Si una pareja está de acuerdo en todo, es que alguien piensa por los dos

En las parejas no siempre hay que estar de acuerdo, ya que también las discusiones y los puntos de vista diferentes nos ayudan a crecer como personas

Ninguna pareja, por muy intensa, sabia y respetuosa que sea su relación, puede estar de acuerdo siempre en cada aspecto, en cada detalle y matiz de su día a día.

Una pareja llega a acuerdos. Una relación sólida y madura es la que nos permite respetar las diferencias para que, mediante el diálogo y un buen compromiso, se construyan puentes de unión.

Es posible que tú también hayas oído a la típica persona que llena de entusiasmo nos dice aquello de “mi compañero y yo nunca discutimos y estamos de acuerdo en todo lo que hacemos”.

A este tipo de frases se le suele añadir lo de “somos almas gemelas”. Sin duda, resulta emocionante pensar que realmente es así, que hay parejas que no tienen diferencia alguna y que respiran armonía en su día a día.

Sin embargo, todos sabemos que este tipo de realidades no abundan. Es más, este aspecto no se refiere solo a las relaciones afectivas.

También los amigos tienen sus diferencias y se aprecian de igual modo. También en el seno de toda familia bien avenida hay discusiones y diferencias de opiniones, a veces insalvables, pero aún así, existe convivencia y respeto.

Te proponemos reflexionar sobre este tema con nosotros.

Si una pareja siempre está de acuerdo, alguien tiene el poder

Puede sonar algo negativo e incluso molesto para muchas personas. ¿Es tan extraño que una pareja armonice al 100% en cada aspecto de su personalidad, pasiones y pensamientos?

La respuesta es sí. ¿Qué ocurre entonces cuando vemos a dos personas que nunca discuten y que no llegan a acuerdos porque no existen discrepancias? Lo que sucede es que alguno de los dos tiene el poder y lo ejerce de forma implacable.

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El poder en la pareja

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Algo de lo que deberíamos tomar conciencia es de que en toda relación existe un pequeño juego de poder. Lejos de verlo como un problema, en realidad, es un intercambio de fuerzas donde conocernos mejor y asentar posiciones.

  • Es posible que un miembro de la pareja sea siempre el que ponga objeciones a todo. La otra persona aprende, a su vez, a gestionar esta situaciones para llevar las discrepancias a un terreno más calmado donde llega a acuerdos.
  • Ahora bien, en algunos casos, ni siquiera hay espacio a que haya diferencias. Es un todo o nada. “O estás de acuerdo con lo que yo pienso, opino y decido o esto se rompe”.
  • En estos últimos casos, tenemos dos opciones: ceder o dejar la relación. Lo complejo de todo ello es que hay personas para las cuales el amor pesa demasiado como para decir adiós.

Deciden “ceder”. Prefieren callar, aceptar y no poner objeciones porque el “dejarse llevar” le permite mantener a flote la relación.

Pensar diferente, tener un mismo proyecto

Tal y como podemos deducir, ninguna relación basada en el poder de una sola persona puede ser satisfactoria o feliz. Por mucho que nos esforcemos en “desear estar de acuerdo” en todo con el ser que amamos, es algo imposible.

  • Debemos entender que el hecho de no coincidir en determinados aspectos no significa que nuestra pareja nos quiera menos, o que nosotros lo amemos en menor grado.
  • El amor no es colisionar de forma mágica con alguien para que todo encaje al milímetro. El auténtico poder y la verdadera belleza de una relación es poder respetar nuestras diferencias para llegar a acuerdos.
  • Aún más, el simple hecho de que tengamos intereses diferentes puede resultar enriquecedor. Nos ayuda a tener otros puntos de vista, a aprender el uno del otro y a ampliar perspectivas.

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Llegar a acuerdos, cuestión de voluntad y reciprocidad

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Sabemos que en nuestro lenguaje las palabras “discutir” o “tener diferencias” nos parecen muy negativas.

  • Sin embargo, es momento de comprender que es el único modo de que una relación avance, de que todo vínculo con alguien sea sano, sincero y dinámico. Hay que aprender a gestionar nuestras diferencias.
  • Para llegar a acuerdos y adecuados puntos de confluencia debe existir un reconocimiento auténtico de la otra persona. “Yo entiendo tus necesidades y tus puntos de vista y te respeto”.
  • Dimensiones como la empatía y la escucha activa son esenciales, aún más en una relación afectiva.
  • Son aspectos basados en una apertura emocional completa en la que ver a la otra persona como parte de uno mismo, para escucharla con autenticidad.

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Asimismo, el valor de la reciprocidad es ese ingrediente esencial que debe conformar el sustrato de toda relación. Es entender que en el amor no es solo dar, también es necesario recibir, ceder, entender, respetar…

Todo ello debe hacernos entender que toda pareja capaz de llegar a acuerdos por el bien común será, sin duda, la que logre un vínculo más feliz y duradero.

Vale la pena trabajar en ello.

Imágenes cortesía de Jarek Puczel