Padres separados: nunca hagas elegir a tu hijo

Raquel Lemos · 20 septiembre, 2016
Los padres separados deben tener en cuenta que, aunque no sean los protagonistas principales de su historia, los hijos también sufren las consecuencias de sus desavenencias

Cuando nos convertimos en padres separados hay algo que siempre se nos olvida: nuestros hijos. Esos que creemos que no se enteran de nada, pero que sufren las consecuencias de la situación.

Los niños se encuentran muy sensibles cuando sus padres se divorcian. Por eso, estos tienen que comportarse como adultos y no “manipular” o “engañar” a su hijo.

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¿A qué nos estamos refiriendo? Esto es lo que vamos a tratar en este artículo en el que descubriremos la cara más oscura de algunos padres separados.

Los padres separados hablan mal el uno del otro

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Cuando el divorcio ha sido difícil y los dos miembros de la pareja “se odian” evitarán hablar el uno con el otro pero, por detrás, con amigos y familiares, se pondrán verdes.

Esto también incumbe a los hijos que, cercanos a los padres, escucharán e incluso serán receptores de todo lo que un progenitor está diciendo sobre el otro.

No es la primera vez que un padre le dice a su hijo lo mala que ha sido su pareja, culpabilizándola y provocando que el niño empiece a posicionarse a favor de uno o de otro.

Esta no es la mejor de las estrategias. Vuestro hijo no tiene que escoger. Aunque ahora estéis separados, ambos seguís siendo sus padres.

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El niño puede sentirse confuso, empezar a tratar mal a su padre o a su madre sin motivo, tan solo por verse influenciado por la otra parte.

No lo interrogues: tu hijo no es un mensajero

Un error en el que pueden caer los padres separados es interrogar a su hijo cuando ha estado en la casa o bajo la tutela del otro progenitor.

Debes saber que tu hijo no es un mensajero, ni siquiera un espía que deba contarte nada. Además, ¿no decías que no se enteraba de nada? ¿No creías que, como es pequeño, la situación se le olvidaría rápido?

Entonces no pretendas que actúe de paloma mensajera, solo para darte a ti el poder de hablar aún peor de la que fue tu pareja.

En vez de afrontar el divorcio con madurez, estás intentando acumular pruebas de la mala conducta de tu pareja para sentirte mejor contigo mismo y sentirte la víctima.

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Pero, ¿sabes qué? Cuando se está en pareja, cualquier conflicto que surja es un problema compartido de los dos. Incluso una infidelidad es cosa de ambos.

Es una situación que debe hablarse porque, quizás, no hayáis sido del todo sinceros el uno con el otro.

Un divorcio se asume con respeto

El respeto es necesario entre ambos miembros de una pareja que se acaba de divorciar. Los dos sois adultos y, además, tenéis hijos.

Pensad que la primera de las cosas que merecen respeto es el cumplimiento de los días y horarios en los que el niño tiene que estar con un progenitor o con otro.

Asimismo, también debéis acatar la forma que tiene de criar al niño. Por ejemplo, puede que uno de los progenitores sea muy religioso y quiera llevar a su hijo a la iglesia los domingos.

Es otra forma de ver el mundo y debe ser respetado. Cuando el niño está con nuestra expareja, tenemos que dar libertad y respetar.

Esto no solo será beneficioso para vosotros, sino también para el niño. ¡Pensad en él por un momento! No sabemos si os habéis dado cuenta de que en todo esto parece que los protagonistas sois vosotros.

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Las parejas cuando pasan por un proceso de divorcio creen que este gira en torno a ellos, pero se olvidan de los más pequeños del hogar que también lo sufren.

Aunque no participen de vuestra relación de pareja, han convivido con ella y eso les afecta.

Piensa en las secuelas psicológicas que tu hijo puede sufrir si tú y tu pareja actuáis de esta manera. No se lo merece y, aunque ahora sea pequeño, el día de mañana crecerá y sus relaciones se verán influenciadas por lo vivido.

Jamás se debe permitir que un hijo sea utilizado de esta manera.