¿Por qué nos llama la atención lo nuevo?

Nuestro cerebro suele buscar desafíos para mantenerse alerta. Por eso a muchas personas les gusta enfrentarse a retos nuevos y buscar respuestas a todo lo que les rodea

La curiosidad no es algo que únicamente atañe a los niños o a los gatos. A los seres humanos nos atrae lo diferente, lo llamativo y lo colorido a cualquier edad. ¿Te gustaría saber por qué nos llama la atención lo nuevo? En este artículo te lo contamos.

Nos llama la atención lo nuevo inevitablemente

El físico Albert Einstein decía que no poseía un talento especial sino que era “apasionadamente curioso”. Según él, eso fue lo que le llevó al descubrimiento de muchas fórmulas que hasta el momento se desconocían.

Si bien la inteligencia se mide a través del llamado cociente intelectual, la curiosidad es algo que atañe a la personalidad de cada uno. Nos sentimos más atraídos por lo nuevo que por aquello que ya conocemos o sabemos.

Niño pequeño con gafas rojas a quien le llama la atención lo nuevo

Cuando somos curiosos, hay tres áreas del cerebro que trabajan más: la corteza prefrontal, el núcleo caudado izquierdo y las circunvoluciones del hipocampo. Todas ellas están relacionadas con las emociones y pensamientos positivos. Por eso, nos sentimos felices si descubrimos algo que hasta el momento no conocíamos.

Quizás alguna vez te hayas preguntado por qué deseas saber ciertos datos que no te serán para nada útiles en el día a día. Es porque la mente precisa distraerse y aceptar nuevos retos. Esto quiere decir que la curiosidad es un medio para expandir nuestros conocimientos y relacionarnos con los demás. Por el contrario, aquellas personas que no son curiosas experimentan muchas emociones negativas.

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¿Qué nos aporta la curiosidad?

Junto a la búsqueda de la novedad y la apertura hacia nuevas experiencias, la curiosidad está representada por el deseo de los seres humanos de adquirir conocimientos. La buena noticia es que podemos ser curiosos en cualquier momento de la vida, si bien es cierto que cuando más nos atraen las cosas nuevas es cuando somos más pequeños.

El proceso siempre es el mismo: primero, nos topamos con algo que despierta nuestra curiosidad. Después, actuamos para saber más al respecto, bien sea observando o buscando información.

Ahora bien, ¿para qué nos sirve la curiosidad? A continuación, enumeramos algunas de sus funciones:

  • Da una mayor sensación de control de nuestras capacidades.
  • Reduce el aburrimiento y el estrés.
  • Nos permite tomar decisiones con respecto a nuestras metas.
  • Proporciona más perseverancia.
  • Nos da la oportunidad de disfrutar de momentos agradables.
  • Permite que establezcamos relaciones más íntimas con los demás.

Además, la presencia de curiosidad se asocia con un mejor rendimiento académico, ya que existe por parte del estudiante una mayor implicación en el proceso educativo. A su vez, se asocia con la autoestima y una mayor longevidad, así como también implica un menor riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas.

No obstante, en muchos casos esa búsqueda constante de la novedad también puede estar asociada a consecuencias negativas. Por ejemplo, impulsividad, ira, insatisfacción, adicciones o comportamientos violentos.

Chico joven observando a través de una lupa algo que llama su atención

La curiosidad y el aprendizaje

Entre todas las ventajas, aumentar los conocimientos es la más destacada. Tener gran interés por algo que nos ha llamado la atención nos lleva a la búsqueda de más información. Los “coleccionistas de intereses” saben sobre diversos temas y retienen más la información. La curiosidad, además de servirnos para aprender, nos da un impulso y una fuerza de voluntad superior con la cual seguir adelante a pesar de las adversidades.

Si somos propensos a maravillarnos con algo que nos llama la atención puede que, además, seamos más detallistas en todo lo que nos rodea. Quizás algún pequeño cambio a nuestro alrededor nos hace dejar lo que estamos haciendo para encontrar una explicación a lo sucedido. ¡Otro desafío para nuestra mente!

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Niño observando a través de una ranura en un cartón

El cerebro precisa experiencias refrescantes para sentirse renovado. Por eso, no puede aceptar ver siempre lo mismo, hablar de lo mismo o ir a los mismos sitios. La rutina nos resulta agobiante porque implica falta de retos. Por este motivo, nos llama tanto la atención lo nuevo.

¿Habías reflexionado alguna vez sobre este tema? Resulta interesante conocer los mecanismos del cerebro para aprender y motivarse. Ya que siempre hay algo que aprender, seguiremos sintiéndonos atraídos por cosas desconocidas y novedosas.

  • Berlyne, D.E. Curiosidad y exploración. Revista Interamericana de Psicología, 1970; 4, 3-4.
  • Psicología Positiva Uruguay. [Internet]. Psicología Positiva: Curiosidad. Disponible en: https://psicologiapositivauruguay.com/2009/09/10/psicologia-positiva-curiosidad/
  • Román González, J.V. La curiosidad en el desarrollo cognitivo: análisis teórico. Folios de Humanidades y Pedagogía, 2016.