Receta de patatas gratinadas con queso

4 junio, 2018
Aunque las patatas gratinadas con queso suelen servirse como acompañamiento de otros platos más contundentes también podemos tomarlas solas como aperitivo o como entrante

La receta de patatas gratinadas con queso constituye, en sí, todo un placer para aquellos amantes del queso. Por ello, se intuye que el secreto está en las combinaciones de los diversos tipos junto con otros derivados lácteos como la leche, la nata y la mantequilla.

Y lo mejor es que podemos adaptarlo a lo que más nos apetezca; por ejemplo, si deseamos obtener un sabor intenso, incluiremos quesos de sabores fuertes.

También hay que tener en cuenta que con las patatas gratinadas con queso, cuando se sirven como guarnición, lo que se busca es acompañar al resto de los alimentos, no opacarlos. Por ello, se recomienda evitar los excesos en cuanto al uso de quesos de sabores fuertes se refiere. La idea es que todo el conjunto quede balanceado.

Generalmente, las patatas gratinadas con queso suelen acompañarse por raciones tanto de carnes rojas como blancas. Esto se debe a que el queso que las baña brinda al plato el toque cremoso que se necesita para contrarrestar lo seco de las patatas y la carne.

De esta manera, se facilita la deglución y, en consecuencia, cada bocado resulta mucho más agradable.

Las patatas gratinadas con queso

Las patatas gratinadas con queso o gratin dauphinois tienen su origen en la zona rural de la Galia; es decir, Francia, Bélgica y los Alpes franceses. Específicamente provienen de la provincia de Dauphiné. Por ello, son una preparación que goza de una larga trayectoria en la gastronomía francesa. Se dice que era el plato preferido de Napoleón. 

Las proporciones que te proponemos en esta receta se ajustan a un total de 4 o 5 comensales, aproximadamente. De nuevo, es importante recordar que lo más común es que las patatas gratinadas con queso se presenten como aperitivo o como guarnición. No obstante, las reglas las pones tú.

Ingredientes

  • 1 saco de patatas (500 g)
  • 1 cebolla pequeña
  • Aceite de oliva (al gusto)
  • 1 barra de mantequilla (70 g).
  • ½ vaso de leche entera (100 ml)
  • 1 trozo mediano de queso gouda (400 g)
  • 1 bote entero de nata líquida (225 ml)
  • Condimentos: sal, pimienta negra, nuez moscada
  • Opcional: 1 trozo pequeño de queso azul (50 g), 1 taza de queso parmesano rallado (100 g), romero.

Preparación

  1. En primer lugar, se pelan y se lavan bien las patatas. Seguidamente, se pueden cortar según se prefiera. En esta oportunidad, se recomienda optar por un corte de media luna o gajo. Reserva.
  2. Aparte, trocea la cebolla y luego, llévala a dorar en una sartén con un poco de la mantequilla y una pizca de sal. El fuego debe estar bajo para evitar que los ingredientes se quemen.
  3. Enciende el horno y precalienta a 180 ºC.
  4. Pica el queso en láminas (lo más finas posible).
  5. En un bol, vierte la nata y la leche. Remueve para que ambos ingredientes se mezclen bien.
  6. Añade la mezcla de leche y nata a la sartén con la cebolla. A continuación añadirás un toque de pimienta y nuez moscada. Comprueba y rectifica la sal si es necesario.
  7. Deja reposar durante un par de minutos y luego apaga el fuego.
  8. Coloca las patatas en un recipiente de vidrio y dispón un trozo de queso por cada patata. Procura que todo quede bien cubierto. Una vez hayas terminado, vierte la mezcla líquida sobre ellas.
  9. Introduce las patatas en el horno durante 30 minutos. Una vez pasado este tiempo, comprueba que las patatas estén tiernas; para ello deberás introducir un palillo en una, y observar si este sale con facilidad. De ser así, estarán listas tus patatas gratinadas con queso.
  10. Antes de servir, puedes añadir un toque queso parmesano rallado o un poco de romero para aromatizar. ¡Buen provecho!

Últimas consideraciones

Hay que destacar que el corte de media luna es uno de los tantos cortes con los que se puede preparar esta receta. También se admite en julianas, bastones, onduladas, Hassselback, en dados, estilo chips, cerillas o paja, entre otros. Todo dependerá de nuestro gusto y, por supuesto, de la ocasión en la cual se sirva esta comida. Por ejemplo, las chips suelen asociarse con aperitivos.

Las patatas gratinadas con queso son todo un manjar para los amantes de los derivados lácteos; por ello, no dudes en recurrir a esta receta si deseas complacer a ese paladar en especial.

Te aseguramos que conseguirás muchos halagos y que dejarás a tus comensales listos para repetir la ración. Así que no esperes más y ¡anímate a ponerte manos al a obra!

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