El papel de las heces en el diagnostico clínico

Un análisis clínico de las heces permite obtener información sobre el funcionamiento del tubo digestivo y sobre las glándulas asociadas a este

Las heces en el diagnóstico clínico cumplen una importante función. En términos generales, proporcionan una información muy valiosa que eventualmente permite determinar las causas de diversos problemas del estómago, el intestino u otras partes del sistema digestivo.

Las heces son los restos de los alimentos que el cuerpo no ha logrado digerir o absorber. Están compuestas por sustancias alimenticias no digeribles y no digeridas.

Dentro de las primeras está la fibra, por ejemplo. Dentro de las segundas se incluyen los restos de jugos intestinales que proceden del hígado u otras glándulas, restos celulares, mucosa, celulosa, grasa, sales minerales, agua y una enorme cantidad de bacterias.

Según se ha podido establecer, el 75% de la composición de las heces corresponde a agua. Del 25% restante, un 30% son bacterias muertas, entre un 10-20% son sustancias inorgánicas, el 2-3% son proteínas y el 30% son sustancias no digeribles.

Las heces en el diagnóstico

Las heces en el diagnóstico

El papel de las heces en el diagnóstico de algunas enfermedades es fundamental. Estas permiten determinar si los órganos digestivos funcionan de manera adecuada, contribuyen a establecer las bases para sospechar que existen enfermedades o síndromes que afectan al tracto digestivo.

De igual manera, las heces en el diagnóstico clínico permiten determinar si hay infecciones bacterianas o parásitos en el intestino. En el mismo sentido, cuando hay sangre en las mismas, sugieren la existencia de procesos inflamatorios, infecciosos o tumorales, incluyendo cáncer de colon.

Por lo general, se recurre a las heces en el diagnóstico cuando hay sospechas de que existen alteraciones en el tubo digestivo o las glándulas asociadas a este. Algunas veces estas no pueden ser detectadas mediante análisis de sangre o de orina. Es entonces cuando el análisis de heces se convierte en el medio idóneo para recoger información.

Ver también: Anatomía del intestino delgado

Análisis de las heces

Análisis de las heces

Un análisis de heces comprende primero la toma de una muestra del paciente. Dicha muestra debe ser conservada de manera adecuada para que pueda aportar la información que se precisa. Esta es llevada a un laboratorio y allí se examina su composición y sus características.

Existen varios métodos para realizar el análisis de heces. Cada uno de ellos tiene un objetivo diferente. Los principales son:

  • Análisis bioquímico. Mediante este se establecen las características generales de las heces, como consistencia, acidez, color, etc.
  • Estudio microbiológico. También se le conoce como coprocultivo. Permite detectar si hay una infección y cuál es el germen que la causa.
  • Análisis parasitológico. Es un estudio para detectar la presencia de larvas o huevos de parásitos que podrían estar causando problemas en el sistema digestivo.
  • Prueba de guayacol. Contribuye a determinar si hay sangre oculta en las heces, ya que esta no siempre es detectable a simple vista.
  • Prueba de Van Kamer. Este examen mide la cantidad de grasa presente en las heces, con gran exactitud. Exige la recolección de varias muestras que se contrastan.
  • Detección de enzimas. Es una prueba para identificar la presencia de enzimas pancreáticas en las heces.

Como se ve, el papel de las heces en el diagnóstico es muy importante. Cada una de las pruebas mencionadas arroja unos resultados que constituyen un insumo decisivo para diagnosticar muchas enfermedades.

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Indicaciones y resultados

Diagnóstico de la enfermedad de Akureyri

Un análisis de heces se indica, en general, cuando se sospecha o hay enfermedad inflamatoria intestinal. Lo que se busca principalmente es determinar la presencia de parásitos o de bacterias nocivas.

También se realiza si se detecta que hay mala absorción en el intestino, o sospechas de insuficiencia pancreática o de cáncer de colon. En este último caso solo aparecerán indicios si la enfermedad se encuentra en un estadio tardío.

Los resultados del análisis de heces se basan en una serie de parámetros. Estos no son exactos, pero sí dan una idea del estado de salud intestinal o de las posibles patologías que podrían estar en curso. Los principales parámetros son:

  • Composición. Permite determinar posibles alteraciones en el porcentaje de los componentes de las heces.
  • Detección de enzimas. Si no se encuentran ciertas enzimas como la lipasa, triptasa y elastasa es posible que haya insuficiencia pancreática exocrina u obstrucción de la vía biliar inferior.
  • Parásitos o huevos. Se detectan a través de un examen en fresco, o sea, introduciendo las heces en suero.
  • Bacterias. Las cepas de bacterias se estudian mediante coprocultivos y determinan si hay infección.

Pese a que los excrementos son vistos como un simple desecho, es evidente que sí tienen utilidad clínica. La principal, como ya se ha mencionado, es la de complementar o contribuir a establecer o precisar un diagnóstico.

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