me vas ayudar a mí (o sí), pero colaborarás con la sociedad y no te cuesta nada, infórmate en Google de como hacerlo si realmente estas interesado.

Esta vez he perdido el miedo, he perdido el miedo a estar aquí , a morirme, a sufrir , a todo, será lo que tenga que ser, pero no ha sido fácil llegar a ese punto.

La muerte no es triste. Los triste es que la gente no sepa vivir y reconocerla.

Cuando eres capaz de dejar atrás el pasado, dejando atrás miedos e inseguridades, es cuando puedes afrontar el presente.

Conocimiento no es sabiduría, sabiduría es hacerlo.

Un guerrero encuentra el amor en lo que hace. Un guerrero es frágil, es su único coraje.

La palabra coraje deriva de cor, corazón en latín.

Tener coraje es sinónimo de echar el corazón por delante.

Tener coraje no es no tener miedo. Tener coraje es tener la valentía para afrontar ese miedo y actuar con el corazón.

Tengamos coraje siempre.

Seamos felices siempre”

¡Mucho ánimo y fuerza y que nadie te quite la sonrisa!

Sin miedo a la muerte, porque forma parte de la vida

pablo

Después de su exitosa campaña, Pablo consiguió dos cosas.

La primera, elevar el número de donaciones, tanto, que en su ciudad, Málaga, las donaciones aumentaron en un 1000%. El segundo logro fue conseguir una donación de médula compatible.

  • La operación se realizó en noviembre del 2016 y lo que pareció al principio un aliento de fuerza y esperanza, fue transformándose poco a poco en una evidencia: su cuerpo no respondía.

El porcentaje de células enfermas superaba al de las células sanas procedentes de su donante.

  • Llegaron las infecciones, las sesiones de quimio, infusiones de linfocitos, nuevas punciones en la médula… Y una esperanza que se recortaba y se hundía día a día, momento a momento.

Lee también “pocas cosas requieren más valor que aprender a dejar ir”

A Pablo se le apagaba la vida, pero aún así, luchó hasta el último instante con las escasas fuerzas que le quedaban; hasta que este mismo sábado, y rodeado de su familia, el sufrimiento de este chico valiente y excepcional ha llegado a su fin para dar paso al merecido descanso.

Unas semanas antes, Pablo Ráez publicó un último texto en su cuenta de Instagram.

No le temía a la muerte, entendía muy bien que estamos aquí de paso, y que lo más importante es aprovechar al máximo estos instantes de los que disfrutar como el mejor de los regalos.

Como lo fue él para los suyos y para todos nosotros, al traernos tanta luz y tanta esperanza, al concienciarnos también de una realidad ante la que debemos ser más sensibles: las donaciones de médula ósea.

Recordemos pues esas últimas líneas que Pablo nos dejó en su red social:

Amad todo lo que forme parte de la vida, disfrutad de todo lo que forme parte de la vida , no os arrepentiréis. Seguimos en el camino y cargado de fuerza!

Ánimo a todas las personas que estéis en una dura batalla, ánimo a todas las familias que estés pasando una dura batalla, ánimo a los que hayáis perdido a un ser querido. Todo pasará y todo llegará.

La muerte forma parte de la vida por lo que no hay que temerla, sino amarla.

Te puede gustar