Sonreír tiene el poder de provocar bienestar

Raquel Lemos Rodríguez·
04 Septiembre, 2020
¿Por qué sonreír tiene el poder de provocar bienestar? Descubre algunas de las ventajas que promueve este gesto tan bonito.
 

Parece que sonreír tiene el poder de provocar bienestar. La magia de este gesto no solo beneficia a quien lo ejecuta sino también a las personas del entorno más próximo.

Sin embargo, en ocasiones sucede que los problemas, las críticas o las responsabilidades empañan las posibles alegrías y nos sumergen en un estado de tristeza constante.

Es justo en tales circunstancias cuando esforzarnos por mostrar una actitud positiva puede ayudarnos a sobrellevar un momento difícil. Así, intentar recuperar el buen humor es una de las claves para hacer frente a las adversidades.

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Además, las ventajas de una expresión como la sonrisa son múltiples. Hablemos de ello en los siguientes apartados.

¿Por qué sonreír tiene el poder de provocar bienestar?

Si nos vemos en la tesitura de forzar una sonrisa, quizás esta no sea del todo real. Incluso es probable que, a pesar del empeño, no logremos encontrarnos mejor.

Sin embargo, si conseguimos sonreír de forma auténtica, porque así lo sentimos y lo deseamos, nos sorprenderemos con los diversos beneficios que este acto supone. Los efectos nos favorecerán tanto a nosotros como a quienes nos rodean.

Entre tales consecuencias figuran las interacciones sociales más agradables o la oportunidad de pensar de manera más creativa y abierta. Veámoslo con detenimiento.

 

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1. Una sonrisa promueve mayor receptividad en los contactos sociales

Como indica un estudio realizado por el Departamento de Psicología Cognitiva de la Universidad de la Laguna (Tenerife), el ser humano reconoce antes las expresiones faciales de alegría que las de otras emociones.

De modo que sonreír tiene ciertas repercusiones en la interacción social. Esta acción proyecta una imagen de entusiasmo y diversión, invitando a que los demás se vean más predispuestos a acercarse y entablar conversación. Por este motivo con frecuencia se dice que la sonrisa es una de las mejores ‘armas de seducción’.

A su vez, al esbozar este gesto uno se siente más optimista y abierto, lo cual es algo que también se transmite al entorno. De hecho, gracias al rol que juegan las neuronas espejo las carcajadas de una persona pueden contagiarse a quienes se encuentran alrededor. El cerebro conquista, copia, imita, siente y actúa.

Sonreír y bienestar

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2. Sonreír tiene el poder de provocar bienestar al favorecer la creatividad

 

Como señala una de las investigaciones de la profesora Barbara Fredrickson y su equipo, las emociones positivas aumentan el repertorio de actuación del individuo. Es decir, permiten que este contemple otras opciones y aprenda habilidades diferentes para encarar los acontecimientos problemáticos.

De esta manera, la flexibilidad que acompaña a las sonrisas se traduce a menudo en respuestas más creativas. Así, si en vez de centrarnos en atacar o huir, dirigimos la atención hacia la risa y el buen estado de ánimo, podremos pensar de forma divergente y llegar a nuevas soluciones.

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3. Las consecuencias se dan también a nivel neuroquímico

Sonreír desata una cadena de eventos neuroquímicos asociados a las sensaciones de bienestar y placer. En concreto, se liberan endorfinas, las denominadas ‘hormonas de la felicidad’. Al mismo tiempo, con la risa reducimos los niveles de cortisol y adrenalina, neurotransmisores que median la respuesta de estrés en el organismo.

Por estas razones no es de extrañar que la risoterapia se haya configurado como una estrategia habitual en distintos contextos. Mediante talleres grupales, esta técnica persigue lograr la desinhibición y facilitar la vivencia de emociones positivas en los participantes.

 

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Sonreír

¿Empezamos a sonreír un poco más?

Sonreír no implica que no vayamos a pasar por momentos difíciles. No obstante, puede ayudarnos a que estas experiencias sean más llevaderas.

Este sencillo gesto se transmite al ambiente más cercano, generando interacciones agradables entre las personas y amplificando los recursos de actuación de las mismas.

Si nos levantamos cada día buscando las prendas que más nos gustan para vestirnos, ¿por qué no acompañarlas con una sonrisa? Este será, sin duda, el complemento que más nos luzca.