Cirugía para la miopía: todo lo que debes saber

Este artículo fue redactado y avalado por el médico Gilberto Adaulfo Sánchez Abreu
9 marzo, 2018
La miopía es una alteración visual que impide enfocar correctamente objetos lejanos. Se detecta desde la infancia. Existen tratamientos correctivos con lentes, y la opción de una cirugía con láser. Conoce en qué consiste y consulta a tu médico oftalmólogo.

La miopía es un trastorno en el cual el sujeto es incapaz de enfocar correctamente objetos lejanos. Por tanto, los percibe de una manera borrosa e indefinida. Si bien se puede tratar con lentes, en la actualidad existe una cirugía que la corrige.  Te lo contamos a continuación.

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¿Qué es la miopía?

Para comprender cómo se produce la miopía, es necesario primero entender el proceso de la visión.

Normalmente la luz que recibimos debe atravesar una serie de capas que forman nuestros ojos hasta llegar al nervio óptico que la conduce al cerebro:

anatomía del ojo

  • Primero, atraviesa la córnea y un líquido denominado humor acuoso.
  • A continuación traspasa el cristalino y una sustancia líquida, el humor vítreo. Asimismo, se realiza la proyección de la imagen hacia la retina, la capa posterior del ojo. Por otra parte, la imagen que se envía está al revés, es el cerebro quien la procesa y la gira.
  • Finalmente, la luz es captada por las células fotosensibles de la retina y se transforma en un impulso nervioso para ser recibido por el nervio óptico y viajar al cerebro.

Cuando la imagen no se proyecta sobre la retina correctamente, se producen alteraciones visuales.

En el caso de la miopía, la luz se proyecta justo delante de esta capa y cuanta más distancia haya, el paciente tendrá más dificultad para enfocar o más dioptrías.

Las imágenes, por tanto, se enfocan delante de la retina en vez de sobre ella. Por eso, en este trastorno, se pueden ver con claridad los objetos que están cerca, pero se ven borrosos los objetos lejanos.

La miopía se puede manifestar de forma gradual, pero generalmente empeora durante la niñez y la adolescencia. Tiene un componente genético y hereditario.

Esta alteración puede deberse a que la córnea esté demasiado abombada o a que el globo ocular presente un tamaño más grande de lo habitual.

Posibles causas de la miopía

Las causas más frecuentes son:

  • Herencia genética. Si alguno de tus padres tiene miopía, esto aumenta tus probabilidades de desarrollar el mismo trastorno. El riesgo es aún mayor si ambos padres tienen miopía.
  • Patológico. Algunas enfermedades pueden provocar de manera temporal o permanente daños visuales. Por ejemplo, cataratas, queratoconos o diabetes 2.
  • Medioambiental Algunos estudios sostienen que pasar poco tiempo al aire libre puede aumentar las probabilidades de desarrollar miopía.
  • Lectura y pantallas a corta distancia. Las personas que leen mucho, escriben mucho o realizan trabajos en la computadora pueden tener un mayor riesgo de desarrollar miopía. También quienes pasan mucho tiempo con juegos electrónicos o mirando la pantalla de TV.

Síntomas y diagnóstico de la miopía

Los síntomas de la miopía pueden incluir:

  • Visión borrosa al observar objetos alejados
  • Entrecerrar los párpados para ver con claridad
  • Dolores de cabeza por fatiga ocular
  • Dificultad para ver al conducir un vehículo, especialmente por la noche.
niña y miopía

Habitualmente, la miopía se detecta por primera vez durante la infancia. Generalmente, se diagnostica entre los primeros años de la escuela primaria y la adolescencia.

La miopía suele detectarse en revisiones de agudeza visual periódicas o cuando el paciente empieza a sentir alteraciones visuales. Por eso, es fundamental prestar atención a los niños y a su comportamiento visual.

Tratamientos de la miopía

El tratamiento dependerá de las características que presente la miopía. Podemos clasificarlos de acuerdo al siguiente criterio:

  • Paliativos. Contrarrestan la alteración de forma temporal. El uso de gafas o de lentes de contacto deben ser recetadas y controladas por un especialista.
  • Definitivos. Se refieren a intervenciones quirúrgicas, en especial la cirugía refractiva.

Uso de la cirugía refractiva para corregir la miopía

La cirugía refractiva es un método para corregir o mejorar su visión. Existen varios tipos de procedimientos quirúrgicos para ajustar la capacidad de enfoque del ojo moldeando la córnea. Otros procedimientos médicos incluyen la implantación de un lente dentro del ojo.

El tipo de cirugía refractiva más comúnmente realizado es el procedimiento LASIK (del inglés Laser-Assisted in Situ Keratomileusis), la cuál utiliza un rayo láser para moldear la córnea.

Uso de la cirugía refractiva

Mediante la cirugía LASIK se secciona una pequeña parte de la capa exterior del ojo o córnea. A continuación de modifica con luz ultravioleta el tejido corneal para corregir la refracción de la luz. Finalmente se vuelve a colocar el tejido removido.

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Efectos secundarios de la cirugía refractiva

Qué efectos secundarios tiene la cirugía refractiva

El paciente puede padecer una serie de efectos secundarios o no deseados tras la operación médica. Los más comunes son los siguientes:

  • Sequedad ocular.
  • Lagrimeo ocasional.
  • Incomodidad y sensibilidad a la luz.
  • Desprendimiento de la retina.
  • Perduración de la miopía aunque con una reducción del número de dioptrías respecto de la situación antes de la operación.
  • Hipermetropía o proyección de la imagen por detrás de la retina.
  • Aumento de la presión intraocular. Esta alteración supone un factor de riesgo elevado a la hora de desarrollar glaucoma.

Aunque la cirugía LASIK tiene una tasa de éxito alta, es importante analizar todas las facetas del procedimiento con el médico cirujano antes de consentir la cirugía. Asimismo, si experimentas alguno de los efectos secundarios o sospechas que tu agudeza visual es recomendable que visites a tu médico lo antes posible.

El LASIK se ha realizado en millones de pacientes por más de 10 años, y la tasa global de complicaciones es baja, entre el 0.2 y el 2 por ciento del total de los pacientes. Es posible que haya infección e inflamación, igual que en cualquier otro procedimiento quirúrgico, que pueden curarse con medicamentos.