Parto en el agua: una forma diferente de dar a luz

El parto en el agua puede ser menos traumático para la mujer debido a que el ambiente resulta más relajante. A continuación, te contamos cómo se desarrolla y cuáles son sus beneficios.

El parto en el agua ha ganado mucha popularidad en los últimos años. Se ha convertido en una de las alternativas de mayor interés entre las mujeres que están a punto de dar a luz. Sus defensoras se han encargado de compartir una serie de ventajas tanto para la madre como para el bebé, logrando llamar la atención de millones de gestantes en el mundo.

El contacto con el agua hace que la experiencia sea más relajante pues, al disminuir la tensión del trabajo de parto, se evitan dolores innecesarios y el momento es menos traumático. No obstante, está indicado solo en los casos de bajo riesgo y acarrea algunas desventajas que deben ser evaluadas antes de elegirlo como método.

¿Cómo se desarrolla el parto en el agua? ¿Cuáles son sus posibles riesgos? Teniendo en cuenta que muchas desean resolver estos interrogantes, hemos recopilado una serie de información sobre sus aspectos más relevantes.

Todo lo que debes saber sobre el parto en el agua

Parto en el agua.

Muchas mujeres consideran que el parto en el agua es menos traumático y más íntimo. De hecho, siempre y cuando se tenga la asistencia de un profesional, se puede preparar en casa. Esta manera de dar a luz no deja de ser un parto natural y, aunque tiene muchas ventajas, requiere la aplicación de medidas especiales para garantizar la seguridad de la madre y su bebé.

Durante este parto no se utiliza la anestesia epidural, ya que esta hace que se duerma el cuerpo de la cintura para abajo impidiendo que la madre pueda tomar el control. Sin embargo, hay quienes aseguran que sus características son las de una epidural natural, pues favorece la relajación muscular y reduce los dolores.

Ver también: La preparación al parto y sus beneficios

¿Cómo se desarrolla el parto en el agua?

La primera medida para llevar a cabo un parto en el agua es la organización. Es esencial contactar a un profesional en el tema (matrona o ginecólogo), ya que estos guían el proceso y están atentos a cualquier complicación. Otros aspectos a tomar en consideración son:

  • La bañera se debe preparar con agua a temperatura de 37 ºC, ya que más caliente puede ser contraproducente y más fría no brinda los efectos relajantes esperados.
  • La profundidad puede variar según el tipo de bañera elegido, pero lo ideal es que la mujer quede sumergida hasta el pecho.

Dilatación en el agua

Dilatación en el agua.

No es recomendable que la madre esté por más de 90 minutos dentro del agua. Por este motivo, lo ideal es que entre a la bañera cuando tenga una dilatación de 3 o 5 cm. Si el parto se prolonga un poco más, la mujer puede salir y volver a entrar cada vez que sea necesario. Lo importante será mantener la temperatura del agua para cuando llegue el momento.

Si la futura mamá se sumerge muy pronto en el agua, existe la posibilidad de que las contracciones se ralenticen. En cambio, si la dilatación está en marcha, el agua favorece su progresión. La madre decide si permanece en la bañera mientras transcurre toda la dilación, así como la fase de expulsión. Algunas prefieren salir antes de que se dé el nacimiento.

Para comprobar que el bebé viene en perfectas condiciones, la matrona o ginecólogo puede hacer una monitorización en ventana o intermitente. Para esto se emplea un monitor telemétrico sin cables cada 40 minutos, durante 20 minutos. Si al final, la madre decide dar a luz en el agua, se utiliza cada cinco minutos.

Fase de expulsión

Fase de expulsión de un parto en el agua.

Con unos 10 cm de dilatación, y si el profesional determina que la evolución del parto es buena, la madre puede elegir entre dar a luz en la bañera o fuera. La mayoría opta por terminar fuera, pero alrededor del 20% prefiere terminar dentro. Si el bebé nace en la bañera, no hay razones para preocuparse.

Al salir, la respiración sigue siendo por el cordón umbilical, no por los pulmones. El recién nacido pasa del líquido amniótico al agua de la bañera, por lo que no se produce un cambio brusco. Después del nacimiento, el médico o matrona pone el bebé en el pecho de la madre y corta el cordón umbilical en los siguientes cuatro minutos.

Lee también: ¿Es posible adelantar el parto con remedios naturales?

¿Cuáles son los beneficios de un parto en el agua?

  • Favorece la relajación muscular y calma el dolor.
  • Proporciona mayor facilidad de movimientos.
  • La madre puede tomar el control del parto.
  • Se hace innecesaria la realización de episiotomía, en la mayoría de los casos.
  • El agua favorece la transición del bebé del líquido amniótico al mundo exterior.
  • Es un parto natural, es decir, sin medicamentos ni instrumentos.

¿Cuáles son las desventajas de un parto en el agua?

  • Las contracciones pueden ser menos intensas y frecuentes.
  • No se puede llevar a cabo la anestesia epidural.
  • La higiene no es la misma que en un parto convencional.
  • Puede ser incómodo si la madre decide salir de la bañera antes del nacimiento.
  • En caso de una urgencia, no se puede proceder tan rápido como en una sala de partos.
  • Se puede producir abundante sangrado.

El parto en el agua ha ganado tanta aceptación que ya es una opción en clínicas y hospitales de muchos países del mundo. Sin embargo, es primordial evaluar la situación particular de la madre debido a que está contraindicado en casos de diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías y cualquier tipo de complicación en el embarazo.