Pastillas para el dolor de la vida (depresión): ¿Hay otras alternativas?

Dado que no todas las depresiones son iguales, no todas pueden tratarse de una misma forma y, en la mayoría de los casos, aunque ayuden, los fármacos no son la única respuesta

Pastillas para el dolor de la vida: antidepresivos. Tal vez te sorprenda saber que el consumo de este tipo de medicamentos va elevándose año tras año. Es más, según varios informes de la consultora IMS Health, en Europa, se ha visto un ascenso del 20% desde el 2012.

¿Qué está ocurriendo? La vida parece cada día más complicada. Las personas tenemos más responsabilidades y hemos de compaginar el complejo mundo laboral con ese ámbito personal, por lo que no siempre es fácil encontrar el equilibrio y la felicidad. Ahora bien, la pregunta es la siguiente: ¿Son los antidepresivos el mecanismo más eficaz para tratar las depresiones? Hablemos hoy sobre ello.

Pastillas para el dolor de la vida: ¿Son efectivas?

En los últimos años se han realizado numerosas investigaciones para ahondar en esta pregunta. Ante el ascenso en el consumo de antidepresivos, muchas entidades médicas han intentado concluir en si son o no realmente útiles. Estos han sido los resultados:

  • Todo depende del tipo de depresión que padezcamos. Ante depresiones leves o moderadas, píldoras como el Prozac no dan un resultado tan “maravilloso” como se espera. Tomados por sí solos no son 100% efectivos, es decir, se necesita enfocar el problema desde más estrategias además de la farmacológica como, por ejemplo, la conductual y la psicológica.
  • En el caso de depresiones profundas, la medicación es esencial. Ahora bien, una persona no puede estar toda la vida bajo un tratamiento farmacológico. Es un medio temporal a través del cual se pueden iniciar terapias posteriores, para que el paciente, día a día, consiga recuperarse. Si nos limitamos a utilizar únicamente los antidepresivos, lo único que haremos será “camuflar” el verdadero problema, y cabe la posibilidad de que ese “dolor existencial” se convierta en algo crónico.
  • Los médicos nos explican que casi el 80% de las personas que van al médico padecen lo que se llama “sufrimiento cotidiano”, es decir, cuadros menores de ansiedad, estrés y problemas afectivos, casos en los que los antidepresivos no siempre son la mejor respuesta. También hemos de tener claro que no todas las depresiones son igual, que no todos “los dolores del alma” pueden equipararse. Cada persona es única y necesitará de un tratamiento adecuado, pero la realidad es que los fármacos no siempre son la respuesta a ese “dolor existencial”.

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Alternativas y estrategias complementarias a los fármacos

Mujer llorando con depresión

Los antidepresivos o “las pastillas para el dolor de la vida” son útiles, de eso no hay duda. Ahora bien, no son el único medio para superar una depresión. Es como tomar un analgésico para aliviar el dolor de cabeza sin conocer antes la causa que lo origina: ¿Se debe quizá al estrés? ¿Es por que hemos comido mal? ¿Es por la menstruación?

Todo sufrimiento tiene una causa, y los fármacos no son el único medio con el cual solucionar ese problema. Nos alivian, no hay duda, pero en el caso de la depresión, el principal pilar para superarla es la fuerza de la voluntad. Toma nota de las principales estrategias que debemos asumir.

  • El dolor es solo tuyo, pero es bueno pedir ayuda: Nunca te limites a tomar únicamente los antidepresivos sin ampliar un poco más los medios en los que apoyarte. Cuando una persona sufre depresión piensa que nadie puede entenderle, que ninguna persona puede saber lo que uno sufre, lo que padece. Acepta la ayuda de los tuyos, permite que se acerquen a ti esos seres queridos que de verdad te aprecian, alejando también a aquellos que solo te traen sufrimiento. Establece una “economía social”, es decir, abre las puertas de tu corazón a quien te trae paz y equilibrio y protégete ante toda persona tóxica que solo ofrece sufrimiento.
  • Tienes derecho a caer, pero es obligatorio levantarte: Hoy estás mal, hoy sufres y sientes la oscuridad de la depresión en toda su intensidad. Ahora bien, no dejes que este estado se vuelva crónico. No te limites a tomar antidepresivos para tener una falsa sensación de tranquilidad, porque no es real. Debes ser valiente y asumir lo que ocurre, lo que sientes en tu interior. Habla contigo misma, habla con los demás, entiéndete, comprende el origen de ese dolor y, después, asúmelo. Una vez lo entiendas, deberás convencerte de que una vida con sufrimiento no es realmente vida, es un teatro de oscuridad. Es hora de levantarte y de volverte a ilusionar.
  • Nuevas ilusiones, nuevos caminos: Una depresión se supera andando, abriendo ventanas, mirándote al espejo y arrancándole una sonrisa a tu rostro. El dolor se desvanece poco a poco si tienes nuevos proyectos y vuelves a ilusionarte con tu vida, con tomar nuevos caminos que, seguramente, te traigan nuevas felicidades. Todos pasamos túneles de oscuridad en nuestra vida, pero tras ese túnel, hay nuevas sendas que merece la pena caminar.

Las pastillas para el dolor de la vida son útiles, pero no son la única forma de superar una depresión. La ayuda psicológica, el apoyo social y la propia fuerza de voluntad son esenciales.