Opioides

Entre los medicamentos que pertenecen a familia de los opioides se incluyen la hidrocodona (como puede ser la vicodina), la oxicodona, como el OxyContin y el Percocet, la morfina, como Kadian y avinza, y la codeína, entre otros medicamentos.

Los opioides son aquellos medicamentos derivados del opio o la tebaína que tienen un efecto similar a la de la morfina. Este tipo de medicamentos se divide principalmente en agonistas o antagonistas, no obstante, los opioides presentan efectos similares en líneas generales. Luego, se diferencian en cuanto a su eficacia y efectos secundarios.

El objetivo de los opioides es aliviar el dolor del paciente. Por lo tanto, están indicados para reducir la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y afectan las áreas que sirven para controlar las emociones (por lo que disminuyen los efectos de un estímulo doloroso).

Historia de los opioides

Historia de los opioides

La historia de los opioides se remonta a la Antigüedad. De hecho, el conocimiento de los efectos del opio y su uso con finalidades terapéuticas se dan a partir de los siglos III y IV antes de Cristo. Hipócrates se refería a ellos (por sus propiedades analgésicas) con el lema: Divinum opus est sedare dolores, que en español equivaldría a: el alivio del dolor es una tarea de dioses. De esta forma, se consideraba a los opiáceos como algo excepcional.

El hecho más significativo del uso del opio y sus derivados con efecto terapéuticos fue en 1803 cuando el químico F.W. Sertümer consiguió aislar el alcaloide principal del opio. Había creado la morfina

A partir del descubrimiento de la morfina, la comunidad científica comenzó a realizar investigaciones acerca de otros fármacos similares como la codeína en 1832 por Robiquet, la papaverina por Merck en 1848, etcétera. Fue entonces cuando se empezó a difundir el uso de los alcaloides puros, con lo cual se sustituyó los preparados del opio.

Cómo actúan los opioides

Los opioides actúan siempre adhiriéndose a las proteínas llamadas receptores de opioides. Este tipo de proteínas las podemos encontrar en el cerebro, en la médula espinal, el tracto gastrointestinal, entre otros. Cuando estas sustancias se adhieren a sus receptores, disminuye la percepción del dolor, lo cual produce la sensación de alivio en el paciente.

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Usos tradicionales de los opioides

Usos tradicionales de los opioides

Productos como la morfina fueron comercializados por la compañía alemana E. Merck. Posteriormente, en 1850 con la creación de la jeringa y la aguja hipodérmica por Pravaz y Wood, se empezó a difundir el uso de los alcaloides puros y gracias a esto se pudo evidenciar los beneficios terapéuticos de la morfina. Esta ayudaba a paliar los dolores más terribles aunque también podían llegar a provocar dependencia física en los pacientes.

Aunque en el siglo XIX los preparados a base de opio y morfina eran recetados con frecuencia, se vio que productos como la morfina no habían sido capaces de resolver sus problemas tóxicos y adictivos, así que se continuó la búsqueda de otros derivados semisintéticos. Así llegó la aspirina, la meperidina y la metadona. Los tres se postularon como agentes más potentes y carentes de propiedades adictivas.

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Usos actuales de los opioides

Pastillas

Los opioides en la actualidad solo se recetan en casos de cierta gravedad en los que se quiere aliviar el dolor al paciente. Una buena muestra de ello es la morfina

Sin embargo, sí que hay múltiples fármacos que están realizados a base de compuestos que están considerados opioides y que pueden provocar adicción. Por ello es fundamental no tomarlos durante un tiempo prolongado y siempre bajo prescripción médica.

De este modo, cuando una persona es dependiente de un medicamento experimentará abstinencia si la dosis se reduce o si se elimina bruscamente el consumo del fármaco. Estos síntomas pueden ser de intensidad leve o grave, esto dependerá principalmente de los compuestos del fármaco y por lo general se pueden controlar médicamente. También si se reduce el consumo del medicamento en cuestión.

La dependencia va acompañada de la tolerancia. El paciente suele presentar la necesidad de tomar dosis cada vez más altas porque lo que busca es obtener el mismo efecto que tenía al principio. En este momento, para el médico es difícil saber si el paciente está desarrollando un problema de adicción o si tiene una necesidad orgánica real de dosis más altas para controlar sus síntomas.

En la actualidad el uso de estos medicamentos tiene un control muy estricto por parte de los médicos; quienes se mantienen alerta y atentos en todo momento a los síntomas que puedan presentarse en el paciente.

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