Ser optimista refuerza tu sistema inmunitario

Al igual que cuando estamos deprimidos nuestro sistema inmunitario se debilita, el ser optimista nos da una inyección de energía, mejora nuestras defensas y nos ayuda a ser más felices

La felicidad nos aleja del médico. Ese podría ser el resumen de cómo el hecho de ser optimista refuerza el sistema inmunitario.

Así es. Porque, cuando permitimos que las cosas que suceden no nos afecten negativamente, nos enfermamos menos y disfrutamos de una vida más saludable.

Entérate más en este artículo.

El optimismo y las defensas

El optimismo y las defensas

Aquellas personas que viven con una sonrisa en los labios aunque las cosas no vayan tan bien y que ven el lado positivo de cada situación sufren menos enfermedades y se curan más rápido de una infección en caso de padecerla.

Ser feliz no quiere decir dejar de lado los problemas o no interesarnos por aquello que nos sucede sino que se trata de una filosofía de vida que puede traer más beneficios de los que pensamos.

Cuando vemos el mundo de color gris, solo nos enfocamos en lo malo de las cosas y vivimos en un estado permanente de estrés, el cuerpo reacciona produciendo más cantidad de esteroides y estos afectan nuestro sistema inmunitario.

Por ello, si eres pesimista y te quedas mirando lo negativo de todo es más probable que te enfermes o sufras todo tipo de infecciones.

La resistencia de tu cuerpo hacia los virus y las bacterias será menor y muchos de estos microorganismos podrán ingresar sin problemas y hacer estragos.

Las personas que ya padecen una enfermedad crónica o grave pueden mejorar o empeorar según el estado de ánimo.

Por ejemplo, si están deprimidas o angustiadas la patología avanza o se desarrolla con más fuerza que si se sienten esperanzadas u optimistas.

Visita este artículo: Cómo levantarnos de buen humor

El optimismo es la mejor medicina

El optimismo es la mejor medicina

Tanto para prevenir como para curar cualquier enfermedad, el mejor tratamiento es ser felices. Nuestro estado de ánimo repercute mucho en la salud física y mental.

Ser negativos no solo atrae más problemas sino también enfermedades.

A inicios del siglo pasado el psicólogo francés Émile Coué desarrolló un método llamado “psicoterapia” que incluía técnicas de curación y mejorías a través de la autosugestión y la hipnosis.

Le decía a sus pacientes que repitieran esta especie de mantra: “Estoy mucho mejor, tengo menos dolor y me siento bien”.

Años más tarde el doctor Madan Kataria creó lo que conoce como “risoterapia”. Esta técnica a través de la risa demostró la interacción entre la salud mental y la física.

Las emociones negativas debilitan nuestro sistema inmunitario y las positivas nos dan la medicina natural que precisamos para no permitir que las enfermedades nos traspasen.

optimista

Para poder aprovechar las bondades del optimismo podemos practicar y desarrollar nuestra resiliencia, es decir, la capacidad de salir adelante aún cuando padecemos adversidades (que todos las sufrimos en mayor o menor medida).

La idea es reponerse lo más rápido posible y fortalecerse en el proceso.

Motivarnos a nosotros mismos, priorizar la ideas y sentimientos beneficiosos y no dejarnos amenazar por los pensamientos negativos son claves para alcanzar la tan ansiada felicidad y también para evitar ciertas enfermedades.

Como decía Sigmund Freud “el pesimismo enferma” (podemos usar la versión contraria a esta afirmación: “el optimismo cura”).

Según el maestro del psicoanálisis, ser optimistas es una ilusión que sirve para sobrevivir.

Por supuesto, no podemos irnos hacia el extremo de creer que el buen humor o ánimo es la única manera disponible para curar nuestras dolencias.

Cómo ser más optimista

Cómo ser más optimista

Ahora que sabes cuáles son los beneficios del optimismo en nuestra salud, el siguiente paso es aprender a desarrollar este sentimiento.

Una vez que lo hayas incorporado a tus hábitos entonces podrás hacerle frente a cualquier enfermedad o problema que aparezca en tu vida.

Las técnicas o recomendaciones para ser más optimista son:

Reconoce qué está sucediendo en tu vida

El objetivo del optimismo no es ser feliz todo el tiempo, sino de sentirte mejor cuando las cosas no están bien.

Reprime la emoción negativa (enojo, tristeza, angustia, etc) y enfócate en las sensaciones que pueden ayudarte. De esta manera saldrás de la situación desafortunada y aprenderás en el proceso.

Antes de reaccionar, mejor piensa: ¿Cómo debo sentirme en este momento? ¿Cómo cambiaría todo si, en lugar de estar triste, me siento agradecido?

Mira hacia el futuro y recuerda que el optimismo es una filosofía de vida.

Cambia automáticamente tu visión

levantarse de buen humor

Si ante una situación tu mente comienza a “desviarse” para el camino del pesimismo, toma el control de tus emociones y llévate hacia el sendero del buen ánimo.

Probablemente tengas un monólogo interno que se empecine en destacar las cosas negativas, pero debes encauzar las aguas hacia tierras más tranquilas y felices.

Busca el lado positivo siempre

Quizás te sientas cansado por tu trabajo, hayas discutido con tu pareja de nuevo o el dinero no alcanza.

Pero ¿qué tal si analizas todas las cosas buenas que te rodean? Una familia, una casa, un empleo, salud, amistades, una cama, comida… Ya eres más afortunado que miles de personas en todo el mundo.

Enfocándote en las cosas por las que merece la pena agradecer te sentirás reconfortado y feliz. Ahuyentarás las enfermedades y los pensamientos que no te permiten crecer o cambiar aquello que te molesta.

Puedes escribir una lista con lo bueno que te sucede y leerla cuando no te sientas del todo optimista.

Lee también: Los pensamientos positivos mejoran tu salud.

Sonríe

Todas las veces que puedas o te acuerdes intenta reír, si es a carcajadas mejor.

Mírate al espejo y haz caras extrañas para sonreír, busca vídeos graciosos en internet, elige películas cómicas, escucha bromas y recuerda situaciones divertidas.

Además de mejorar tu estado de ánimo de forma instantánea, también alejarás de tu lado las enfermedades y la depresión.

 

Te puede gustar