Nuevas investigaciones sobre el cáncer de ovario

El cáncer de ovario es el más letal de cuantos afectan al sistema reproductivo femenino. Sin embargo, en los últimos años se han logrado avances significativos para combatirlo.

Según las cifras de la Sociedad Americana contra el Cáncer, el cáncer de ovario es la quinta causa de muerte por cáncer entre las mujeres. Se le considera la más letal de todas las enfermedades del sistema reproductor femenino.

El riesgo de padecer cáncer de ovario es de 1 entre 78. Y la probabilidad de morir a causa de esta enfermedad es de 1 en 108. Se trata de un mal que afecta principalmente a las mujeres de raza blanca, de edad avanzada. Más de la mitad de los casos se dan entre mujeres de más de 63 años.

Durante los últimos 20 años se han logrado importantes avances en la lucha contra esta enfermedad. Cada vez hay menos mujeres diagnosticadas de cáncer de ovario y cada vez son también menos las que mueren a causa de este.

Los avances más recientes al respecto tienen que ver con mejoras en la detección temprana, diagnósticos diferenciales y tratamientos más eficaces. Veamos cuáles han sido las innovaciones más recientes en este terreno.

1. Prevención del cáncer de ovario

Las investigaciones más recientes sugieren que algunos cánceres de ovario, en particular los carcinomas serosos de alto grado, en realidad se originan en las trompas de Falopio. Este descubrimiento ha abierto nuevas puertas para combatir la enfermedad.

Aparentemente, en etapas tempranas las células cancerosas se desprenden de las trompas de Falopio y luego se adhieren a los ovarios. Si esto sucede, las células malignas comienzan a reproducirse de forma muy acelerada. La ciencia ignora el por qué.

Lo cierto es que ya se emplea la extirpación de las trompas de Falopio como una medida preventiva para evitar el cáncer de ovario. La evidencia indica que es una medida conveniente para prolongar el funcionamiento normal del ovario.

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2. Nuevas herramientas de diagnóstico

Actualmente se dispone de nuevas herramientas para efectuar un diagnóstico temprano y/o más certero del cáncer de ovario. Uno de los métodos sobre los que se ha estado trabajando es el análisis del patrón de proteínas en la sangre, o proteómica. Este permite una detección precoz de la enfermedad.

Así mismo, han comenzado a emplearse imágenes de resonancia magnética funcional para detectar el cáncer tempranamente. De igual modo, la prueba OVA1 se ha convertido en un medio muy eficaz para determinar el nivel de gravedad de un tumor, cuando este se detecta.

Dicha prueba permite saber si un tumor es de alto o bajo riesgo. Los de alto riesgo son probablemente tumores malignos y usualmente se derivan al oncólogo. Los de bajo riesgo suelen remitirse al ginecólogo. La prueba no determina si hay cáncer, pero sí aporta información valiosa para determinar los pasos a seguir.

3. La terapia dirigida

La terapia dirigida es uno de los tratamientos más novedosos contra el cáncer de ovario. Tiene que ver con el uso de medicamentos y otras sustancias para identificar las células cancerosas y atacarlas, causando un mínimo daño a las células sanas.

La terapia dirigida ataca el funcionamiento interno de las células cancerosas. Modifica la forma en la que estas células crecen, se dividen y se conectan con otras células. Básicamente se vale de un medicamento llamado bevacizumab (Avastin). Este disminuye el crecimiento de las células en algunos tipos de cáncer avanzado.

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También se emplean otros medicamentos como olaparib (Lynparza), rucaparib (Rubraca) y niraparib (Zejula). Estos se conocen genéricamente como inhibidores PARP. Trabajan haciendo que las células cancerosas mueran.

4. Inmunoterapia o vacuna contra el cáncer

Una investigación llevada a cabo en el Centro de Atención del Cáncer del Hospital de Winthrop de la NYU, en Mineola, Nueva York, mostró una nueva luz de esperanza en la lucha contra el cáncer de ovario. El experimento inicial se hizo solo con 26 mujeres, pero arrojó resultados alentadores.

Las pacientes fueron tratadas con una vacuna llamada “Vigil”, especialmente diseñada contra el cáncer de ovario. Dicha vacuna es única para cada paciente, ya que se elabora con células del propio tumor de cada mujer. Aparentemente logra potenciar la respuesta del sistema inmunitario.

Todas las pacientes tratadas tenían cáncer de ovario recurrente. De las 26 voluntarias, 20 lograron sobrevivir tres años más. Todas mostraron buena tolerancia al tratamiento. Aunque no se puede hablar de una solución aún, es probable que por este camino se logren importantes avances en los próximos años.

Roncal, J. M. M., Nogales, F., Boticelli, L., & Musto, M. L. (2003). Los tumores de células germinales del ovario. Avances anatomoclínicos en los últimos tres lustros. Revisiones en cáncer, 17(5), 175-184.