Perdona, suelta y cierra el pasado

Raquel Lemos Rodríguez·
15 Julio, 2020
Los errores cometidos pueden convertirse en un lastre difícil de llevar. Pero cuando uno cierra el pasado, se abre un campo de oportunidades.
 

Los errores anteriores a veces nos abruman, hasta el punto de afectar a lo que vivimos en el momento presente. No obstante, aquel que cierra el pasado, consigue avanzar y disfrutar de las nuevas experiencias.

Es decir, si optamos por perdonar tanto a los demás como a nosotros mismos, veremos que es posible ‘soltar’. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Perdona, suelta y cierra el pasado: ¿qué significan estas claves?

Un obstáculo habitual para continuar progresando son justo las equivocaciones que hemos cometido en períodos previos. El cargo de conciencia por haber actuado de una forma determinada, por hacer algo que en realidad hubiéramos preferido evitar, nos persigue y nos atormenta.

Pero ¿qué claves resultarían útiles en estas condiciones?

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Primero ‘perdona’

En principio, la mayoría de los errores se puede solventar, pero ¿qué pasa con aquellos para los que no hay vuelta atrás?

La respuesta, aunque parezca simple, se basa en aprender de esos fallos. A pesar de que las circunstancias sean negativas, tal vez sea posible atisbar algún aspecto positivo en medio del océano.

Es decir, las equivocaciones van a estar integradas en la rutina casi de manera natural, por lo que intentar convivir con ellas será a menudo una alternativa a valorar. Así, lejos de lamentarnos todo el tiempo por eso que hicimos o no supimos hacer, también es posible perdonarse y mirar hacia adelante.

Somos personas imperfectas y cometer errores es algo de lo más humano. Es una experiencia que nos enseña que aún hay detalles que pulir y mejorar y que nos hará prestar más atención las próximas veces.

¿Qué tal si probamos a tener un poco más de compasión con nosotros mismos? De acuerdo, en aquella ocasión fallamos. Pero ahora lo que nos queda es asumirlo, recoger el mensaje y dejar de castigarnos.

 

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Luego ‘suelta’

Aceptar esas situaciones en las que hemos errado es diferente de vivir anclados a ellas. Esto es, será normal que en algún instante volvamos al pasado para evocar ciertos acontecimientos. Pero no por ello resultará necesario hundirse en ese recuerdo.

Como hemos comentado, lo importante es el aprendizaje que extraemos de esa experiencia. Una vez que nos hacemos con ese contenido, seguir recriminándonos por lo sucedido nos aportará ya más bien poco.

Así, igual que entendemos a los demás, la comprensión con uno mismo evitará que vivamos atados al resentimiento y la pena. Solo dicha actitud nos permitirá liberarnos del peso de la culpa y ‘soltar’ ese dolor que nos provoca pensar de forma constante en los propios errores.

 

Por todo esto y aunque a veces miremos hacia atrás, la oportunidad de seguir avanzando no ha dejado de esperarnos. Entonces, ¿qué tal si nos centramos en el aquí y el ahora?

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Ahora: ‘cierra el pasado’

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El presente está aquí. Nos recibe cada día con diferentes novedades y desafíos. ¿Qué hacer? ¿Lo admitimos con lo que trae? ¿O continuamos focalizados en esas antiguas jugadas?

Hablábamos de que solo ‘soltando’, sería viable quitarnos esos lastres de encima y dar nuevos pasos. Porque, de lo contrario, permaneceremos amarrados, atados a esa cuerda que nosotros mismos hemos tejido.

Sin embargo, cuando uno aparta de su pensamiento esas decisiones poco apropiadas que en otro tiempo tomó, es justo el momento en que se ‘cierra’ el pasado y se da la bienvenida al presente

 

¿Y si probamos a ser observadores de los propios actos? ¿Cómo los vemos? Tal vez aplicando esa distancia que permite una posición desde fuera, la perspectiva que adoptemos sea distinta. Es cuestión de intentarlo…

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Las oportunidades cuando se cierra el pasado

A pesar de que volver al pasado pueda ser preciso en algunas situaciones, esto no implica que la atención se desvíe hacia ese punto en exclusiva. Ya hicimos unas reflexiones y ahora seguimos la trayectoria que nos habíamos marcado.

Además, las actuales circunstancias con frecuencia nos colocan otra vez ante retos anteriores. No obstante, la posibilidad de abordarlos con otros enfoques y recursos nos hará percatarnos de lo que hemos aprendido, de esos cambios que queremos poner en práctica.

 

Recordemos.. nuestra realidad es el aquí y el ahora. Vivimos en el presente y caminamos hacia el futuro.