Obesidad, tendencias de consumo y recomendaciones

Maite Córdova Vena·
31 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López al
26 Agosto, 2019
Para combatir la obesidad no solo es necesario reducir el consumo de ciertos productos, sino también aprender a hacer la compra.

La obesidad es uno de los problemas de salud más prevalentes en la población a nivel mundial y requiere de atención inmediata. Por ello, los expertos continúan haciendo hincapié en la importancia de aprender a comprar y comer. Sí, comprar, puesto que es en el momento de la compra donde más errores se suele cometer. 

Los divulgadores científicos intentan enseñar al público cómo leer las etiquetas de los productos del supermercado, cómo determinar si un alimento es nutritivo y cuál solo aporta calorías vacías, entre otros aspectos. Todo ello con el objetivo de ayudar a las personas a realizar una buena compra y, posteriormente, una preparación de platos más sana.

No es solo cuestión de grasas

Mujer haciendo la compra

Adoptar hábitos de alimentación saludables resulta complicado para muchas personas. Tras años consumiendo alimentos procesados y comida rápida, no es tarea sencilla educarlos en las tendencias dietéticas actuales.

Para estar saludable no hace falta pasar hambre, renunciar al buen sabor ni someterse a una actividad física intensa a diario. Se trata de aprender a ser consciente de lo que es mejor para el organismo y no de dejar de comer para lucir un cuerpo esbelto.

A menudo, las personas se enfocan en eliminar de su vida las grasas trans, sin tener en cuenta que hay otros ingredientes que perjudican la salud y sabotean cualquier plan alimenticio, y no solo aquellos dirigidos a la pérdida de peso.

La sal y el azúcar están muy presentes en todo tipo de productos procesados (e incluso en aquellos que están disfrazados como ”alimentos saludables”). De hecho, el consumo regular de azúcar simple se asocia con un mayor riesgo de enfermedades a medio plazo, según un artículo publicado en la revista “JAMA Internal Medicine”. 

Ambas sustancias son tan perjudiciales como las grasas trans por el hecho de que mejoran el sabor de los productos procesados e incitan al organismo a consumirlos en mayor medida. De esta manera, resulta difícil no ceder al impulso de comer más de lo que se necesita.

A diferencia de lo que se suele creer, privarse de azúcares y carbohidratos no equivale a tener buenos hábitos alimenticios.

           Para saber más: ¿Las grasas saturadas son malas para la salud?

Comprar bien para comer bien

No solo los productos de bollería y las golosinas contienen grasas trans y sustancias nocivas para la salud, sino también los postres lácteos (no los yogures naturales), la comida rápida, los fritos y un largo etcétera. Sí, las calorías vacías pueden esconderse en cualquier parte.

La gran mayoría de las personas no sabe exactamente qué es lo que está comprando cuando se pasea por las estanterías del supermercado. Confían en lo que indican las letras grandes del paquete y no leen las etiquetas.

Por ejemplo, a menudo, se compran vegetales congelados porque se consideran que son productos saludables. Sin embargo, en ocasiones contienen un alto porcentaje de sal, azúcar, grasas y otros aditivos.

Esto sucede sobre todo cuando las verduras congeladas contienen algún tipo de rebozado. Este tipo de alimentos resulta perjudicial para la salud, según un estudio publicado en el año 2019. Por este motivo, se debe de priorizar siempre la ingesta de alimentos frescos.

Al momento de elegir los alimentos en el supermercado, los expertos en salud y nutrición recomiendan lo siguiente:

  • Siempre es conveniente leer las etiquetas para comprobar si el producto tiene sal, azúcar y otros añadidos.
  • Los alimentos frescos y orgánicos son aquellos que tienen un verdadero valor nutricional. Así pues, un brócoli en una verdulería, que no esté envasado ni empaquetado, será un alimento nutritivo y de consumo altamente recomendable.
  • Si un alimento tiene un gran número de añadidos, su valor intrínseco habrá disminuido o desaparecido (como el caso de los vegetales congelados).
  • Seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a consumo diario de sal y azúcar.

De acuerdo al criterio de los expertos, si se consigue realizar una buena compra, será mucho más fácil combinar y disponer de los alimentos de una forma saludable. Por supuesto, el siguiente paso incluye aprender a realizar preparaciones sanas y moderar las porciones.

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Ayudas complementarias contra la obesidad

Si bien los consejos anteriores son ayudas complementarias para combatir la obesidad y tener el control de lo que se come es imprescindible adoptar hábitos alimenticios coherentes de manera progresiva. Para ello, lo más adecuado es consultar con el médico y seguir sus indicaciones.

Por otra parte, existen productos que pueden apoyar el proceso de pérdida de peso y control de apetito; como son ObesiBloc y ObesiControl, desarrollados por Bio3. Ambos están testados clínicamente, ayudan a potenciar la pérdida de peso y se pueden conseguir tanto en farmacias como en bio3.es.

  • ObesiBloc ayuda a bloquear la absorción de grasas de los alimentos y a reducir el número de calorías.
  • ObesiControl ayuda a promover la saciedad y reducir el apetito.
Controlar la obesidad

Ambos suplementos pueden ayudar a mejorar significativamente los hábitos alimenticios y facilitar su mantenimiento en el tiempo, logrando así la pérdida de peso. Sin embargo, ha de tenerse siempre en cuenta que es necesario seguir las pautas del médico o nutricionista y elaborar una estrategia coherente para obtener los resultados deseados. 

La importancia de reducir la obesidad

Reducir los niveles de obesidad resulta primordial para mejorar el estado de salud. Para ello es necesario poseer unos buenos hábitos tanto de compra de alimentos como de consumo de los mismos.

Llevar a cabo una dieta variada y equilibrada es de gran ayuda para alcanzar este objetivo. Además es fundamental complementar la alimentación con la práctica de ejercicio físico de forma regular.

  • Kearns CE., Schmidt LA., Glantz SA., Sugar industry and coronary heart disease research: a historical analysis of internal industry documents. JAMA Intern Med, 2016. 176 (11): 1680-1685.
  • Srour B., Fezeu LK., Kesse Guyot E., Alles B., et al., Ultra processed food intake and risk of cardiovascular disease: prospective cohort study (Nutrinet -Santé). BMJ, 2019.
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