Obesógenos: ¿los enemigos de las dietas?

6 junio, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
Los obesógenos se encuentran a menudo en los plásticos. Su paso a los alimentos puede poner en riesgo la salud hormonal.

Los obesógenos son sustancias de carácter artificial que interfieren con el normal funcionamiento del sistema hormonal de manera que pueden promocionar un estado de sobrepeso u obesidad.

Esta clase de sustancias aumentan el riesgo de subir de peso. Son más dañinos cuando las exposiciones a los mismos se producen en las primeras etapas de la vida y de forma continuada. Además, pueden estar también relacionados con la promoción de otro tipo de enfermedades.

Ftalatos como obesógenos

Los ftalatos son una serie de compuestos que se le añaden a ciertos productos de uso habitual. No se trata de sustancias tóxicas como tal y se descomponen a nivel hepático. De todos modos, pueden presentar ciertos efectos negativos para la salud, sobre todo en lo que a promoción de ganancia de peso se refiere.

Un estudio publicado en la revista Chemosphere encontró que la exposición a esta clase de compuestos por parte de una mujer embarazada ocasionaba un menor peso del niño al nacer. Sin embargo, se asocian con un mayor riesgo de ganar peso en edades posteriores, incluso en la edad adulta.

Esta clase de sustancias se encuentran fundamentalmente en productos cosméticos, en elementos de plástico y en productos de limpieza. Podrían actuar sobre el sistema endocrino entorpeciendo su función.

cosméticos

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Bisfenol A

Se trata de un compuesto químico presente de forma habitual en los plásticos o en las latas de refrescos. El riesgo que presenta reside en que, en ocasiones, podría pasar del envoltorio que contiene un alimento al interior del propio comestible e introducirse de este modo en el organismo humano.

Artículos como el publicado en la revista Environmental Health asocian la exposición a este tipo de compuestos con el desarrollo de patologías a nivel metabólico. De este modo, estas sustancias son capaces de contribuir a la aparición de diabetes o hipertensión, con todas las connotaciones negativas que este tipo de enfermedades tienen.

Contaminantes asociados a los microplásticos

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Otros obesógenos: el humo del tabaco

Otro de estos compuestos es el humo del tabaco, que se relaciona también con el aumento del riesgo de cáncer, según un estudio publicado en la revista Cancer Prevention Research. Tanto ser fumador activo como pasivo puede ocasionar disrupciones a nivel hormonal que afecten de forma negativa al estado de salud.

¿Cómo evitar esta clase de sustancias?

A la hora de promocionar un correcto estado de salud, no solo hay que tener en cuenta los alimentos que ingerimos. Es necesario ser consciente de que también los envoltorios pueden presentar una serie de sustancias nocivas para la salud.

Por este motivo, siempre que sea posible, se recomienda recurrir a alimentos de producción ecológica que no utilicen excesivas dosis de plásticos en sus envoltorios. Otra estrategia útil es no rellenar botellas de agua, sino utilizar una de cristal.

De todos modos, hay ciertos factores que son difíciles de controlar. La exposición a un ambiente contaminado o al humo del tabaco como fumador pasivo no es siempre evitable.

Por este motivo, resulta fundamental incrementar el consumo de alimentos que contienen propiedades antioxidantes a través de la dieta. Las sustancias que poseen este carácter son capaces de luchar contra los daños en el ADN celular, así como de mejorar el funcionamiento hormonal.

Los obesógenos son nocivos para la salud

A pesar de que muchas de las relaciones existentes entre los elementos obesógenos y el estado de salud no están todavía claras, se cree que estos productos presentan implicaciones negativas para el organismo.

Conviene evitarlos en la medida de lo posible. Para ello, es recomendable consumir alimentos de procedencia ecológica y no reutilizar los plásticos que envuelven los alimentos. Además, a la hora de elegir productos cosméticos, es aconsejable fijarse en los etiquetados para comprobar que no contienen ninguna de las sustancias mencionadas.

A pesar de todo, conseguir una exposición cero a este tipo de productos es muy difícil, casi imposible. Por ello, resulta fundamental optimizar la dieta con el objetivo de aportar al organismo los nutrientes que necesita para luchar contra la oxidación.

Además, una buena dieta contribuirá a un correcto funcionamiento del sistema hormonal y reducirá la presencia de marcadores asociados a una mala salud metabólica.

Por otra parte, la práctica de ejercicio físico de forma habitual también juega un papel esencial en este proceso. Combinar deporte con una buena alimentación resulta un modo excelente de promocionar un buen estado de salud.

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