¿Padeces con frecuencia de tortícolis? Podría deberse a un problema emocional

Daniela Castro · 27 agosto, 2015 · Última actualización: 30 enero, 2019 30 enero, 2019
¿Sabías que el estrés y el no expresar nuestros sentimientos puede derivar en la aparición de tortícolis? Practica técnicas de relajación y estiramientos para evitarlo

La tortícolis es una afección asociada con un movimiento brusco o una mala postura, en la cual los músculos del cuello se quedan rígidos y no permiten que la cabeza se pueda girar hacia uno de los lados.

Etimológicamente, el término tortícolis viene del francés y significa “dolor de los músculos del cuello”. Está definida como una contracción prolongada de los músculos cervicales, los cuales provocan una inclinación del cuello, además de un intenso dolor y pérdida de la movilidad articular.

El sufrir de este trastorno disminuye la calidad de vida de la persona, ya que en gran parte de los casos impide el movimiento normal del cuerpo y puede tardar incluso días en recuperarse.

¿Cuáles son los síntomas de la tortícolis?

Detectar una tortícolis es muy simple para los pacientes y los médicos, pues sus síntomas son evidentes. Estos incluyen:

  • Dolor cervical.
  • Movimiento limitado en la zona del cuello.
  • Cefaleas.
  • Rigidez del músculo esternocleidomastoideo.
  • Postura anormal de la cabeza.

La tortícolis y las emociones

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A nivel general se conocen dos causas de esta afección:

  • Hereditaria: Cuando el paciente tiene antecedentes familiares.
  • Adquirida: Como producto de una lesión muscular derivada de una mala postura o movimiento brusco.

No obstante, desde hace poco tiempo se viene reconociendo que podría haber una relación entre ciertas emociones y la aparición de esta afección.  Cuando una persona tiene dificultades para manifestar sus sentimientos de tipo negativo, los está reprimiendo y está creando un estrés emocional que se puede manifestar de múltiples formas, tanto a nivel emocional como en lo físico.

Al provocar una tensión muscular, el cuello es una de las partes más afectadas al perder su flexibilidad y movimiento. Por tal motivo, desde hace algún tiempo se viene haciendo hincapié en que los pacientes expresen todo lo que sienten mediante el diálogo. La razón es porque la acumulación puede resultar perjudicial para todo el cuerpo.

¿Quieres conocer más? Lee: ¿Te duele el cuello o está rígido? ¡Descubre los remedios caseros para tu tratamiento!

¿Cómo prevenir la tortícolis?

Teniendo en cuenta que esta patología se produce en su mayoría por malas posturas, se aconseja tener un cuidado especial en aquellas situaciones que puedan originarla. Por ejemplo, al pasar mucho tiempo sentados, al usar almohadas altas a la hora de dormir o al hacer movimientos bruscos.

También es importante evitar las situaciones de estrés y tensión como las provocadas por el exceso de trabajo, las discusiones familiares o los problemas de pareja, entre otros.

Poner en práctica alguna técnica de relajación y ejercicios de estiramientos de la zona cervical reduce de forma significativa el peligro en pacientes propensos a padecerla.

¿Qué hacer si ya tengo tortícolis?

El tratamiento general de la tortícolis se basa en la realización de masajes localizados y el consumo de calmantes musculares. Si se produce en un grado crónico se requiere de atención médica inmediata para darle un tratamiento adecuado. En los  casos más leves se pueden tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

Contra la inflamación

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Si el cuello se muestra inflamado y no se cuentan con otros medios para aliviar el dolor, puedes aplicarte hielo con leves masajes. Esto se realiza solo como último recurso, pues puede empeorar la contractura muscular. Hazlo de la siguiente manera:

  • En primer lugar envuelve varios cubos de hielo dentro de un paño o toalla.
  • Espera a que humedezca un poco.
  • Frótalo sobre la zona afectada para disminuir la inflamación.
  • Realiza la exposición solo durante un breve espacio de tiempo

Medicamentos

Fármacos como la aspirina o el ibuprofeno pueden ayudar a bajar la inflamación y el dolor. No obstante, es importante tomarlos bajo supervisión médica, ya que en algunas personas podría tener efectos secundarios.

Mejorar la postura

Cuando la tortícolis ataca, en lo posible se debe limitar el movimiento del cuello y hombros para no sufrir por movimientos bruscos. En caso de pasar todo el día frente a un ordenador, lo ideal es mantener la espalda recta y el monitor a la altura de la vista.

No olvides leer: Mala postura y sus consecuencias para la salud

Infusión de romero

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Esta especia utilizada para realzar el sabor y aroma de los platos también tiene una acción antiinflamatoria. Esta cualidad también se puede aprovechar en el tratamiento de la tortícolis. Prepara una taza de infusión de romero y consúmela para aflojar los músculos nerviosos del cuello. Así podrás disminuir la inflamación y calmar el dolor. También se puede hacer un cataplasma aplicándolo de forma directa sobre la zona dolorida.

Ir al fisioterapeuta

Si el dolor provocado por la tortícolis persiste a pesar del paso de los días y de los tratamientos, lo mejor es acudir a un fisioterapeuta para recibir un masaje adecuado que disminuya de manera eficaz el dolor.

Como puedes ver, existen multitud de tratamientos para el dolor de cuello. La recomendación de prevención general es adoptar las posturas de descanso y trabajo adecuadas, para evitar sobrecargar la musculatura del cuello. No dudes consultar con un terapeuta para que te ayude a mejorar tus hábitos posturales.

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