Las fechas de caducidad de 7 objetos cotidianos

Lorena González · 9 octubre, 2016
Al conocer la fecha de caducidad de cada cosa, podemos renovar aquello que ya lleva utilizándose durante un tiempo y evitar problemas de salud.

Aunque no siempre lo sabemos, hay muchos objetos cotidianos que tienen fecha de vencimiento y, por tanto, deben renovarse periódicamente para evitar inconvenientes tales como una infección, por ejemplo.

La fecha de caducidad de un objeto marca el fin del tiempo de uso óptimo de un producto. Por ende, los fabricantes tienen la obligación de indicarla en los envases. A partir de dicho fin, ya no es seguro para la salud del usuario.

7 objetos cotidianos y sus fechas de caducidad

1. Las almohadas

Si notas que tu almohada ya no te proporciona el descanso que sí hacía antaño, quizá es porque haya caducado. Sí, este es uno de los objetos cotidianos más importantes de este listado, puesto que está relacionado con el sueño, pero hay gran parte de la población que desconoce que caduca.

Las almohadas están compuestas por un relleno que es capaz de mantenerse en perfectas condiciones entre dos y tres años. Pasado este tiempo se convierte en el nido para los ácaros y el polvo, además pierde la forma y eso tiene consecuencias nefastas para el cuello.

2. Esponja y flor de baño

Esponjas de baño

Otro de los objetos cotidianos que tienen fecha de caducidad son la esponja y la flor de baño. Las esponjas tienen una vida útil óptima de unos 2 meses (y las de lufa 3), en el caso de la flor de baño tiene nada menos que una resistencia de hasta 6 meses.

Si no se escurren y se colocan en un lugar donde puedan secarse bien, este tipo de objetos pueden acabar acumulando hongos y bacterias. También deben desinfectarse con regularidad mientras se mantienen en uso, metiéndolas en agua hirviendo.

3. Cepillo de dientes

Otro de los objetos cotidianos cuya fecha de caducidad suele ignorarse es el cepillo de dientes. Después de 3 meses, no es recomendable seguirlo utilizando. Uno de los signos que indican que ya es hora de cambiarlo son las cerdas deformadas.

También habría que cambiarlo después de cada resfriado. Así que lo ideal es que tengas a lo largo del año unos cuatro cepillos de dientes y, si has caído en una gripe o resfriado fuerte, lo cambies en cuanto te mejores.

4. Colonias y perfumes

perfume

Tanto el perfume como la colonia tienen una vida útil de 1 a 3 años. Están compuestos por aceites esenciales. En el caso de que no estén abiertos, se pueden conservar hasta 3 años (2 si sí se han abierto los frascos en cuestión).

Por lo que respecta al agua de colonia, puede perdurar hasta 4 años cerrada y 2 en el caso de que ya esté abierto. 

5. Biberones y chupetes

Los biberones y los chupetes tienen tetinas de látex y este material caduca transcurrido un cierto tiempo. En concreto entre 2 y 5 semanas.

En el caso de los biberones, se debe cambiar la tetina por una nueva una vez pasado este tiempo reglamentario. Y es el que látex se agrieta y es precisamente en ese punto donde se juntan los microbios, por lo que es un nido de bacterias para el bebé.

6. Especias y harina

harinas saludables

Tanto las especias como la harina también tienen fecha de caducidad, por ello, con el tiempo resulta evidente que van perdiendo el sabor y el aroma. En el caso de las especias esta fecha puede variar de 1 a 3 años. Y, en el caso de las molidas, 6 meses.

En cuanto a la harina, la fecha de caducidad oscila entre 6 y 12 meses. En función del tipo de harina el periodo será uno u otro, por lo que lo mejor será también informarse de lo que ponga en el envase. Debe estar bien indicado por el fabricante obligatoriamente.

Descubre: 7 trucos que te harán un experto en la cocina

7. Productos desinfectantes

Desinfectante de superficies

Los productos desinfectantes destinados al hogar tienen una fecha de caducidad que ronda los 3 meses, aunque pueda parecer mayor. A menudo los dejamos en la alacena, pero lo cierto es que después de dicho tiempo, su eficacia disminuye poco a poco hasta que acaba por desaparecer.

A tener en cuenta

Para evitar acumular en casa productos caducados, habiéndolos aprovechado o no, la mejor solución es no comprar en exceso y utilizar solo lo que realmente se necesita. Y en lo que respecta a otros objetos cotidianos (relativos a la higiene personal) lo más prudente es cambiarlos periódicamente.