Parestesia: causas y prevención

La parestesia es la sensación que sentimos cuando se nos queda una extremidad dormida. Es transicional, sin embargo, en algunos casos puede resultar difícilmente soportable.

La parestesia es la sensación de hormigueo que podemos experimentar en ciertas regiones de nuestro organismo. Es más habitual que aparezca en las extremidades, sobre todo en las manos y en los pies. Es completamente indolora y también se puede percibir adormecimiento de ese área.

Causas de parestesia

Causas de parestesia

En la mayoría de los casos, esta sensación es causada por el aumento de presión sobre los nervios cercanos. Tras unos minutos, se recupera el control sobre la zona afectada y el individuo regresa a la normalidad. Sin embargo, existen numerosas enfermedades que influyen en la aparición de la parestesia.

En los siguientes casos la parestesia tiene una mayor duración e incluso puede producir dolor en las partes afectadas:

  • Intoxicaciones. Normalmente están relacionadas con el envenenamiento por metales pesados o por arsénico.
  • Diabetes. En esta enfermedad los niveles de glucosa en sangre se encuentran elevados porque la cantidad de insulina es insuficiente o las células presentan resistencia frente a la acción de esta hormona. Cualquier alteración en el páncreas endocrino, el encargado de sintetizar la insulina, supone alteraciones en el control de la glucemia.
  • Déficit de algunos nutrientes. En la mayoría de los casos la causa es el déficit de la vitamina B12, pero también puede llegar a producirse parestesia por deshidratación. En estos casos, es frecuente el mareo y la sensación de debilidad.
  • Alteraciones en el funcionamiento de la tiroides. Destacamos el hipertiroidismo como principal responsable. En esta patología, se produce un aumento de la producción de la hormona tiroidea. El resultado son alteraciones típicas de un metabolismo acelerado, como el temblor o la taquicardia.
  • Hábitos insalubres. Incluimos el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de drogas u otras sustancias tóxicas.
  • Enfermedades de carácter autoinmune. Algunos ejemplos son la artritis reumatoide y el lupus eritematoso. Durante la artritis se inflaman las articulaciones, produciendo un intenso dolor en el paciente. En el caso del lupus, el sistema inmunológico daña a todo el organismo.
  • Esclerosis múltiple. Se trata de una enfermedad neurológica que progresa afectando a varias regiones del organismo. Esta situación dificulta el habla, la locomoción, etc.
  • Encefalitis. Inflamación del encéfalo, formado por el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo. Normalmente la causa es infecciosa y requiere tratamiento urgente.
  • Presencia de tumor en alguna zona dentro del Sistema Nervioso Central (SNC).
  • Ataque isquémico transitorio. Durante un pequeño periodo de tiempo, se interrumpe el riego sanguíneo del cerebro. Lo habitual es que los síntomas desaparezcan a los pocos días si el paciente es tratado a tiempo pero puede producir daños irreversibles en el SNC.
  • Otras patologías relacionadas con el SNC. Podemos citar el síndrome del túnel carpiano, en el que se produce una presión excesiva sobre el nervio carpiano, situado en el antebrazo. Por tanto, provoca debilidad en la mano y la sensación de parestesia.
  • Ciertas patologías a nivel cardiovascular. Si aumenta la presión de los vasos sobre ciertas regiones del encéfalo se pueden causar daños irreversibles.

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Tratamiento de la parestesia

café analgésicos

Normalmente la parestesia desaparece a los pocos minutos porque cesa la presión ejercida sobre el nervio en cuestión. Sin embargo si la parestesia actúa como síntoma de una de las patologías citadas, el tratamiento depende de la afección. Algunas alteraciones como el déficit de ciertos nutrientes o determinados hábitos insalubres pueden remediarse fácilmente, pero otros factores requieren control médico.

Por otro lado, si el dolor persiste el equipo médico puede recomendar el uso de analgésicos para aliviar la molestia. Si la parestesia aparece como consecuencia de otro tipo de patologías más graves, se pueden añadir más medicamentos y otras técnicas al tratamiento de la enfermedad responsable de la parestesia.

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Prevención de la parestesia

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El conjunto de patologías que pueden derivar en la presencia de esta molestia es muy amplio. Sin embargo, existen algunos factores que podemos evitar fácilmente. Un estilo de vida saludable, una dieta adecuada y la realización de ejercicio físico moderado pueden ayudar a reducir el riesgo de sufrir parestesia.

Otras patologías, por ejemplo las enfermedades neurológicas, no tienen una prevención determinante. Por otra parte, la detección precoz de este conjunto de enfermedades puede salvar la vida del paciente y mejorar su calidad de vida desde el momento del diagnóstico.

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