La opción de pensar en positivo. El pensamiento positivo.

Para ser felices debemos aprender a apreciarnos, plantearnos nuestras metas y procurar conseguirlas. Debemos afrontar los problemas, ya que dejarlos de lado solo hará que se acumulen

No se puede hacer nada para evitar que se produzcan ciertos acontecimientos, pero sí se puede hacer algo en relación al modo de encararlos, ya lo decía Viktor Frankl, psiquiatra superviviente de campos de concentración en la II Guerra Mundial “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Unos segundos, para arruinarnos el día.

¿Cuántas veces nos hemos levantado pensando en que vamos a tener un día horroroso y pesado, o que tenemos que enfrentarnos a una situación complicada y no seremos capaz de dar la talla? ¿Cuántas mañanas nos hemos preocupado por el futuro?

Que un día nos levantemos a las ocho de la mañana para ir al trabajo, y lo primero que pensemos sea en el día en que nos espera, como a la reunión a la que asistir, la cita con aquel cliente, o llamar a algún amigo para comunicarle nuestra asistencia a su fiesta de cumpleaños, puede hacernos comenzar el día demasiado malhumorados, aunque no haya sucedido nada.

Y cuando estamos de mal humor, no estamos en buenas condiciones. Nos encontramos tensos e irritantes, no siendo capaz de controlarnos. ¿Qué manera es ésta de comenzar el día?

Los pensamientos negativos se apoderan de nuestra energía, generando ansiedad, malestar emocional y alteran nuestro comportamiento, por lo tanto, arranquémoslos de raíz y deshagámonos de ellos.

¿Qué otra opción escoger? El pensamiento positivo.

Pensar es gratis, eso es algo que sabemos todos, por ello ¿qué mejor manera de pensar que aquella que nos aporte numerosos beneficios? Sí, eso es, el pensamiento positivo, al fin y al cabo, la calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestra vida.

Pero el pensamiento positivo no es ponerse unas lentes para ver el mundo de color de rosa muy poco realista. No, eso no es, sino apreciarse a uno mismo y a los demás, interesarse por la gente que nos rodea, siguiendo una dirección deseable y beneficiosa.

Ser positivo es decir lo que queremos y procurar conseguirlo. Nos ayudará a sentirnos mejor interiormente, y a resolver los problemas con mayor claridad, influyendo sobre nuestro ambiente en sentido positivo.

Pues, ¡Adelante!

Pero Antes, un consejo que hay que saber…

El cambio (cambiar nuestros pensamientos negativos por pensamientos positivos) puede parecernos algo atemorizador, aunque nuestra situación actual sea desagradable, ya que nuestra mente considera preferible los embrollos y dificultades de esta situación actual porque se encuentra habituada y sabe cómo responder, que  aventurarse en un territorio nuevo y desconocido.Es decir, nos gusta cómo suena el final del camino, pero no el camino en sí.

Por ello, hay que tener en cuenta que se producirán ciertas resistencias, ya que cambiar la vida en sentido favorable significa aprender cosas nuevas, que no siempre es fácil, pero sí muy gratificante.

Además, dejar las cosas de lado no nos solucionará nada, por lo que mantener nuestros pensamientos negativos tampoco. Tan solo se añade el problema del tiempo, el problema de las esperas.

Si nos fiamos, podemos pasar toda una vida esperando ser felices por completo algún día, como después de finalizar los estudios, más tarde lo cambiaríamos por encontrar un trabajo estable, a continuación por formar una familia o tener la casa de nuestros sueños, después cuando podamos descansar… etc. Por ello, lo recomendable es que empecemos a disfrutar ahora mismo. Empecemos ya, a pensar en positivo.

¿Y qué hacer, para cambiar hacia un pensamiento positivo?

Una de las primeras cosas es conocernos, saber qué pensamos y cuándo, es decir, hay que prestar atención a los pensamientos que tenemos durante el día, examinando su calidad.

Luego, podemos proponernos no llevar un pensamiento negativo hasta el final. Cuando lo detectemos, digámonos ¡Basta!, y cambiémosle por otro pensamiento, pero esta vez positivo.

Otro pequeño ejercicio es intentar dejar de decir frases negativas, es decir, pensar en lo que queremos y no en lo que no queremos.

Realizar relajación, también nos ayudará en nuestro proceso de cambio. Y preocuparnos por nosotros mismos y esforzarnos en la conquista de la felicidad, constituyen otro pilar importante del pensamiento positivo.

Sólo será cuestión de tiempo recoger aquello que hemos sembrado.