¿Para qué sirve la glucosa?

Carmen Martín · 29 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 7 noviembre, 2019
La glucosa hace posible que nuestras células realicen todas sus funciones, como multiplicarse. Sin embargo, cuando se acumula en sangre puede incidir en la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes.

Todo el mundo ha oído hablar de la glucosa, aunque sea de manera negativa como cuando se refiere al tema de la diabetes. No obstante, muy pocas personas conocen qué es esta molécula y cuál es su papel en nuestro organismo.

La glucosa es una de las moléculas esenciales para la vida, ya que es la principal fuente de energía para las células de nuestro organismo. Es decir, es el nutriente que permite que nuestras células obtengan la energía suficiente para realizar todas sus funciones.

Es una forma de azúcar que se encuentra tanto de manera libre (como por ejemplo, en la fruta), como formando parte de otras moléculas más grandes, denominadas polisacáridos. Los polisacáridos más conocidos son el almidón y el glucógeno, que se encuentran en el arroz, en la carne, etcétera.

Es muy importante saber que interviene en prácticamente todos los procesos que forman parte de nuestro metabolismo. En este artículo te explicamos para qué sirve y qué problemas están relacionados con la glucosa.

¿Para qué sirve la glucosa?

Tipos de azúcar
La glucosa es un nutriente que se obtiene a través de los alimentos. Su función principal es servirle a las células como combustible para obtener energía.

En primer lugar, como ya hemos mencionado, la glucosa es un nutriente. La obtenemos a través de los alimentos. Mediante todo el proceso de digestión, se obtiene glucosa que es utilizada por todas las células de nuestro cuerpo.

Cuando ingerimos cualquier alimento, los nutrientes que posee (ya sean ácidos grasos, proteínas o glúcidos), pasan a sangre y llegan al hígado. En este órgano se llevan a cabo una serie de procedimientos complejos que acaban transformando estos nutrientes en glucosa.

La glucosa pasa a la sangre, mediante la cual puede alcanzar todas las partes de nuestro cuerpo. Las células utilizan esta molécula como combustible para obtener energía. Lo hacen mediante una serie de reacciones que son la base de nuestro metabolismo.

De este modo, la glucosa permite que nuestras células se nutran y cumplan todas sus funciones. Así, participa en la reproducción celular, la reparación de los tejidos, el movimiento de los músculos, el funcionamiento de los nervios, etcétera.

¿Qué problemas de salud derivan de la glucosa?

Aunque, como ya hemos mencionado, no podemos vivir sin glucosa, también existen enfermedades relacionadas con esta sustancia. La más importante y conocida es la diabetes. Se trata de una enfermedad en la que no se produce insulina o existe una resistencia ante ella.

La insulina es la sustancia que permite que la glucosa pueda pasar al interior de las células. Por así decirlo, es la »llave» de la glucosa. Cuando nuestro organismo es incapaz de producirla o utilizarla, gran parte de la glucosa permanece en la sangre.

Esto hace que las células dispongan de menos cantidad de esta molécula. Además, puede conducir a daños en muchos tejidos del cuerpo. Los más afectados suelen ser los vasos sanguíneos, el corazón y el riñón.

Por desgracia, la diabetes es una enfermedad multifactorial que está aumentando su incidencia rápidamente en la actualidad. Esto es así porque influyen muchos factores como el sedentarismo y el tipo de alimentación que llevamos.

Para poder evitar todos los riesgos que conlleva esta patología, es muy importante llevar un control estricto de la glucosa en sangre. Además, debemos ser conscientes de nuestros hábitos de vida e intentar modificarlos.

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¿Cómo se mide la glucosa?

Glucosa en diabética
La glucosa en sangre se puede medir con un dispositivo conocido como glucómetro. También puede hacerse con un análisis de sangre u orina.

Hoy en día existen muchos métodos para controlar los niveles de glucosa en sangre. Lo normal es que la glucosa esté por debajo de 100 mg/dl cuando estamos en ayunas. Es decir, cuando se sitúa por encima de estos valores, puede significar que existe algún problema con su paso al interior de las células.

Para medirla, puede utilizarse un glucómetro. Es un aparato que, a partir de una gota de sangre, proporciona el resultado en pocos segundos. Sólo se necesita realizar un pequeño pinchazo en un dedo de la mano. Además, también se puede saber mediante un análisis de sangre o midiendo en la orina la glucosa que es expulsada por los riñones.

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En conclusión

La glucosa es una molécula esencial para la vida. Tanto tener niveles muy altos como muy bajos en sangre puede poner en riesgo nuestra salud. Por ello, es importante revisarlo de vez en cuando, y hacerlo de manera continua si tenemos riesgo de ser diabéticos.

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