Padres con uso abusivo del smartphone y su influencia sobre los hijos

Francisco María García · 18 julio, 2017
Aunque nos pueda costar, si queremos que nuestros hijos no se excedan con las redes sociales lo primero que debemos hacer es servirles de ejemplo

Los adultos tenemos tendencia a quejarnos sobre la influencia negativa que pueden tener los dispositivos digitales en los niños.

Lo que no siempre se menciona es que el uso abusivo del smartphone también ocurre en los padres y tiene efectos negativos sobre los más pequeños del hogar.

Esto era previsible, entre otras cosas, porque la generación de “millennials” fue la primera que entró en contacto con internet y ya son padres de familia.

El problema es que muchos no han notado el grave daño que están generando en la psique y las emociones de sus descendientes.

Alejamiento familiar

Son muchos los efectos negativos de un uso excesivo de los llamados teléfonos inteligentes.

Algunas familias ya no almuerzan juntas y los juegos de mesa son remplazados por los videojuegos del móvil.

Desde esta perspectiva, organizar un domingo para ver la televisión en grupo no parece tan dañino como se creía en el pasado. Según algunos psicólogos, la tecnología actual es un detonante de desunión familiar.

Internet facilita las comunicaciones y al mismo tiempo parece deshumanizarlas. Quienes están sufriendo el impacto de estas nuevas formas de relacionarse tienen de cuatro a 12 años de edad.

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Desatención de los progenitores

Desatención de los progenitores

Cada día es más común ver a niños llamando la atención de sus padres mientras estos se evaden con una entretenida conversación de WhatsApp.

Evidentemente, es poco acertado dejar que los pequeños se salgan con la suya siempre, pero eso es muy distinto a utilizar el smartphone para escapar de la situación.

Muchos progenitores utilizan las nuevas tecnologías como mecanismo de disuasión de la realidad. Si nuestro hijo llora, grita o se desespera estamos frente a coyunturas con un significado claro.

Lo primero es entender que es nuestro deber es conducir ese tipo comportamientos infantiles hacia un aprendizaje positivo que les ayude a construir su personalidad y respuestas sociales del futuro.

Pérdida de aprendizaje social

Aprendizaje

Los niños son aprendices sociales. En este sentido, sus reacciones, respuestas y demostraciones de empatía son producto del roce grupal que ocurre principalmente dentro de la familia.

En la actualidad, parte del aprendizaje social que necesitan los menores de edad para integrarse a otros grupos, como el colegio y los amigos, está siendo sustituido por interacciones digitales, escritas y carentes de cercanía.

El resultado probable será de jóvenes y adultos solitarios y distantes.

Por ello, sustituir las interacciones cercanas por mensajes de texto o de WhatsApp puede ser contraproducente para el futuro de nuestros pequeños de la casa.

Hablar, reír, abrazar, debatir y compartir no puede quedar en el baúl de los recuerdos.

El peligro del sharenting

El peligro del shareting

El sharenting no es más que la disposición a publicar por las redes sociales todos los momentos y logros que tenemos en la crianza de nuestros pequeños.

Aunque el orgullo sea incontenible, hay que saber cómo expresarlo.

No podemos regañar a nuestros pequeños por ver demasiado YouTube si cada cinco minutos publicamos una foto de ellos en el Instagram. Hacerlo es contribuir a la prematura construcción de la identidad digital de nuestros protegidos.

¿Con qué moral les ponemos limites a sus largas sesiones de internet? Con el sharenting los chiquillos quedan sobreexpuestos, nuestra autoridad se debilita y pronto no podremos establecer un límite a sus tiempos de conexión.

Ver también: Qué problemas de salud causa el uso del móvil

Se activa la pereza

Activando la pereza

Las consecuencias del uso excesivo de los dispositivos digitales van más allá del plano social.

Si lo analizamos bien, pasar muchas horas detrás frente a la pantalla del ordenador nos induce al sedentarismo excesivo y la reducción de la actividad física.

Por ello, tanto nuestros hijos como nosotros estamos propensos a sufrir enfermedades como la obesidad, falta de desarrollo muscular y problemas cardiovasculares (en el caso de los adultos).

No lidiamos solo con consecuencias emotivas o psicológicas.

  • Una excelente idea para no perder el contacto con los niños es organizar horarios para jugar a la pelota, ir al parque o armar algún paseo.
  • Caminar, correr y practicar algún deporte contribuirá con la construcción de relaciones sólidas y también con el organismo.

Cómo mantener el equilibrio

La idea no es desconectarnos sino entender la importancia de las relaciones presenciales en la vida familiar.

Los progenitores son los líderes naturales de su prole y por tanto, deben ser ejemplo de equilibrio, moderación y buenas prácticas personales.

La función de los adultos es crear valores, y deben evitar que Google les sustituya en dicha labor.