Papel de la testosterona en la disfunción eréctil

Aunque la causa más común de la disfunción eréctil sean los trastornos vasculares, los trastornos hormonales también tienen un papel importante. En particular, alteraciones en la concentración de testosterona tienen una gran influencia en el desarrollo de la disfunción eréctil.

Una erección es una función compleja que depende de una gran variedad de mecanismos. Se inicia a partir de un estímulo sexual, que puede ser de distintos tipos: visual, auditorio o una idea. Esta influenciado por la testosterona, una hormona sexual. Cuando se produce una incapacidad repetida de lograr una erección, hablamos de disfunción eréctil.

¿Cuál es el papel de la testosterona en en la disfunción eréctil? Para hablar del papel de la testosterona en la disfunción eréctil, es necesario introducir qué es exactamente la testosterona y a qué nos referimos con disfunción eréctil.

¿Qué es la testosterona?

La testosterona es una hormona esteroidea sexual del grupo andrógeno (masculinas). Los andrógenos son muy importantes para la vida reproductiva además de para la salud en general y la calidad de vida.

En particular, la testosterona se produce principalmente en los testículos de los hombres, aunque las glándulas suprarrenales secretan pequeñas cantidades. Se trata de la principal hormona sexual masculina y también es un esteroide anabólico.

En los hombres, la testosterona juega un papel muy importante en el desarrollo de los tejidos reproductivos masculinos como los testículos y la próstata. Asimismo, es clave en la promoción de los caracteres sexuales secundarios, como el crecimiento del vello corporal.

¿De qué se encarga la testosterona?

La testosterona parece regular los mecanismos neurológicos de la erección tanto a nivel central como periférico. Asimismo, regula el óxido nítrico, un mediador que permite la erección.

Por otro lado, la testosterona regularía tanto el inicio de la erección (mediante la activación del óxido nítrico) como su finalización. En principio, estas acciones pueden parecer contradictorias. Sin embargo, se han interpretado como componentes de un mismo proceso de homeostasis. El objetivo de este proceso sería  mantener unos niveles adecuados de enzimas en la fisiología de la erección.

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Disfunción eréctil

La disfunción eréctil es la incapacidad, ya sea permanente o temporal, de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para mantener una relación sexual satisfactoria.

En el mecanismo del deseo sexual están involucrados mecanismos tanto biológicos como psicológicos. Por eso, entre las causas por las que una erección se ve afectada podemos distinguir entre:

  • Causas orgánicas: provocadas por una alteración de los vasos, los nervios o los cuerpos cavernosos del pene.
  • Causas psicógenas: el estado psicológico del paciente puede influir en el desarrollo de la disfunción eréctil. Entre las causas psicogénicas se encuentran la depresión, problemas laborales, estrés, etc.

Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, pueden darse en un individuo tanto causas orgánicas como psicógenas. En este artículo nos centraremos en las causas orgánicas, en especial en la influencia de la testosterona en este fenómeno.

Causas orgánicas

Las causas orgánicas más frecuentes son aquellas que afectan a los vasos sanguíneos. Esto dificulta la entrada o el mantenimiento de la sangre en el pene, y puede estar provocado por traumatismos, lesiones en las arterias u obstrucciones (arterioesclerosis).

El pene es un órgano que comparte los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular como el colesterol alto, tabaquismo, diabetes u obesidad.

Por otro lado, hay otras causas por las que se puede producir una disfunción eréctil:

  • Enfermedades, traumatismos u otras lesiones. Por ejemplo, es frecuente que se produzca una disfunción eréctil como consecuencia de la extirpación completa de la próstata por el cáncer. Esto se debe a que los nervios de la erección se  adheridos a la próstata se lesionan.
  • Fármacos como los antihipertensivos o antidepresivos, pueden afectar a la erección ya que actúan en distintos niveles.
  • Drogas.
  • Otros tóxicos.

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Papel de la testosterona en la disfunción eréctil

Como ya hemos mencionado, la testosterona se produce en los testículos. Esta producción esta  influenciada por la hormona LH (hormona luteinizante) producida en la adenohipófisis, una parte de la hipófisis en el cerebro. Por eso, la alteración en la concentración de testosterona puede ir acompañada de una alteración en la función sexual.

Actualmente, no hay evidencias firmes sobre la influencia de la testosterona en la función eréctil. Sin embargo, estudios llevados a cabo con sujetos con hipogonadismo severo sugieren que la frecuencia de la actividad sexual, el deseo sexual y las erecciones espontáneas nocturnas dependen de la testosterona. Mientras que solo serían parcialmente dependientes de ésta las erecciones psicógenas, la eyaculación y el orgasmo.

El déficit de testosterona puede deberse a un fallo testicular primario, como puede ser cuando no se produce un descenso testicular en la infancia, quimioterapia o atrofia testicular. Además, puede deberse a un déficit de hormonas hipotálamo-hipofisario. Estas hormonas se producen en el hipotálamo e hipófisis en el cerebro y tienen la función de estimular o frenar la producción de esta hormona.

Por otro lado, es frecuente que se produzca un déficit de testosterona debido al envejecimiento. Esto es muy común y suele afectar a la producción de testosterona tanto a nivel primario como a nivel de las hormonas hipotálamo-hipofisario. Las consecuencias de este último déficit de la testosterona son una disminución del número de coitos y alteraciones en la eyaculación y disfunción eréctil.

Diagnóstico del déficit de testosterona

Para el diagnóstico de déficit de la testosterona es necesario realizar un análisis de sangre. Esta analítica deberá incorporar la testosterona total, libre, albúmina y SHBG (globulina o proteína transportadora de hormonas sexuales).

De esta manera, se podrá realizar un cálculo matemático adecuado de la cantidad de testosterona libre o biodisponible, que es la que se encuentra en sangre y la que provoca la activación.

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