Perder peso cambiando solamente el desayuno y la cena

Para perder peso es fundamental que empecemos con un desayuno nutritivo y completo, para que nuestro metabolismo se ponga en marcha desde primera hora. Debe saciarnos, pero no llenarnos en exceso

¿Sabías que la clave para perder peso de manera efectiva y saludable, sin efectos rebote ni grandes sacrificios, está en el desayuno y en la cena?

Son dos comidas fundamentales para regular el metabolismo del cuerpo, que es el encargado de quemar energía, y de mejorar el funcionamiento del hígado, que es el órgano que facilita la digestión de las grasas.

Descubre en este artículo cómo cambiar algunos hábitos en el desayuno y en la cena y pierde peso de manera gradual y natural.

Perder peso pero sin pasar hambre

Perder peso peso sin pasar hambre

Son muchas las personas que quieren perder peso y que intentan seguir diferentes dietas, suprimir algunos alimentos o reducir las calorías.

Esto les supone un estrés y un sacrificio que, además de empeorar su estado de ánimo, en muchos casos ni siquiera les ayuda a bajar de peso. O, en otros, en cuanto dejan esos hábitos se engordan todavía más.

Tenemos que encontrar pautas para mejorar la alimentación que nos ayuden a adelgazar sin renunciar a sentirnos satisfechos después de una comida, sin tener que contar calorías y sin tener que dedicar demasiado tiempo a pensar en la comida.

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¿Por qué el desayuno?

El desayuno es fundamental porque pone fin al ayuno que hemos hecho durante la noche y activa nuestro metabolismo para empezar a quemar calorías desde primera hora de la mañana.

Saltarse el desayuno no es una buena idea si queremos bajar de peso, ya que hace que nuestro metabolismo vaya más lento (y queme menos) y nos hace tener más hambre a media mañana o a la hora de la comida.

El resultado seguramente será que picaremos o comeremos más de la cuenta.

Si somos de los que nos levantamos sin nada de hambre, debemos saber que nuestro apetito también se puede educar.

Podemos empezar por cantidades pequeñas o bien haciendo un poco de estiramientos o movimientos suaves. También es importante saber que, cuando sigamos los consejos para las cenas, es posible que nos levantemos con más hambre.

¿Qué desayuno?

Qué desayuno

El desayuno tiene que ser nutritivo y energético, rico en todo tipo de nutrientes que nos hagan sentir vitales, saciados pero ligeros y de buen humor. El típico desayuno de café con leche (y azúcar) y una pasta es justo lo contrario a lo que nuestro cuerpo necesita.

Aquí te hacemos algunas propuestas de desayuno muy saludables que, aunque no lo creas, te ayudarán a perder peso.

No te limites demasiado las cantidades pero tampoco termines demasiado lleno. Busca ese punto en el que ya estás satisfecho y podrías levantarte y moverte sin esfuerzo.

  • Batidos de fruta caseros, a los cuales les podemos añadir bebida vegetal, espinacas, frutos secos, etc.
  • Avena cocina con leche vegetal, canela, manzana y nueces.
  • Tostadas de pan integral (preferiblemente de espelta, centeno, kamut, etc.) con aguacate, queso fresco de cabra, ghee, mermelada sin azúcar, embutido de pavo, tahín, etc.
  • Muesli con fruta fresca y frutos secos y semillas.

¿Por qué la cena?

Por qué la cena

La segunda comida del día importante a controlar a la hora de perder peso es la cena, ya que son alimentos que, con toda probabilidad, nos van a aportar una energía que ya no gastaremos y nuestro cuerpo almacenará.

Además, nuestro hígado se autorregenera durante las primeras horas de la madrugada, por lo que es importante haber digerido la cena con anterioridad. Por este motivo, elegiremos cenas que nos resulten saciantes pero que sean digestivas, priorizando una ración de proteína magra siempre.

Con este tipo de cenas también dormiremos mejor y nos levantaremos con buen aspecto, sensación de ligereza y apetito para los desayunos que hemos propuesto.

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¿Qué ceno?

Proponemos las siguientes cenas para ir variando cada día de la semana. Deberemos elegir una ración vegetal y una de proteína:

Ración de vegetal

  • Cremas de verduras con un poco de avena.
  • Ensaladas de tomate, rúcula, berros, zanahoria, pepinillos, pimiento.
  • Gazpacho o jugo de verduras.
  • Salteado al wok de brócoli, setas, maíz, pimiento, cebolla, etc. Lo podemos combinar con la proteína.
  • Guacamole o aguacate (cuenta también como proteína vegetal).
  • Sopas y caldos.

Ración de proteína

  • Carne de ave a la plancha o al horno.
  • Pescado a la plancha o al horno.
  • Revuelto de setas (son ricas en proteína).
  • Tortilla o huevo duro.
  • Ensaladas frías de legumbres: las más digestivas son los guisantes y las lentejas.
  • Hummus (crema de garbanzo con sésamo).
  • Queso fresco, preferiblemente de cabra.
  • Frutos secos.